Volví a clase

¡Buenas!
Sigo sin internet en casa. Un amigo de la asociación, Isidro, ha investigado en las tripas de Yacom y resulta que mi central está hecha un asco, todos los vecinos que tenemos internet con esta operadora estamos fastidiados. Ya es mala suerte. En casa hemos pedido volver a Telefónica, así que espero que dentro de no mucho vuelva a tener un internet decente. De momento, me conformo con conectarme a través del móvil, que es más fácil de lo que pensaba.

Mi primera semana de clases ha acabado. Me encanta, tengo dos días libres entre semana y sólo tres asignaturas gracias a mi plan “las de libre elección que me quedan las haré al año que viene”. Bueno, a eso y a que todavía no he comenzado las prácticas (ese mundo), que equivalen a varias asignaturas, así que tampoco soy un vago, que os veo venir, eh. Además, las clases son por la tarde, lo que implica varias cosillas:

  • Me levanto según me despierta el sol.
  • Me acuesto tarde sin sentirme culpable.
  • Tengo que salir de casa pitando nada más comer lavarme los dientes después de comer
  • Todo el mundo se piensa que me doy la gran vida, cuando en realidad yo tengo las mañanas libres y ellos las tardes.
  • A la mínima que la clase sea un poco aburrida, tengo que hacer esfuerzos para mantenerme despierto. A mí, después de comer, me da un sueño tremendo.

Las asignaturas tienen muy buena pinta: “Historia de los medios audiovisuales”, “Radio” y “Cine clásico americano” (bueno, esta me va a costar un poco más, pero tampoco está mal un poco de cultura cinematográfica, que luego voy por la vida sin saber quién era John Ford y por lo visto es pecado no saberlo).

El momento estelar de la semana fue cuando en la clase de Historia estábamos viendo un trozo de “El verdugo”, y el profesor se empeñó en enseñar a las alumnas de Erasmus, con todo lujo de detalles, como es la ejecución por garrote vil. Con todos los detalles, paso a paso, bastante gráficamente (hizo hasta un esquema en la pizarra y se puso las manos en el cuello para que viésemos por dónde le cogían al condenado). Sólo nos faltó aplaudir, pero estábamos muy ocupados porque a la mayoría se nos revolvió la merienda dentro de nuestras inocentes tripitas.

La otra asignatura que me ha gustado mucho es “Radio”. Vamos a hacer grupos y programas, cuñas… me encanta escribir para radio. Y de esta asignatura tampoco voy a decir mucho más porque el profesor pasó un cuestionario el primer día pidiendo la dirección de nuestros blogs, la puse sin pensar en las consecuencias… y no tentemos a la suerte.

Tema prácticas: el mundo está dividido. La mitad de la clase ha tenido prácticas decepcionantes (sin hacer nada, ordenando cajas, planchando ropa…) y la otra mitad se lo ha pasado muy bien. Últimamente estoy pensando en que me gustaría hacer prácticas en algún sitio en que aprendiese algo diferente a lo típico… me han sugerido que me ponga en contacto con alguna empresa en la que me gustaría trabajar. Algunos compañeros las han conseguido así.

Por cierto, me voy a poner perraco por un momento. “Momento perraco”, podríamos denominar a este microespacio del blog. Cada año me pasa lo mismo al volver a la universidad: los Erasmus se superan. Yo creo que hacen no ya casting, sino galas en sus países presentadas por Ansón para elegir quién se viene a estudiar ponernos los dientes largos a la UC3M. Y yo, que en todo el verano no me he comido un colín… qué injusto es todo, hombre ya. Si es que mi vida sentimental (¿a que suena como de persona importante decir “vida sentimental”?) es un desastre inexistente. Un consejo para niños: no os enamoréis. Es un rollo. Trae muchos problemas. Lo que hay que hacer es comprarse un pase ilimitado para Faunia y vivir entre las focas, que tienen menos complicaciones y no se quedan colgadas de nadie (salvo que les den pescado). En eso nos superan, hay que reconocerlo.

Una última cosa: ayer me leí un libro del año 1981 llamado “La trastienda de TVE”, que es una mezcla de historia política de España y la historia de TVE. Está genial, cuenta muchas anécdotas interesantes sobre la tele, incluso sobre el triunfo de Massiel en Eurovisión por el que tanto se escandalizaron hace poco en todas las cadenas. Pues lo de que los votos se “compraron” llevaba escrito más de 25 años en un libro y nadie se había enterado.

