Telepaís

Aunque le pongo los cuernos con Público, en mi casa se sigue comprando El País. Desde hace años, lo que más me molesta es que en una de las secciones que leo sin falta, la de Televisión, se dedique tantísimo espacio a la plataforma de pago de Prisa, Digital +. Lo último ha sido incluir en las columnas de cadenas generalistas la programación de Canal +, en el hueco en el que estaba Telemadrid (de donde fue apartada al cuadrito de “Autonómicas y locales” con la llegada de laSexta). No seré yo quien defienda la horrible autonómica de Madrid, pero es que ya es vergonzoso. He hecho una comparativa del espacio que tienen los canales de Digital + en estas páginas (en azul) y la publicidad (rojo):

En azul, contenidos de TV de pago (Digital +)
En amarillo, otra TV de pago (Ono)
En rojo, publicidad pura y dura.

Y me pregunto: ¿los usuarios de estas cadenas no tienen una forma de consultar la programación que no sea la de esta página, que además viene incompleta? ¿tenemos que soportar esta información inútil (aka publicidad) la gran mayoría de lectores que no estamos abonados? ¿por qué Digital + tiene que meterse en la sección de películas, o tener un destacado con “El cine del Plus”?

Y la comparativa es aún más vergonzosa si resaltamos los intereses de Prisa:

En amarillo, información sobre empresas de Prisa.

Apasionado

Prácticamente todo el mundo tiene una pasión. Un estilo de música, un deporte, los toros, los trenes, el cine, la pintura del Renacimiento, la política… y llevo un tiempo tratando de saber cuál es mi pasión, pero no lo consigo averiguar.

Hace un tiempo me encantaba la informática. Compraba revistas, me enteraba de los lanzamientos de las empresas, probaba montones de programas… hacía webs, les ponía chorraditas con JavaScript y empecé a hacer mis pinitos con CSS y PHP. Pero poco a poco me dejó de interesar.

Lo mismo me ha pasado con la telefonía móvil, aunque algo de ello me queda (posiblemente, por Xatakamovil), aunque no al mismo nivel que antes. Quién me lo iba a decir, antes me sabía todos los modelos y tarifas, y ahora apenas sé qué características tiene mi teléfono o los módulos de mi compañía. Y lo mismo con muchos otros temas.

Total, que a día de hoy hay muchas cosas que me gustan, pero no podría decir una sobre la que sienta pasión. Poder decir que “lo sé todo” sobre algo, que me junto con otros aficionados, que cada día quiero saber más. Sí, claro, está el metro, la televisión, el periodismo, la política o el diseño, pero de cada uno de esos temas podría hacer una lista de gente a la que le gusta más que yo y cuyo nivel de conocimiento no voy a poder alcanzar, ya sea porque llevan más tiempo en el tema, o porque se dedican a ello, o lo estudian, o simplemente le echan más ganas porque les interesa más.

Quizás esta gente siente lo mismo, se asoman a su tema y les da vértigo darse cuenta de todo lo que no saben. Seguramente apasionarse con algo no signifique eso, pero desde hace un tiempo echo de menos tener una pasión, sentir lo mismo que sienten ellos (se les nota). Siguiéndole el rollo al título del blog, se podría decir que Fernando busca su pasión. Y alguien que busca no es necesariamente alguien que encuentra.

¿Te pasa lo mismo? ¿cuál es tu pasión?

Meme

Visto aquí.

