Visita turística


Brian: A propósito del panfleto…no veo nada sobre la historia alemana entre 1939 y 1945… hay una gran laguna.
Guia turístico: ¡Estaban todos de vacaciones! A su izquierda está el primer ayuntamiento de la ciudad, erigido en…
Brian: ¡Un momento! ¿qué me está contando? ¡Alemania invadió Polonia en el 39 y…!
Guia turítico: ¡Fuimos invitados! ¡hicieron ponche, pregunte en Polonia!

Público cambia sus contraportadas

Las contraportadas de Público: Antes y ahora.

Leí en QuintaTinta que Público cambiaba de contraportada, y la verdad es que me gusta bastante. Antes estaba dedicada a deportes, y ahora han puesto otro humorita gráfico más, una columna (de gente que me gusta, como Marta Nebot, Berto, José A. Pérez…) y una minisección de televisión. Y de paso, los deportes tienen menos peso… que ya hacía falta.

Muchos lo lamentan, porque lo de tener dos portadas era algo innovador. Sin embargo, me gusta que no nos empachen tanto de deportes (aunque me temo que ahora habrá de vez en cuando slguna portada deportiva)… y al menos no han recurrido a la típica entrevista. Por ejemplo, las de El País de días de diario me dan mucha rabia: te cuentan lo que han comido y lo que les ha costado (como si fuese algo importantísimo) pero no te dicen la profesión del entrevistado hasta que llevas un rato leyendo.

En fin… si no fuese porque cada dos por tres se inventan una excusa para subir el precio (como vender obligatoriamente los lunes un suplemento de empleo), Público me encantaría.

Jamás ví un 0,3% tan enorme


Gráfico manipulado, publicado hoy en la portada de ABC. A veces nos insultan a la cara. ¿De dónde habré sacado yo la tontería de que si las barras no empiezan en cero hay que indicarlo? ¿será chorradas que nos enseñan en la facultad de Comunicación y que no hay que aplicar al llegar a un medio “serio”? Claro, que entonces una ventaja tan mínima no sería noticia de portada.

Sólo por darle vueltas a lo tonto: ¿cuál será el margen de error de la encuesta? Porque si es de más del 0,3%, la noticia no existe…

Por cierto, el ABC es ese periódico que me plagió una noticia sin citar fuentes ni nada. Muy profesionales ellos, sí señor.

Actualización: He intentado conseguir la ficha técnica de la encuesta para ver cuál era la muestra y el margen de error, pero en la web de ABC no publican esta información (supongo que en papel sí lo harán). Por ejemplo, si la muestra fuese de 1500 personas, un 0,3% no serían ni 5 personas…

Actualización 2: El gráfico sin manipular sería así:

¿A que dan menos ganas de ponerlo en portada?

Actualización 3: En los comentarios, un tocayo me deja la ficha de la entrevista. Por lo visto, la muestra es de 1012 personas. Es decir: ¡¡La diferencia entre ambas opciones se decidió por las respuestas de tres personas!! Vamos, que han cocinado los datos como han querido. No es una novedad, pero me indigna.

Actualización 4: Elimino algunos errores que me han indicado wictor y otros comentaristas. Metí la gamba al confundir “error de muestreo” con “margen de error”. Lo siento 😉

Uno rapidito

¿De verdad queremos reducir la contaminación, mejorar la movilidad, si aquí en cuanto se dejan de vender coches parece que se acaba el mundo?

Me he comprado el libro de-fi-ni-ti-vo


Sí, como suena. Me he comprado el libro con el que no necesitaré ninguno más. Es un libro que te enseña a hacer cosas. ¿Qué tipo de cosas? Todas. Bueno, 500, pero de todos los tipos. Te lo explica con dibujos paso a paso, por ejemplo, cómo hacer guacamole:

Pero lo bueno del libro es que no es simplemente un libro de trucos. Te enseña a hacer de todo. Además de cosas como transplantar un geranio, hacer una ensalada o bañar a un bebé, vienen cosas como escapar de arenas movedizas, subir a un elefante, hacer piececitos, dar un beso memorable, ligar por la noche, no ser hortera, salir de un coche en minifalda, abrazar a nuestra pareja, hacer de hombre bala, sobrevivir en el desierto, doblar ropa para viajes… cosas que siempre te has preguntado cómo se hacen, o las que nadie te enseña a hacer.

Os dejo una galería en Picasa con algunos ejemplos. Pero el libro en sí no tiene desperdicio, hay que comprarlo. Son sólo 20 euritos y lo venden en los VIPS 😉
Mira cómo se hace

Ofendámonos, que es gratis

Me gustaría tener más tiempo para escribir este post, elaborarlo con más datos y buenos argumentos, pero llevo tiempo pensando y no se me ocurre nada. Estoy más indignado que inspirado. Y es que me da la sensación de que el mundo está patas arriba, y no entiendo cómo hemos dejado que pase esto.

