Ey, que sigo aquí. Ahora mismo estoy de los nervios, pero los sondeos dan buenas noticias.

Esta semana prometo volver a escribir. Y si os portáis bien, una foto mía con la lengua negra.

Mi último día

Hoy es el último día que tengo 20 años. Dicho así suena raro, mañana cumplo los 21. Seguramente me pase el día fuera de casa gracias a mi fantástico horario diseñado por un honorable discípulo del marqués de Sade.

En este año me han pasado muchas cosas.

Aviso: si odias como yo los post tipo “voy a hacer repaso del año”, abandona esta página ahora mismo.

¿Os digo la verdad? Había escrito un tochazo aquí sobre lo que me ha pasado estos meses. Lo acabo de borrar para escribir esto encima. Y es que es muy aburrido ponerse a resumir ahora un cuatrimestre, un verano, una vuelta a las clases, otra navidad.

Este no ha sido un año mejor que los demás. Me han pasado muchas cosas, y me deberían haber pasado más. Empecé a salir con alguien. Aprobé asignaturas. Empecé a conocer gente nueva y a detestar a otra. Estrené teléfono. Me empezó a interesar la fotografía. Me enamoré. Descubrí que las apariencias engañan. Participé en un concurso de televisión, e hice el bobo en otros programas. Ví poco a viejos amigos. Conocí gente. Descubrí que la gente que se cree menos interesante resulta serlo más. Madrugué cuando no tenía que hacerlo por algo que pensaba que valía la pena. Pasé una asquerosa navidad sin hacer nada. Me dí cuenta de que las cosas no son como uno piensa. Me sentí estúpido y avergonzado por tantas cosas. Me quedé con ganas de decir muchas cosas. Y aun hoy, no creo que tenga todo aclarado. Y eso no está bien, sobre todo cuando sabes que no debería ser así, que debería seguir caminando y no dar más importancia a las cosas, sobre todo cuando los demás no se las dan… pero no, a veces no puedo, será nostalgia, serán sentimientillos por ahí sueltos (como cuando en invierno cierras el abrigo deprisa y te pillas la bufanda, uno de esos flecos de lana que tienen que no sirven para nada pero que se lo ponen a todas). Muchas veces me sigo sintiendo mal por haberme hecho ilusiones, por haber creído en algo. ¿Vale la pena? ¿Es bueno vivir sin ilusión para no pasarlo mal? ¿Se puede uno ilusionar por alguien sin acabar metiéndose un batacazo? No pienses mal, me digo… pero al fin y al cabo, es que acierto cuando lo hago.

Y este año ya me quedo sin mi abono joven. Esperanza cumplirá tarde su promesa de ampliar el transporte público barato hasta los 23, así que puede que con 22 años vuelva a tener derecho de abono joven. Sería un caso curioso.

Este año va a ser mejor. Tiene que ser mejor. Pase lo que pase. Mañana llevaré gominolas a clase para celebrar mi cumpleaños. Con 21 años y estas tonterías a cuestas. La verdad es que por unas cosas y otras, en este momento soy la viva definición de la apatía. ¿Se me pasará con la primavera?

“Si podemos sembrar suficientes dudas sobre la economía, sobre la inmigración y sobre cuestiones nacionalistas, quizás los votantes socialistas indecisos se queden en casa y no irán a votar”

Gabriel Elgorriaga
responsable de Comunicación

Cartel ganador

Ya he podido ver el cartel que ha ganado el concurso del Ayuntamiento de Getafe al que me presenté (los olvidadizos que pulsen aquí). Al jurado le ha gustado más éste, al que han concedido primer premio. Es de Paloma Rodríguez.

En ambos carteles hay una zona reservada abajo para que el
ayuntamiento lo complete con sus logotipos, datos de la celebración
del día de la mujer, etc. Os muestro los dos carteles tal y como se entregaron
(aunque según me dicen, el ganador tenía las líneas negras en vez de rojas).

El caso es que luego en el folleto han coloreado los muñequitos de colores y no quedan tan mal. Yo me ahorro mi opinión y os dejo a vosotros que juzguéis el fallo del jurado.

Éste es mi barrio

Aprovechando que la está repitiendo el canal local de TDT Ver-T, os traigo una galería con capturas de los decorados de la serie “Éste es mi barrio”, del año 97 más o menos. Son realmente impresionantes, recrean casi perfectamente un barrio del centro de Madrid. Creo haber oído en su momento que costaron 100 millones de pesetas y que eso es mucho…

Eso sí, al tratarse de la calle, hay muchísimo espacio para brand placement ;)… y usaron el mini-pseudoautobús que luego se llevarían a “Manos a la obra”… de hecho, yo diría que aprovecharon gran parte del decorado, porque se parecen un montón…

Éste es mi barrio