Edad: 20 años. Me cuesta acordarme de mi edad sin pararme a pensarlo, y muchas veces la digo mal: o 19 o 21.
Horóscopo:
Piscis, nací el 5 de marzo.
Ojos: No lo tengo muy claro. Una mezcla extraña entre azul, gris y verde.
Color favorito: azul
Número de la suerte: No lo tengo muy claro.
Día favorito de la semana: Jueves, desde pequeño. Ningún motivo.
¿Diestro o zurdo? Diestro
Animal favorito: El gato
Sabor de sugus favorito: El rojo y el morado.
Bebida favorita: Zumo de naranja
Copa favorita: No bebo, pero me encanta el Bailey’s.
Sabor de helado favorito: Fresa, Magnum blanco o almendrado.
Postre favorito: Natillas caseras.
Número de pies: (!) Dos
Película disney favorita: Toy Story 2
Última película que has visto: Matrimonio Compulsivo
Último concierto al que has ido: M-Clan, el año pasado. Hace siglos que no voy a un concierto, no son mi debilidad.
Última película que has visto en el cine: La del matrimonio ese.
¿Besos o abrazos? No puedo elegir. Depende de la persona.
¿Qué canción estás escuchando ahora? A Pilar Rubio diciendo cosas.
Si pudieras tener un superpoder… sería inmortal e invisible.
Animal de compañía preferido: Un gatoooo
Tienes alguna fobia? Sí… algunos insectos, por ejemplo.
Estación del año preferida: Primavera por el clima, invierno por el clima (dentro de casa).
¿Qué llevas puesto? Vaqueros, camiseta a rayas, deportivas.
¿Cómo crees que te ven los demás? Supongo que muy serio. Otros piensan que soy idiota.
¿Cuál es tu personaje de los Simpsons preferido? Lisa Simpson.
¿Cuál es tu página de inicio? Google Reader
¿Echas de menos a alguien?
¿Mientes en tus post? Que yo sepa no.
Una característica positiva de ti: me gusta que las cosas salgan bien.
Y una negativa: cambio mucho de humor.
¿Qué parte de tu cuerpo te gusta más? Los ojos
¿Qué buscas en tu pareja? Madurez, imaginación, comprensión.
¿Qué hay en tu escritorio? El Mac, papeles, cables, impresora, tijeras, flexo, periódicos, teclado y ratón, yogur a medias, abono transporte, concentrador USB.

La canción del analista

De mayor iba a ser pianista, callista o dentista, pero no pudo ser:
me patina la pinza, salta a la vista

Hablo francés en inglés, tiro eructos al revés.
Una rana me dijo al oído: “Oye, tú vas a ser… El Analista”

Si un notario se da en el techo
yo es que me parto, me parto el pecho,
yo solo quiero analizarlos y llegar a una conclusión.

Nada en el mundo me pone tanto
como un buen golpe de cuando en cuando

Sólo te pido un favorcito:
si te vas a escogorciar… grábalo, grábalo, grábalo.

Otro post para contar mi vida

Es absolutamente preciosa.

Mi casa parece ‘Los Otros’: no se puede abrir una puerta sin haber cerrado la anterior. Y no porque mi hermana y yo tengamos fotofobia (sólo un poco, y además no somos taaaan mooonos como los niños de la peli). Se trata de mi gata Duna.

Duna es un cachorrito, y le encanta jugar. Corre muy rápido, y le gusta explorar el vecindario. Pues bien, el otro dia se fue de casa y se paseó por el patio de una vecina, y según ella se metió incluso en su casa. Un gato que mide veinte centímetros y no levanta un palmo del suelo, y que huye en cuento das un pisotón con ruido. Pero eso bastó para que la vecina-amargada (a la que llamaremos VAH, vecina-amargada-hijaputa) echase una bronca a mi hermana. Mi madre, para evitar problemas con los vecinos (el que menos está como una cabra y el que más es padre de familia de una saga de delincuentes mafiosos) ha decidido que la gata no salga más de casa y que le busquemos otros dueños.

Podéis imaginaros cómo me encuentro… llevaba años deseando tener un gato, por fin llega y ahora hay que dárselo a otra persona porque no se lleva bien con los vecinos. Vecinos a los que nosotros, eso sí, tenemos que aguantar gritos, perros que ladraban, respetar su sitio de aparcamiento, que cotilleen todo lo que quieran… por mi parte les iban a dar bien y me quedaba con la gata, pero tenemos miedo de que le hagan algo. Conozco amigos a los que sus vecinos han pegado a la mascota, o les han envenenado el gato. Y eso sí que no.

