Macaciones

He recibido una postal del Mac desde el servicio técnico. Dice que tiene suerte, que está en primera línea de estantería y que le tratan bien aunque la comida es escasa.

Me ha dicho que pensaba regresar ya, pero que han encargado para él un nuevo disco duro y un nuevo lector de CDs, y que claro, que le da verguenza venirse sin que se lo pongan. yo le he contestado que no tenga prisas, que venga arregladito y funcionando bien, que ya habrá tiempo de vernos y reinstalarle los programas. Dice que esta semana estará listo.

Yo mientras tanto sigo desconectado del mundo, de Xataka Móvil 8donde sospecho que son muy felices, pero ya se les acabará el chollo) y del proyecto de blog, ese que estamos preparando para una gran empresa. Y lo peor es que las únicas incursiones que hago en la red son a través de este ordenador, lentísimio, incómodo y con Windows (valga la redundancia).

En definitiva, que ya volveré. Con todo lo que está pasando, de la asociación, de El Jueves, y de mi vida en particular (y en general) me da rabia no estar más por aquí, pero oyes, que es verano y también hay que disfrutar. Hoy, por ejemplo, he estado en el parque con Pablo. ¡Qué divertidos son los columpios!

Desconectado

Mi iMac está en coma así que estaré unos días desconectado del mundo. Aprovechad a descansar y ser felices porque volveré en cuento mi blanquito vuelva conmigo.

Mientras tanto, miráos los blogs de mis amigos, el foro de Andén 1 (www.anden1.org/anden2) y en general sed felices y aprovechad para leer, pasear y hacer el tonto.

Siento la plasta de estos meses 😉

La momia trilera


Siguiendo con mi afán por destrozar mi imagen pública, os reto a que imaginéis quién se escondía bajo el disfraz de la momia trilera en el ‘Sé lo que hicísteis…’ de hoy (ayer) jueves 12 de julio. Supongo que en nada estará en el Youtube…

Cuando consiga presentar un telediario me hundirán con imágenes así. En fin, que me quiten lo bailao’.

Samuel y Fer


Actualización: Mensaje de Sam al ver esta entrada: “No tenias otra foto mejor xa poner en tu blog? Q en esa ni siquiera estoy mirando… Y Samuel y Fer suena un poco raro, mejor Sam o Samu jeje” lo que se publica en reconocimiento a su legítimo derecho a réplica.

De teles y radios. Un ladrillazo.

Ayer estuve con Samuel en Se lo que hicísteis, y tantas horas atrapado dentro de Globo me hicieron pensar un poquillo sobre la tele y la radio, que son los campos donde me gustaría trabajar. Normalmente cuando le digo esto a alguien me mira como con pena, porque no pueden entender que a alguien le pueda gustar la tele. Y lo entiendo.

Tenemos La Primera, un canal aburridísimo por el que casi nunca paso ni en zapping. Sólo salvaría ‘Cuéntame cómo pasó’, aunque incluso esta serie ya es repetitiva (se salvan los decorados). Dicen que los telediarios están mejor y no lo dudo, pero mis padres se han habituado a comer viendo los de Antena 3, que personalmente me dan bastante asco porque se les ve muchísimo el plumero proPP. Del resto de la programación apenas sé nada: sus programas de prime time no me gustan (“Mira quién baila”… no me gusta bailar, me va a gustar mirarlo) y por la tarde telenovelas y la versión sensacionalista/copiabarata de Madrid Directo. Por las mañanas, sucesos en versión muy cutre (¿por qué todo lo que hace TVE tiene ese olorcillo cutre?) y de vez en cuando los grandes genios del humor que son Los Morancos o Cruz y Raya. Para morirse. En fin, la gran desconocida tras años de basura. A ver si es verdad que cambia, por lo menos han anunciado que no habrá más galas.

Sobre La 2… lo mejor que puedo decir es lo que dice el presidente de RTVE, que es un cajón desastre. Saber su programación es más difícil que averiguar la profesión de Carmina Díaz. Ahora por las mañanas ponen una serie horrible inglesa para niños sobre un zorro-marioneta que se cree gracioso, y después, “Las gemelas de Sweet Valley”, pastelosa comedia de mediados de los 90. Dicen que están renovándola pero no me interesan demasiado los cambios, a decir verdad, su programación en general no me interesa nada. Sólo Los Lunnis, no por verlos sino porque creo que ya hacía falta un programa infantil de calidad.

