Ordenando

Hoy he tratado de ordenar mi habitación, que es una operación que en mi caso tiene una fase A (sacarlo todo de su sitio) y B (volverlo a colocar de nuevo). Pero en mi caso siempre falla la fase B, así que estoy peor de lo que estaba.

Me paso a Yoigo


Gente, he tomado una determinación: me paso a Yoigo. Sabéis que siempre he sido defensor de Movistar, incluso cuando cualquiera lo atacaba, y mis padres se siguen ganando la vida vendiéndolo. Pero el money es el money, y mi familia va a ganar lo mismo esté yo en la operadora que esté, así que me cambio, después de echar cuentas, a la que me sale más rentable.

¿Y por qué Yoigo? Pues porque ya estoy harto de esperarme hasta la tarde para poder llamar por teléfono. Ahora voy a poder llamar todo el día al precio que antes tenía sólo unas horas. Además, lo que me ha sorprendido es que en lo que más voy a ahorrar es en los mensajes, que cuestan 10 en vez de 15 céntimos. Y sobre todo, sin pensar en si al que voy a llamar es de mi operador o no…

Lo último es que ahora las llamadas entre Yoigos cuestan 12 céntimos duren lo que duren (es decir, te cobran sólo el establecimiento y nada más). Por ahora no conozco muchos, pero cuando alguno más os cambiéis va a ser una gozada poder llamar sin preocuparse, por dos céntimos más de lo que me costaría mandarle un mensaje puedo hablar horas. ¿Cuál es el truco? Pues seguramente que cada mes hay que gastar (en total, llamadas, mensajes, lo que sea) un mínimo de 6 euros (un euro y medio a la semana, más o menos). Así que si lo superas normalmente (yo de sobra), pues no hay problema.

No soporto los evangelizadores, me jode que me digan lo que tengo que hacer. Y paar ello ya hay blogs de sobra que tienen a Yoigo por dios y lo defienden en todos los casos. No os digo que os paséis a Yoigo, aunque a mi me venga bien por llamaros gratis (bueno, a 12 céntimos), sino que echéis cuentas mirando vuestra factura. Calculad cuánto pagáis ahora, y cuánto pagaríais con Yoigo. Y a ver qué sale, que depende de cada uno. Para los extravagos, os dejo las tarifas aquí abajo:

La parejita

– Si yo fuera su mujer, le pondría arsénico en el café.
– Y si yo fuera su marido, me lo bebería.

(Diálogo no real. En realidad, la frase se la dijo lady Astor, diputada conservadora, a Winston Churchill en los años treinta. Pero así molaría más.)