Ahora la duda que tengo es si prefiero dársela a alguien donde la pueda ver a menudo, o mejor no volverla a ver y tratar de olvidarme de ella. En fin. De momento, la gata corretea alegre por el salón y/o baño.

Cambiemos de tema. Prometí hace tiempo contaros mi visita (de momento la única) al psicólogo. Pues bien, resultó ser una mujer. No sé si es que se lo enseñan en la universidad o es que me recordaba a mi profesora de primaria, pero supo hacer que me abrise en canal (no literalmente) y le contase toda mi vida y lo que me había sucedido este verano y que me llavaba a ella. Y porque me cortaba, que yo ya estaba pensando contarle toda mi vida.

El caso es que con pocas preguntas, al estilo pitonisa, ya sabía cosas sobre mi. Me dijo que tengo una personalidad obsesiva, lo que me sonó bastante mal. Pero ella me tranquilizó diciéndome que eso era un chollo, porque me gustaba controlar las cosas para que saliesen bien, que no me conformaba con poco, que tendría buen trabajo porque eso se aprecia mucho… vamos, tan bien me lo pintó que empezó a darme pena la gente con personalidades no-obsesivas.

El caso es que la gente así tenemos miedo a los cambios. No nos gustan. Así que su terapia era que introdujese gradualmenet cambios en mi vida: cambio de look, de estilo de vestir, de camino a la universidad, de hobbies… y poco a poco me iría encontrando mejor. No me dio más citas porque como ya no tomaba medicación, me encontraba un poco mejor y no quería perder clase, no era necesario. Pero tengo su número por si acaso, lo que me tranquiliza. La cosa es que salí de allí mucho mejor, alabando a los psicólogos del mundo entero.

Y estos días me sigo aburriendo en clase, gracias a la colaboración de tres profesores que tengo los martes y miércoles. Son los tres tipos de personas que provocan somnolencia. Deberían llevar un cartel indicándolo.

Uno de ellos, al que llamaremos el Argentino (motivos geográficos), es un hombre que invirtió todos sus ahorros en un diccionario de sinónimos y parece dispuesto a amortizar hasta el último céntimo. Por lo tanto, cada frase es eterna. Sabemos que quedan veinte minutos de clase cuando dice la frase mágica “y con esto termino”. Pero si tradujésemos todo lo que dice en las dos horas de clase a lenguaje simple, cabría en un post-it.

Para compensar, también tenemos al Anodino. Es un hombre al que, entre frase y frase, podríamos meter un discurso de Castro. A veces pensamos que se ha bloqueado, o le ha dado un flús. Pero no sólo hace silencios eternos entre frases, también entre palabras. Otro cuyas dos horas caben en la parte de atrás de un sello.

Y por último, el profesor de Documental. Este no es aburrido de por sí (bueno, cuando se pone a hablar de sus cosas de historia un poco sí), pero es que tenemos su clase después de comer, de cuatro a ocho los miércoles. Y yo sin tomar café. Sopinstant, como os podéis imaginar, en cuanto apagó la luz y nos puso un documental en blanco y negro.

Y es que lo que nos pone en clase también se las trae. El otro día nos puso un documental de los años 30 sobre Las Hurdes, el pueblo más gafe de España. No les salía nada bien. Que si se iban a buscar trabajo, pues volvían sin nada. Que cultivaban un campo, el río se desbordaba y lo perdían todo, o se els secaba porque la tierra era mala. Que tenían un cerdo y lo mataban, a los tres días se quedaban sin carne. Que tenían fruta, no la podían comer porque era venenosa.

En fin, si no fuera porque hay momentos en los que soy realmente feliz, no sé que estaría siendo de mi ahora. Supongo que me habría vuelto (un poco más) loco. Y perraco. Aunque eso, ya…

AVEr si terminan

“Socavones, retrasos, chapuzas… ¡como debe estar Carod Rovira! El tren circulará por Cataluña, ¡pero nunca se ha visto un AVE tan español!”

Gran Wyoming, El Intermedio