Es decir (que ya sé que no se me entiende), ¿no habéis notado que últimamente hay que andarse de puntillas para todo? Por ejemplo, el caso más claro en mi opinión de los últimos tiempos: la Iglesia. Una institución que ha perseguido a los que no les apoyaban, que ha apoyado dictadores, que jamás ha defendido las libertades civiles (salvo las que les afectaban directamente) debería tener la decencia de callarse unos cuantos siglos, aunque sólo sea por compensar. Pues no. Ahora resulta que si el Gobierno me reconoce el derecho a casarme, les estoy ofendiendo. ¡YO a ELLOS! Vamos a ver, ¿es que nadie se da cuenta de que es una barbaridad? ¿Y nadie dice nada de las proclamas homófobas de sus representantes, de su jefe en el Vaticano, de sus amigos?

Os contaré un caso que me sucedió de verdad. En mi instituto, hartos de las huelgas contra la guerra de Iraq, que nos parecían más excusa para no dar clase que protestas de verdad, decidimos organizar una jornada contra la guerra. No era nada político, simplemente eran debates en las clases de la ESO, y juegos sobre la paz con los pequeños. Estábamos preparándolo, cuando nos vino una madre indignada diciendo que como se nos ocurriese meterle ideas políticas a su niño lo sacaba del colegio. Algo así como que no le podíamos enseñar por qué la paz era mejor para la guerra. Lo siento por ese niño.

Ahora, el Gobierno quiere impartir una asignatura de Educación para la Ciudadanía. Una asignatura en la que se enseñan cosas que no deberían ser polémicas: derechos humanos, civismo… por supuesto, entre ellas está lo de que la homosexualidad es algo normal y que el matrimonio puede ser entre personas del mismo sexo. ¿De verdad eso le puede escandalizar a alguien que no sea homófobo? Pues ya han puesto el grito en el cielo, diciendo que se está adoctrinando a sus hijos, y que tienen derecho a elegir la educación que prefieren para ellos. Y el que no crea eso es que no es “normal” (¿alguien puede contar la de veces que Rajoy ha dicho que él representa a los españoles normales?).

Y en eso no estoy de acuerdo. Hace tiempo, alguien me decía que la función de la educación obligatoria debía ser precisamente apartar a los niños de la manipulación de sus padres. ¿Y si los míos hubiesen decidido que no me adoctrinasen con Geografía Española? ¿Y si mis padres se negasen a creer que la capital de España es Madrid -algo tan evidente como que los gays no somos enfermos?

Otra cosa: los derechos del niño. Por lo visto, los derechos del niño son reversibles. Es decir, para oponerse a la adopción por parte de homosexuales, argumentan que los derechos del niño son lo primero. Para bautizarles e inscribirles en una organización con meses de edad, o para elegir qué teorías deben estudiar, los derechos del padre son los importantes. Entonces, podríamos hacer una escala así:

1. Derechos de los padres “normales” (católicos, de derechas y homófobos, por lo visto).
2. Derechos del niño.
3. Derechos del resto del mundo.

Yo estoy seguro de que un niño estará mejor con dos padres o dos madres que en una familia del Opus, en la que, por ejemplo, le enseñen que el sexo es malo, que no debe usar condones, en la que le repriman sus instintos… y los estudios demuestran que los niños de familias homoparentales no sólo no tienen problemas, sino que además son más tolerantes. O sea, que de mayores no se harán las víctimas a la mínima.

Y adivinad quién les apoya. Un grupo de gente que tiene colegios en los que enseñan teorías sobre un ser supremo como asignatura obligatoria, y que gracias al papanatismo del gobierno han conseguido que se enseñe también en la pública. Y que no soportan dejar de recibir dinero público -dinero de todos- porque eso es agredirles. Y los que no somos creyentes y tenemos que ver cómo parte de nuestros impuestos se van a alimentar a esta organización, ¿qué hacemos? ¿ponemos el grito en el cielo?

Si es que está todo al revés. ¿Por qué se ofenden ellos cuando los ofendidos deberíamos ser nosotros? ¿Por qué en este país hacerse la víctima es el deporte nacional? ¿Por qué cada vez que defiendo mis derechos o expreso mis ideas se ofenden cinco idiotas?

Repaso al nuevo diseño de 'El Jueves'

Hoy que tengo la tarde más o menos despejada (he terminado un trabajo antes de lo que esperaba), voy a hacer un repaso por la nueva imagen de El Jueves. Todo se basa en la nueva tipografía del logo, que personalmente creo que encaja más con el espíritu de la revista. Y ya será una impresión personal, pero me recuerda mucho al trabajo de Albert Monteys.

Vamos a comparar la revista hasta el número anterior y la de esta semana:

Cabecera de la revista, cambiando de logo por primera vez en más de 30 años.

‘En Familia’, la sección de las cartas, es una de las secciones
que más me gustan tras el rediseño. El bufón de Monteys, mi favorito.


Los titulares de las series apenas cambian. Desaparece la línea
(¿se llama filete?), cambia la tipografía del autor y se redondean
los bordes de la imagen de acompañamiento.

Otra que mejora mucho es ‘Recortes de la prensa seria’,
también con un bufón de Monteys.

Que yo me haya dado cuenta sólo desaparece una sección, ‘La pregunta de la semana’,
pero a cambio se crea esta nueva página con una columna de opinión y una sección
de encuestas. Ya echaba de menos más texto en El Jueves.

Un sutil cambio: ‘La guinda final’ (tres páginas al final de la revista, cada semana
sobre un tema diferente y con autores diferentes también) pasa a llamarse
simplemente ‘La guinda’.