Cabinas telefónicas

Salimos de casa. Llovía un poco y no teníamos paraguas, así que los dos nos pusimos las capuchas de nuestras sudaderas. Olía a tierra mojada y aunque estaba nublado, había mucha luz. Era media tarde. Me hizo ver que habían cambiado de sitio las cabinas telefónicas, con teléfonos rojos. Puede que aún no hubieran decidido su emplazamiento definitivo.

Le sonreí. Siempre me había gustado su olor. Mientras caminábamos, le pregunté:
– ¿Qué te apetece ver hoy?
– Llévame a un sitio desde donde pueda ver todo Madrid.

Seguimos andando de camino al metro.

Me pongo malo, voy a la Cope, reparto planos y soy un idiota

El otro día me puse malo y visité la Cope. Bueno, las cosas sucedieron en ese orden pero no fueron causa-consecuencia. Por la tarde me puse malo, bastante malo. Me dolía todo y en el metro me dio un yuyu que me caía por las escaleras, pero en el metro nadie se para a ayudarte si eres menor de 40 años. Te miran como diciendo “mira, ahí va un niño drogado como los que salen en el diario de Patricia”. Y a mí, que piensen que voy drogado no me importa, pero que crean que he salido en el diario de Patricia… es mucho decir.

El caso es que me entrevistaban acerca del plano RFi (que ya tenemos en papel) en Popular TV, que es del grupo de la Cope. Y claro, comparten sede: una casa de varios pisos al lado de la Cibeles. Es un edificio que asusta, idéntico al de “La Comunidad”, con un ascensor idéntico al de “La Comunidad”. Y ya de por sí me gustan poco, pero es que fue pensar en lo que le pasaba a un personaje con ese ascensor en la peli y se me revolvían las tripas.

Afortunadamente durante el rato de la entrevista no me mareé ni vomité (lo hice antes y después, pero ya fuera de la sede de Popular TV), aunque no creo que hubiese cabido el mareo. Popular TV no es pequeño, es pequeñísimo. Además, de cara a la nueva temporada, estaban haciendo reformas en el plató de informativos, así que éste se presentaba desde la redacción. Una redacción del tamaño de mi salón, más o menos (y no tengo la casa de la Preysler precisamente, para que os hagáis una idea). Las cámaras, las dos (eso sí, ambas con autocue, que no se diga), estaban encajadas en el marco de la puerta que comunicaba la redacción con el angosto pasillo. Y es que ese edificio en su día habían sido casas, pero les retiraron el cartelito de la puerta sin hacer más reformas. Así que entras al tercero izquierda y es Popular TV. El resto de pisos son Cope (quién diría que en la Cope los populares iban a estar en minoría).

En la facultad me enseñaron que sólo lso presentadores miran a cámara. Nunca los invitados, que deben mirar a los ojos de quien les pregunte. El resultado es que, con unos tiros tan limitados (¿he mencionado ya que para entrar o salir de la redacción había que esperar a que entrase un vídeo porque las cámaras están en el marco de la única puerta?), el caso es, digo, que hice toda la entrevista con pinta de egipcio antiguo, de los que iban de perfil a todas partes.

Al final salió bien, de todas formas. No me gusta mi voz, eso es un hecho, pero qué se le va a hacer. Fueron sólo 3 minutos y pude hablar del plano, del diseñador, de nuestra web… minutos bien aprovechados. Intensos. Por otra parte, pensé que no me importaría hacer prácticas en una redacción pequeñita, como esa. Aunque no sé si me acostumbraría a la línea editorial (en los informativos tienen un tiempo reservado para declaraciones de Rouco o el Papa).

Hoy, por otra parte, hemos estado repartiendo los planos RFi en la puerta del intercambiador de Plaza de Castilla. Han venido de nuevo los de Madrid Directo a grabar, aunque luego no les ha dado tiempo a meterlo hoy. La respuesta de la gente ha sido increíble: a la mayoría le gustaba, lo cogían, algunos venían a por más, otros se interesaban por la asociación… en fin, una de esas mañanas que, aunque de trabajo, te suben la moral. Te sientes útil. Yo no he diseñado el plano, mi contribución han sido detalles, pero me gustaba eso de pensar que la obra de uno (en este caso, de muchos) va a facilitar la vida a 3000 personas. Y sólo en nuestro punto, porque en Atocha han repartido otros 1000 y en Príncipe Pío, otros 2000.

