Mi vida es mi coche

“El americano típico consagra más de 1.500 horas por año a su automóvil: sentado dentro de él, en marcha o parado, trabajando para pagarlo, para pagar la gasolina, las llantas, los peajes, el seguro, las infracciones y los impuestos (…) Estas 1.500 horas le sirven para recorrer unos 10.000 kilómetros al año, lo que significa que se desplaza a una velocidad de 6 kilómetros por hora

Queremos que nos devuelvan Telemadrid

Para que Telemadrid vuelva a ser para ti, es necesario que:

  • La objetividad, el equilibrio, la imparcialidad y la calidad de la información vuelvan a ser una realidad.
  • Sea una televisión independiente que respete el principio de igualdad, el pluralismo político, religioso, social y cultural, tal y como corresponde a un medio de comunicación público financiado con el dinero de todos los ciudadanos y ciudadanas de Madrid.
  • Esté libre de cualquier tipo de control político, económico o ideológico.
  • Sea una televisión sin manipulación ni censura.
  • La información no sea sustituida por la opinión sesgada y que la opinión y la información sean contenidos claramente diferenciados.
  • El director o directora general sea elegido por la mayoría cualificada del Parlamento Regional, siguiendo el modelo consensuado por todos los partidos políticos parlamentarios en el Congreso de los Diputados para la elección del director general de RTVE.

Es un extracto del manifiesto que promueve el PSOE en la web telemadridparati.com (allí lo podéis leer entero) y al que podéis adheriros si queréis. Si vives en Madrid o has visto alguna vez un informativo suyo, sabrás lo que digo. Las noticias parecen redactadas por el departamento de prensa de la Comunidad, totalmente tendenciosas, se centran en hablar de los logros de Aguirre y de lo mal que hace todo Zapatero. Y los presentadores no se cortan en opinar o directamente hacer lo que les da la gana. Y lo peor es cuando entrevistan a Esperanza Aguirre, con preguntas tan blanditas que más bien parecen pies para que ella critique lo que trae preparado de casa.

Nos merecemos una Telemadrid mejor. Y si la critico no es porque gobierne el PP: en la época de Gallardón seguía siendo una cadena pública de la que estar orgullosos.

La estrategia de Esperanza es la misma que con la sanidad: empeorarlo a base de no mantenerlo para que a nadie le importe si se privatiza.

Es sólo un chiste malo

En plena noche, un hombre está dando vueltas alrededor de una farola cuando se le acerca otro.
– ¿Qué le pasa?
– Es que estoy buscando las llaves…
– ¿Y por dónde las ha perdido?
– En la acera de enfrente.
– Pero oiga, busque allí entonces…
– No, es que aquí hay más luz.

A ver si adivináis de qué cadena estoy hablando

Adivina adivinanza… ¿de qué cadena estoy hablando? Se trata de un canal de televisión perteneciente a un gran grupo mediático con una programación muy original.

Unas pistas:

Las mañanas nos traen el típico magazine matinal, presentado por una mujer que se cree muy elegante y seria periodista, pero que acaba haciendo lo mismo que la competencia:

Por las tardes nos ofrece ficción y el resumen del reality show de turno, en el que seguimos la convivencia de un grupo de chicos y chicas, aunque más bien nos parece que el programa se centra en sus conflictos personales que en su evolución profesional:

Después, un programa en el que una pareja de presentadores (hombre y mujer) conectan con diferentes reporteros que informan de sucesos por toda España:

En sus tardes también hay espacio para un concurso donde se puede ganar mucho dinero con palabras:


Y en el prime time, una serie americana que se ha convertido en referencia del canal. Está protagonizada por un carismático profesional masculino que resuelve un caso en cada capítulo junto a su equipo:


¿Sabéis ya de qué cadena estoy hablando? Con tanta originalidad en la programación, yo tampoco. Pero por favor, señores de Cuatro: hagan lo que quieran, pero dejen de tomarnos el pelo diciendo que son diferentes.

Más fácil

Hace unos años, ya lo he comentado por aquí, tenía una página web (gamusino.com) con los contenidos que me gustaban: televisión, Los Simpson, cómics, informática, mascotas, reportajes, móviles… al poco, mi primo Iñaki creó un servicio para que la gente, en sus páginas web, pudieran ofrecer servicios “de portal”: correo web, foros, tienda virtual… cosas así. Así que, como estaba de moda en ese momento, mi página web se convirtió en un portal. Con una cadena de casualidades, me encontré en la Campus Party 2000 con montones de periodistas preguntando por la web (por lo visto, era el más joven del lugar o algo así).


Yo tenía unos 13 años entonces (era en el 2000-2001), y como no quería que los visitantes supieran que estaban visitando una web creada por un mico, le ponía a todo nombres grandilocuentes que me chivaban: en vez de decir webmaster (o cualquier cosa para referirme a mí mismo), firmaba como “director de contenidos”, me creé varias cuentas de correo con los supuestos departamentos de la “redacción” (que era yo mismo) y cosas así: departamento de publicidad, de diseño, redacción… incluso me ofrecía a diseñar páginas web a otra gente (por suerte no picó nadie, porque mis capacidades de diseño en aquella época podrían haber hundido a más de una empresa).

“Me nombraré vicepresidente…
¡no, no! Vicepresidente ejecutivo”

Ahora mismo lo de tratar de aparentar con nombres sofisticados y tal me parece una chorrada, porque además de serlo, que lo es, me da vergüenza haber recurrido a ello (y tengo una capacidad acojonante para que me den vergüenza cosas que he hecho). Así que hoy en día me espantan mucho (bueno, espantan y dan risa a partes iguales) los nombres que pretenden transmitir esta sensación, y que uno sospecha que son sobre todo para agrandar el ego de quien lo lleva: ¿no es mucho más fácil ser sencillos, y llamar a las cosas por su nombre? Yo creo que la gente lo agradece, ves claramente con quién estás tratando.

Creemos una cruzada. O un movimiento, o un grupo. Bueno, el nombre ya lo decidiremos después. El caso es que nos unamos en contra de las denominaciones hinchadas, de esa absurda intención que tiene hasta el frutero de mi barrio de parecer una multinacional y en general de las cosas pomposas. ¡Sencillez!

"…y aunque esté desordenado…"

Aunque sé que hay muchos enemigos acérrimos (qué carajo querrá decir acérrimo) de La Oreja de Van Gogh, yo espero su próximo disco. De momento, ya nos han dejado el single “El último vals”. Dadle una oportunidad.

Como casi siempre cuando algo se muere, nace nostalgia buscando un corazón. Pero el mío es raro, y aunque esté desordenado es impermeable al dolor.

La felicidad es un maquillaje de sonrisa amable desde que no estás.

Siempre serás bienvenido a este lugar, a mi lista de obsesiones que no vas a olvidar. Cómo recordarte, sin mirar atrás. Yo nunca olvidaré el último vals.

Cuando todo acabe y el silencio hable, sólo tus pupilas sabrán que fue verdad. Y entre los cristales, pedacitos de esa tarde… donde comenzamos a soñar.