Antena 3 es, por decirlo suavemente, hipócrita. Van de cadena familiar y llenan horas y horas de programas que escarban en la basura, sin ir más lejos, El Diario de Patricia que tantas meriendas me ha pagado. Al programa de la mañana, que es uno más aunque con menos telebasura, lo llaman “Espejo Público” aunque no tiene nada que ver con el programa de reportajes que tenían los domingos por la tarde. Una cadena que va de buen rollo, pero cuyos telediarios se dedican a mostrar lo que opina el PP sobre el mundo. Que dicen que son respetuosos, pero compran programas como el que mostraba la imagen de Lady Di muerta. Y como televisión de culto tienen Los Simpson (un acierto de casualidad que compraron a La 2 hace unos años) y Buenafuente, que dejó de ser divertido cuando todas las noches quiso sacar al neng tras la entrevista-felación de turno. Empezando a la una de la mañana, pereza daba verlo.

Telecinco… ¿qué decir? Todo lo que toca se convierte en sensacionalismo. El Tomate, El Buscador (que es como el Tomate de los sucesos), El programa de AR, TNT… es todo el mismo programa, los mismos temas, los mismos colaboradores… sólo cambia el nombre y el presentador. Y los informativos, cada vez a peor desde que llegó Piqueras. CQC era bueno en su época, pero ahora me da vergüenza ajena, aunque se deja ver. El culebrón de Bea la fea se ha estirado tanto que puede ser contraproducente, aunque en eso de estirar hasta que se rompa nuestras cadenas son expertas. Aída es repetitivo, está pasando con Paco León lo mismo que con el neng, y aún así, es lo mejor de la cadena. Sus series de calidad, como CSI (que ya cansa) fueron un experimento de verano. Y su jugada con “La que se avecina” (que a mí me gusta) fue una puñalada trapera. Como no podían hacer frente a ANHQV, la compraron. Me recuerda a Microsoft.

Capítulo aparte merecen Los Serrano, una serie que, sinceramente, no entiendo cómo gusta a nadie. Hasta que mataron a la madre (¿al saltar del barco se pegó una leche mientras anunciaba ídem Puleva?) todos los capítulos eran iguales. Aun ahora, lo he visto algunas veces y me puedo imaginar que tienen una plantilla en el Word para escribir los guiones (como en 7 Vidas, aunque aquéllos al menos hacían gracia). Personajes sobreactuados, frases sin sentido, escenas de desnudo porque sí, grupos musicales tratando de sacar tajada, actores que siguen ahí sin justificación, tramas absolutamente previsibles… una serie que debería haber acabado para siempre al final de la primera temporada.

Cuatro es un canal que me ha decepcionado. Empezó prometiendo una renovación, y tenemos más de lo mismo. Mañanas de magazine clónico (han copiado hasta la tertulia de política) con Gonzalo Miró copiando vídeos de zapping, tardes de aburridísimo programa (¿será Channel Nº4 el programa más aburrido de la tele? seguramente sí) y prime time que no llaman mucho la atención. Antes me gustaba el programa de Eva Hache, pero ya me cansan las entrevistas de peloteo, y va demasiado tarde.

La Sexta… pues no sé que decir, la novata es mi favorita. De esta cadena sólo veo Sé lo que hicísteis y Padre de Familia, pero sólo por esos dos programas ya vale la pena. Sus telediarios son de pena, no me sentiría informado viendo sólamente eso. También ponen a veces Me llamo Earl, una serie genial, y Planeta Finito, que ha hecho que me gusten estos tipos de programas aunque no me guste viajar. Lo peor es que se repiten más que el ajo y que cambian de hora y día las cosas sin apenas avisar. Los irrepetibles no está del todo mal aunque cansa, es más bien para verlo mientras haces otra cosa. Y el Club de Flo, para sufrir viendo como famosillos que actúan peor que yo destrozan monólogos buenos (o no) del Club de la Comedia.

La radio no es mucho mejor. Estoy harto de los programas que básicamente también son entrevistas-felación, de los contertulios listillos, de los presentadores que desearían estar en la tele, de que los programas sean clónicos, de que un hombre pueda insultar abiertamente desde su tribuna y lo llaman programa informativo, de que se les vea tanto el plumero a todos…

Blogueando

¡Tengo nuevo trabajo! Se trata de escribir en otro blog (además de Xataka Móvil y éste), pero no me dejan decir nada sobre él. De momento estamos en pruebas escribiendo, aunque nadie nos lee porque no tenemos ni dominio (aún hay que elegir el nombre, estamos en brainstorming) y la web está protegida con contraseña.

Lo curioso es que estamos usando provisionalmente una plantilla de otro blog que no tiene nada que ver con nuestro tema, lo que hace un efecto bastante cómico al ver el resultado. Cuando la cosa deje de ser secreta, a ver si puedo poneros alguna foto que he sacado estos días.