Por otra parte, quiero dejar una reflexión que se me ocurrió el otro día y que no tiene nada que ver con nada, pero tampoco es que este blog vaya a ganar el Premio Coherencia 2008. Pensé que soy consciente de que para muchos con los que he tenido contacto, yo he sido un absoluto idiota. Un idiota por hacer gilipolleces, o por no haber dicho la verdad, o por haber dicho tonterías, por creerme importante o por haberme hecho ilusiones de algo. Es cierto, no lo voy a negar. En algunos casos no llevan razón porque no me comprendían, pero en otros, sí que me he comportado como un imbécil y comprendo que tengan esa imagen de mí. Y quedaré en su memoria como “El idiota de Fernando” (los que me llaman idiota no pueden acortarme el nombre), igual que en mi meoria queda muha gente con ese calificativo (no necesariamente los mismos) y en muchos casos yo os digo: pues tienen razón. Lo siento mucho. Trataré de serlo menos en el futuro. Si es que se puede.

Agua privada

La Comunidad de Madrid privatizará el 49% del Canal de Isabel II. Esperanza Aguirre: “Damos a los madrileños la oportunidad de ser propietarios de su agua”.

Esperanza: ya lo somos. El CYII es una empresa pública, todos somos sus dueños. Si privatizas la mitad, conseguirás lo contrario de lo que afirmas: que los madrileños seamos propietarios de la mitad de nuestro agua.

14 cosas que me hacen feliz

1. Abrir el buzón y que haya cartas para mí.
2. Que las cartas del punto anterior contengan ingentes cantidades de dinero.
3. Los días de lluvia y viento fuerte, si estoy en casa.
4. Ir al Retiro en verano.
5. Encontrar un periódico o revista de hace muchos años.
6. Curiosear por la Casa del Libro o la Fnac a mi ritmo.
7. Hojear un callejero de Madrid y ver que todo tiene nombre, hasta los caminitos perdidos en medio de la nada.
8. Hacer un regalo espontáneamente.
9. Recibir un regalo espontáneamente.
10. Las tabletas de chocolate con relleno de fresa.
11. Quitar el sonido a la tele y hacer mis propios doblajes, sobre todo con los telediarios o las teletiendas.
12. Coger algo y pensar cómo lo rediseñaría para hacerlo más simple, limpio, bonito…
13. Descubrir los trucos de las cosas.
14. Leer el periódico mientras desayuno.

Le paso el meme a todos con los que he hablado durante esta última semana.

¿Evolución?

De la web oficial de Antena 3:

“El Método Gonzo” se estructurá en torno a dos ejes principales: La actualidad y la denuncia.

Gonzo abordará la ACTUALIDAD de cada jornada buscando el por qué de la noticia y sus posibles consecuencias. Por su parte, la DENUNCIA será la gran piedra angular de El Método Gonzo. Los ciudadanos participarán activamente a través del teléfono y del correo electrónico.

Los reporteros del programa y el propio presentador investigarán estas quejas y asumirán el reto de pedir explicaciones directas a los responsables a través de originales reportajes o llamadas en directo desde plató.

“El Método por dos” es un magacín de entretenimiento, presentado por Ana Belén Burgos y Silvia Salgado. “El Método por dos” se estructurá en torno a dos ejes principales: La crónica social y reportajes a pie de calle.

El programa se estructura en torno a dos ejes principales: la crónica social y los reportajes a pie de calle. Ana Belén Burgos (“La vida en Rosa”) y Silvia Salgado (“Sucedió en Madrid”) abordarán la actualidad de cada jornada buscando el por qué de la noticia y sus posibles consecuencias. Se trata de informar pero también de analizar los acontecimientos.

Si me dejasen…

Si a mí me dejasen mandar, las ampliaciones de metro se construirían a lo bruto. Lanzaría trenes a toda velocidad contra la pared del túnel desde la última estación, para que fuesen horadando y ampliando la línea golpe a golpe.

Las estaciones se construirían manualmente. Como el primer día siempre va mucha gente, en el tren inaugural daría a cada viajero una cuchara del Ikea, que son más baratas. Al llegar al final del nuevo túnel, tendrían que bajarse y tratar de llegar a la superficie excavando la pared con las cucharillas. Así, luego sólo habría que poner tornos en la puerta.

Voilà. Metro fácil y artesanal.