Historia de una reconciliación

Poco a poco, me voy reconciliando con Público. El enfoque de las noticias me gusta, sus colaboradores también, sus dibujantes me apasionan… y suelen tratar temas interesantes (ecología, ciencia, historia, tecnología…), aunque se echa de menos un suplemento local.

El motivo de mi enfado con el diario fueron principalmente dos cosas: la caradura que le echaban sus responsables y sus portadas.

Lo que me cabreó es que subieron el precio del diario (que normalmente cuesta 50 céntimos, excepto los domingos) los viernes, sábados y domingos a cambio de incluir libros y cosas así, todo de baratillo: capítulos (uno por semana) de “Los hombres de Paco”, libros para niños, suplementos de pasatiempos… Para más inri, a esta promoción la llamaron “Cultura gratis”. Ja.

Sobre sus portadas… durante la campaña electoral se pasaron bastante. Eran partidistas, casi siempre salía Rajoy (y nunca favorecido). El colmo fue cuando ganó Zapatero, con una especie de Z de Zorro sobre rojo. Vale, la mayoría de los lectores nos alegramos porque ganase, pero tampoco es plan.

Ahora, las cosas parecen haber mejorado. La primera página sigue sin ser convencional, pues no es una primera página (estilo El País o La Vanguardia), sino una portada (como El Periódico o Liberation). Aun así, me gustan mucho y dan otro enfoque de la actualidad, con su línea editorial pero de forma mucho menos descarada de antes. Ver la portada de Público siempre es algo que espero cada mañana.

Los precios no han bajado, pero los coleccionables han mejorado. Los viernes van a dar películas que parecen estar bien (hoy mismo, Diarios de motocicleta). Los sábados, unas novelas juveniles que no me interesan demasiado. Lo mejor son los domingos, cuando van a dar los libros de la colección de Mafalda, (¡me encanta!). No me parece un precio nada disparatado (sobre todo teniendo en cuenta que este día el resto de diarios cuestan unos 2 euros) y han cambiado el nombre que tanto me irritaba, Cultura Gratis, por otro: Cultura Libre. Algo es algo.

– Entonces, ¿te has reconciliado porque los coleccionables te gustan ahora más?

Sí y no. Los coleccionables de antes no es que no me gustasen (los libros para niños me parecían interesantes para Pablo, estaban muy bien hechos) pero me parecía que era una excusa para subir el precio al diario V, S y D… y encima me sacaba de quicio que lo llamasen “Cultura gratis”. ¡De gratis, nada! Si quieres cobrarme el diario a 1 euro, vale. No me hace ilusión, pero no em molesta pagarlo. Si además, me quieres dar algo a cambio para que no me enfade, mejor. Pero no me vengas diciendo que me vas a regalar libros, DVDs o lo que sea y subirme el precio, que es tomarme por imbécil, al estilo “1984”.

Por lo menos han rectificado, cambiando el nombre a la colección (quiero pensar que ha sido por eso, porque no había ningún impedimento para seguir utilizando el nombre anterior, ya habían cambiado los coleccionables más veces bajo ese nombre) y además, me han tocado mi punto débil con Mafalda, colección que llevaba tiempo queriendo hacer.

Cuéntame: perdiendo la rigurosidad

Ya me parecía patético que, como me contó Antonio, se les colase un autobús con matrícula europea. Y comprendo que hay que cuidar los detalles aunque es difícil en escenarios reales, localizaciones y tal. ¡Pero que se te cuele un fallo en el propio decorado! ¡Manda huevos!

Como lo veis. En 1975, en el barrio de San Genaro, eran tan visionarios que tenían una cabina de Telefónica… ¡con el logo de 1993!

Los periódicos

No me gusta que la gente se meta con los periódicos gratuitos así por así. Durante mucho tiempo, estuve leyendo a diario varios de éstos (sobre todo, ADN) y bueno, no serán perfectos pero por lo menos para tener una idea general de lo que ha pasado sirven. Tampoco pretenden más, y comprendo que mucha gente no quiera comprar El País para leerlo en 10 minutos. Porque voy a decir algo que llevo pensando mucho tiempo: El País es un coñazo. Y lo dice un aspirante a periodista. Tendrá sus cosas buenas, algunos artículos interesantes, pero en general es un periódico aburrido. Me gusta mucho más Público, sobre todo desde que ha moderado el tono sensacionalista de sus portadas. A lo que iba: El País es aburrido. No trata temas cercanos (la sección de Madrid da bastante pena), no es agradable de leer y desde luego, no es moderno. No por sacar jóvenes con rastas en sus anuncios el periódico me va a atraer más. No se atreven a innovar (el supercambio que anunciaban hace meses se quedó en un cambio de tipos de letra), no saben tratar con las nuevas tecnologías (al principio me encantaba el Ciberpaís, pero ahora es un suplemento pedante sobre videoartistas, entrevistas sosas y columnistas que opinan sobre la evolución de las empresas estadounidenses) y es pedante: el EP3 y el País Semanal son prueba de ello. Cosas que te tienen que gustar si eres joven y casas que nunca tendrás, respectivamente.

