Consumismos varios

Lo reconozco: soy un consumista.

Algunas cosas que he comprado entre ayer y hoy:

– Bolígrafos: Es superior a mí. los bolis Bic me pueden. Me he comprado un Bic cristal negro y otro azul. los que tengo estaban medio gastados y sin tapas. Y los nuevos son taaan monos… no sé qué tipo de atracción siento hacia esos preciosos instrumentos pero me pasaría horas escribiendo con ellos.

– Cajita de post-it de colores chillones: Vienen cuatro colores: naranja chillón, amarillo chillón, verde chillón y fucsia chillón. Me gustan porque sirven de marcapáginas, o para anotar cosas pequeñitas… y como son de colores me sirven para dividir temas o algo así. Y son moníiiisimos (y que conste que odio la palabra monísimo).

– Un típex. La última vez que compré uno fue hace años, cuando los dinosaurios campaban por la tierra y Fraga en Galicia (valga la redundancia). Juraría que lo usé en todo el bachillerato, la selectividad, el curso pasado… Ese típex, exactamente igual al que acabo de comprarme, aún me dura y no da signos de agotamiento. Siempre que lo uso tiene liquidillo de ese, aunque abuse de él. Así que, siguiendo la ley de Murphy, se me agotará cuando más falta me haga, así que me he comprado otro. Para que se parezca a su hermano el inacabable le he quitado la etiqueta, y ahí están, desnuditos los dos en la taza de los lápices.

– Una cosa que no había comprado jamás. Yo se lo veía a los demás y me daban envidia, pero nunca me acordaba de comprarlo. El caso es que este verano no los he necesitado, pero hoy me he acordado de que no me vendría mal. Así siempre puedo llevarlos encima por si surge la ocasión. He ido a la farmacia aconsejado por mi madre. La chica me ha atendido y le he pedido unos que fueran flexibles para que no me hiciesen daño, y me ha aconsejado unos que le acababan de llegar, supercómodos según ha dicho, y supongo que por probar no perdía nada. Además en la caja vienen varios, y un estuche de plástico para llevarlos donde quieras. Creo que sólo hay que usarlos una vez, aunque yo creo que si tengo cuidado me lo puedo poner varias veces, así me ahorro un dinero. Por fin tengo tapones para los oídos y no desconcentrarme cuando estudio, marca Oto-tap y con un diseño setentero de la caja que parece recién sacado de la casa de los Alcántara.


Y para que no digáis que soy consumista, tuve en mis manos una nueva goma de borrar (me encantan, son tan bonitas y suaves que tengo que resistir la tentación de chuparlas o morderlas…) [vaya, acabo de releer la anterior frase y da que pensar] y la dejé porque aún tengo la vieja, que aunque manchada y arrugada sigue haciendo sus funciones.

Lo confieso. Mi nombre es Fer y soy un consumista. Pero es que el Carlín me pone.

Cayetano y yo


Nada, que el tema sigue ahí. Cayetano Rivera y yo.

Acaba de estar mi tía en casa y ha insistido (sin que le contásemos nada de la anécdota de El Corte Inglés) en que me parezco muchísimo a Cayetano Rivera, el torero (creo que es torero), incluso ha sugerido que me presente a un casting si alguna vez buscan a su doble (!). Yo sigo son verme el parecido, pero la cosa empieza a ser mosqueante. Ya me lo han dicho:
– Una señora, cuando trabajaba en Vodafone
– La dependienta del Cortinglés y su compañero
– Un matrimonio amigo de mis padres que vinieron a casa el otro día
– Mi madre
– Mi tía, que acaba de irse.

Yo sigo pensando lo de siempre, que me veo a mí mismo feo y que el tal Cayetano está buenísimo (me olvidaré de que mata toros por un momento). Pero si la gente lo dice, bienvenido sea. Aunque ni por esas me como un colín… ¿debería parecerme a Brad Pitt?

A mí me gusta el pelo de este chico, ojalá lo tuviese yo también así. Pero no, mi pelo es horrible, ni lacio ni rizado, simplemente se descoloca y es imposible peinarlo. Y aunque se lleva el “efecto despeinado”, lo mío es más bien “efecto no-me-he-peinado”.

A ver si consigo una foto de este chico más grande y comparamos. De momento os pongo dos, una mía de hoy y una de cuando Cayetano desfiló hace unos días, de Armani, creo (que me he documentado, eh).

Perdido

Yo crucé la linea blanca un día: fue una noche con su amanecer. Puse un par de rombos en mi vida, hice un viaje a un mundo que no ves. ¿Cuántos gramos pesa mi alegria? ¿cuánto pesa el miedo a ser feliz? Nunca me he sentido tan perdido y a ti tan lejos de mi

Me deje llevar por una tonteria, pensé que te quería un poco mas que a mí. Si pudiera dar la vida, la daría. Todos los errores van a un puerto donde espera un barco de vapor… pero el mío aun lo llevo dentro porque soy adicto a tu perdón.

Pude ver los restos de una fiesta, restos de mi vida junto a ti. Pude ver la soledad tan cerca y a ti tan lejos de mi…

Para aquellos a los que La Oreja les sube el nivel de azúcar, y para los que no.