Sobre el tema del blog, es algo que me gusta aunque necesito unos hervores en ello. Por eso estamos trabajando, para cogerle el estilo (longitud de las entradas, forma de escribir, temas tratados…). ¡A ver qué tal se me da!

Mi cambio de imagen

Mis peluqueros daban más miedo
que Llongueras. Aún más.

Empezaré a contar aventuras porque se me acumulan si no.

Primera aventura: me corté el pelo. Bueno, estoy hay que contextualizarlo, como diría mi profesora de historia. Cortarme el pelo es una aventura, porque llevaba un año sin hacerlo (bueno, me lo arreglé hace poco pero no me sirvió de mucho) y porque además he descubierto que soy paranoico. O sea, que por alguna extraña razón no me gusta ir al peluquero, pienso que la gente por la calle se va a fijar y se van a reir de mí.

El caso es que al final me decidí una mañana a buscar peluquería. Como hasta ahora no he encontrado ninguna que me gustase, no sabía a cuál ir. De repente, encontré una que ponía “Peluquería Unisex” y allá me metí.

Allí dentro había tres personas: Peluquero 1, Peluquero 2 y Becaria. Sospecho, pero es cosa mía, que ambos peluqueros mantenían relación eróticofestiva. O al menos, los dos entendían. Eso me pareció (sí, Marina, hice la prueba del gaydar). Debían estar muy aburridos ahí solos porque se alegraron mucho de que yo entrase. La Becaria me lavó el pelo mientras me preguntaba cosas en un idioma extraño. Más tarde descubrí que era castellano, pero que la chica no vocalizaba. Yo le decía a todo que sí, con lo que conseguí que me lavara la cabeza con agua muy fría y un champú que después sabría que era caro. A ver si lo de no vocalizar era cosa de marketing.

Después me pasan con Peluquero 1, que me hace la pregunta del millón: cómo quiero que me dejen el pelo. Yo le decía que sólo quería arreglármelo un poco, y al verme poco decidido me enseña unas cuantas fotos. Me decido por una de un chico parecido a mia dmirado chico-calippo, pero me explica que con mis pelajos va a ser que no. Así que le digo que me haga lo que quiera. En ese momento, lo juro, comenzó a babear de gusto (son las palabras mágicas, “hazme lo que quieras, si a mí me da igual, yo de esto no entiendo”) y a cortar. Total, que ni flequillo, ni pelo largo, ni ná. Al menos me lo dejó cortito.

Al rato, aparece Peluquero 2, que debía aburrirse también, y me dice que me quedarían bien unas mechas o reflejos. En ese momento yo me veía ya como el chaval este de Rebelde que cambia de color de pelo en cada pausa publicitaria. Sin embargo, le dije que vale, que por probar me lo hacía. Y él me contesta que genial, que me va a quedar muy bien y que “así vas a ligar mucho, que vas a tener a las chavalas de calle, todas loquitas”. Yo pensé en su cara “menudo ojo tienes, macho”, pero no dije nada.

Así que cogieron y me pusieron un gorro de goma con agujeros, de los que sacaron algunos pelos . Parecía un muñeco viejo, de estos a los que les cortas el pelo de pequeño. Luego, con su tinte (les dije algo discreto) me embadurnaron la cabeza, y ahí creo que se me fue la pinza un momento porque sólo recuerdo olor a amoniaco. A todo esto, y colaborando con la superación de mi paranoia, algunos señores (siempre señores) se quedaban mirando en el escaparate las pintas de muñeca barriguita vieja que se me estaba poniendo. Pero la Becaria decidió que aún merecía sufrir más, y me cubrió la cabeza con papel albal.

Cuando tienes cubierta la cabeza de una fina lámina de aluminio y un gorro de goma, además de una plasta que huele a lejía de limpiar escaleras, lo que menos te apetece es que te chorreen aire caliente con un secador. Dejo a la imaginación del lector adivinar lo que me hicieron entonces.

Al rato, ya me vuelven a lavar (la chica iba recuperando la movilidad en la lengua o yo iba entendiendo su idioma, pese a lo que no me libré de agua super caliente y una mascarilla extraña, yo que pensaba que las mascarillas eran para la carilla -y perdón por el chiste). Y por supuesto, luego me cobraron todo esto: el champú del lavado, el corte y los reflejos.

Pero no os confundáis: me gustó mucho el resultado. Ahora soy un poco más metrosexual. Sólo me falta el cuerpo 10.

El próximo día, la aventura en Chamartín o “Por qué los trenes que van a Galicia, que además son dos en todo el día, salen tan puntuales los jodíos, con el consiguiente perjuicio para los que por error llegan tarde“.