En fin, vuelvo a los gratuitos. El caso es que el diario Qué! siempre me pareció el peor de los gratuitos, acompañado de 20 Minutos, el diario “anti transporte público”. Parece una contradicción, repartiéndose en las bocas de metro, pero en el 20M critican, muchas veces sin informarse, cualquier cosa que suceda en el metro o los buses, muchas veces con datos falsos o poniendo el grito en el cielo por chorradas. Además, son como el típico amigo plasta que todos tenemos, que cuando ven que algo hace gracia, lo repiten hasta la náusea. Por ejemplo: un grupo urbano cambiaba los nombres de las estaciones en los carteles por otros graciosos: Urgel por Argel, Aluche por Peluche… pues en 20M ya se lanzaron a hacer una campaña “¿Qué nombres propondrías tú cambiar?”, publicando cada día las mejores “ocurrencias” de sus lectores, que por lo que parece, las enviaban antes de tomarse el café de la mañana y pensar con claridad.

La web de 20Minutos es muy curiosa también. En la sección de blogs te encuentras con el de su director, dando lecciones de periodismo (todo con argumentos muy plausibles e interesantes), pero algo extraño, porque en la propia web del periódico te encuentras que aparecen como noticias destacadas rumores, bulos que llevan años por internet o noticias tan importantes como que en Canadá un periquito volvió a casa tras 100 kilómetros de vuelo. Muchas de estas noticias aparecen al día siguiente en el papel. Cualquiera diría que Arsenio Escolar, cuando habla tan pomposamente del oficio del periodista, cree estar dirigiendo otro diario. El día que ojee el 20 Minytos le va a dar algo.

El diario Qué! es aún peor. Es como el “Aquí hay tomate” de los periódicos. Te tratan como idiota y son capaces de poner como titular de portada que los abuelos de Alcobendas juegan a la petanca mejor que el resto de la media abuelil española. Y peor es cuando tratan de hacer chistes. ¿Que se descubre que Irán tiene armas nucleares? Aparecen al día siguiente con un “Irán es la bomba” bien grandote.

¿Y por qué hablo de los periódicos? Pues en primer lugar, para desahogarme. Llevaba tiempo harto del snobismo somos-modernos-y-jóvenes-y-la-edad-media-de-nuestro-consejo-de-redacción-es-de-100-años de El País, de las basurillas del 20 Minutos y de las gilipolleces del Qué!. Y no hablo de La Razón y sus absurdas portadas o de El Mundo y su defensa de criminales porque desde el día que apareció un fotomontaje de Carod Rovira dando la mano a un etarra o se insinuó que el PSOE había perpetrado un atentado tan grave como el de Madrid, dejé de considerar esos dos papeles como periódicos. Al menos tal y como me han enseñado a mí que es el periodismo.

Pero la otra razón es una queja, y a la vez, muestra de la chapuza que es el diario Qué!. El otro día, como veis en la foto (que con el tochaco de texto que llevo escrito debe haberse quedado muuuy arriba) hablaron de nuestro RFi. Un redactor llamó a la asociación y habló con Jaime, el tesorero; y con José Juan, el diseñador del plano. Pues bien, a pesar de haber hablado horas con ellos, la información (de dos párrafos) tiene casi más fallos y manipulaciones que palabras:

1. El plano NO ES NUEVO. Precisamente ahora celebramos el primer aniversario de su presentación. ¡Si hasta el propio Qué nos dedicó un artículo en 2007!
2. Por lo tanto, no se presentaba el día que salió esa edición del Qué. De hecho, nos llamaron ellos, posiblemente por haber visto la noticia del plano en blogs como Microsiervos.
3. No hemos encargado 15.000 ejemplares para la Semana de la Movilidad. Esto es grave, porque se le insistió mucho en que no diese datos porque no sabíamos cuántos ejemplares estaría dispuesto a imprimirnos nuestro colaborador de Dinarte, y nos ha puesto en un apuro.

Hemos sacado un comunicado aclarando todo esto, pero no creo que vaya a servir de nada. Al menos, que quede constancia.

Abono Transporte


Hoy es 1 de septiembre. No voy a dar la chapa con otro post de síndrome postvacacional, eso me lo guardo para mí y además lo tenéis en todos los telediarios.

Hoy por fin he estrenado mi abono. Después de un verano moviéndome con billetes de 10 viajes en bus y metro, con cuidado para tener suficiente al salir para volver a casa, sin poder coger cercanías porque había que pagarlo aparte… ha sido un alivio. Por fin tengo abono de nuevo. De hecho, nuevo. Tengo Abono Transporte, el Abono Joven me caducó.

¿Por qué ya no soy joven? ¿qué ha mejorado en mi vida para que ahora me pueda permitir pagar 50 eurazos y el año pasado solo 30?

El 1 de septiembre del año pasado recuerdo que estaba bastante más contento. Estaba saliendo con un chaval estupendo (y ocupadísimo-estresado), había conocido a alguien interesante, estaba muy ilusionado… incluso tenía en casa una cachorrita de gata.

Y este año, a pagar 50 euros. Al mes. Ahora soy adulto. ¿O no? ¿Somos tan idiotas que pensamos que antes todo era mejor? ¡Por favor, ni que tuviésemos 100 años! Por idiota me han pasado montones de cosas entre septiembre del año pasado y este. Ahora lo que toca es no ser tan idiota este año. ¿Apuntado?

Dos avisos

Uno. Aviso para teléfilos: esta noche, durante el Telediario de las 9, cambia la imagen de RTVE en todos los canales:

Dos. Para los Ikeófilos: ya está colgado en su web el catálogo que entra en vigor mañana: