Cómo saber si tu gato quiere matarte

  • Primero. Si notas un agradable masaje, no te confíes. Es probable que esté comprobando el estado de tus órganos.
  • Segundo. Si esparce la tierra de su caja por toda la habitación, no te quepa duda: practica para enterrar tu cuerpo.
  • Tercero. Si tu gato te mira fijamente, no le retires la mirada, porque se dará cuenta de que eres débil… y lo siguiente será un ataque.
  • Cuarto. Si te trae animales muertos, no son un regalo. Son una advertencia.
  • Quinto. Si le ves vomitar, la cosa va a peor. Así es como preparan sus cuerpos para el combate.
  • Sexto. Si se esconde en lugares oscuros y te observa, es que está estudiando tu hábitat.
  • Séptimo. Si duerme encima de tus aparatos electrónicos, es que es más listo de lo que piensas. Está intentado aislarte del mundo interrumpiendo tus comunicaciones.
  • Octavo. Si te toca en la cara mientras duermes, estará intentando asfixiarte, aunque no son especialmente efectivos.
  • Noveno. Si cada vez que entras a un cuarto él sale corriendo, es que está preparando su emboscada.

Fuente: 20 Minutos

La Odisea, en first person

A veces pienso que las casualidades no existen, y que todo sucede por algo. Por ejemplo, ayer al salir de clase, a las ocho de la tarde. Estábamos escribiendo un guión para nuestras prácticas de radio. Un amigo se iba y me dijo que si quería conocer a su pareja, pero me dió pereza y me quedé en la sala de redacción escribiendo.

Al salir, recordé de casualidad que no había visto qué nota saqué en mi trabajo de radio sobre Carlos Herrera, así que me dirigí a mi edificio de clases a verlo en vez de irme a casa en bus. Mientras llegaba, me crucé con un chico que sólo conocía por internet (me reconoció él, ya sabéis que soy un desastre) y estuvimos charlando. Comprobé mi nota (un siete, como toooodas las que he sacado en esa asignatura) y salimos a la calle.

Como no me apetecía coger el bus, fui con dos amigos de clase hacia el metro, por el camino largo hacia mi casa. Antes de llegar, como por casualidad llevaba la cámara de fotos en el bolsillo, saqué una de las fotos que me gustan: con 20 segundos de apertura del diafragma en plena noche… concretamente ésta:

Durante los 20 segundo que estuvo la cámara
haciendo la foto, había un chico viniendo hacia nosotros.
Como no paró de andar en ningún momento, no aparece.

Seguimos caminando y decido que haré más fotos otro día (algo bueno tenía que tener acabar las clases de noche). Cojo el metro, cojo un cercanías. En el andén me responde la persona de la que os hablaba en el post anterior, aquella a la que echo de menos (y creo que ni se lo imagina, o al menos no lo valora tanto). Leo su mensaje y contesto. Llego a Atocha donde pienso en coger un bus que me lleva a la puerta de casa. Pero por casualidad no funciona el programilla que tengo en el móvil para comprobar el horario de autobuses, así que decido coger otro cercanías.

Al llegar a mi estación, tengo dos opciones: ir en metro hasta casa o coger un bus hasta casa. Decido coger el bus, y cuando estoy saliendo por la calle me fijo en la máquina expendedora de libros que han instalado: ¡está el nuevo de Luis Piedrahita por 7 euros! Compruebo cuánto dinero llevo encima: un billete de 10. Una señal para que me lo comprase. Así lo hago, y subo a la calle a esperar mi bus.

En esa parada pasan varias líneas: dos que no me sirven para nada, dos que me dejan cerca de casa y una que me deja prácticamente en la puerta. Tres contra dos, la cosa no puede ir mal (pensé). Pero no contaba con mi sino: aparece un bus de los que no me sirven. Se va y viene otro de la misma línea. Se va y viene otro de los que tampoco me sirven. Ya un poco harto, decido comenzar a leer el libro, que me encanta. Y de paso, pienso que debería contar este viaje homérico en el blog.

Llega el bus. Me subo, y a las pocas paradas sube un hombre con carrito de bebé, así que le cedo mi espacio (estaba encajonado en el área de carritos). Voy escuchando música, pero me parece entender que una mujer comenta no sé qué de que antes la gente llevaba a los niños en brazos sin molestar. Supongo que lo dice porque el hombre es ecuatoriano, no lo sé. Si hubiera escuchado bien me hubiese gustado contestarla “y antes de que se inventaran los autobuses, la gente iba caminando. Fíjese, si usted lo hubiera hecho no estaríamos aguantándola”, pero por no meter la pata me callo.

Al final llego a casa. En resumen: he conocido a un amigo, hecho unas fotos chulas, comprado un libro y visto a una mujer estúpida sin que estuviese en mis planes…

Contacto

Echo de menos a alguien con quien tengo buena relación. No quiero ser yo el que siempre insista en contactar, pero hace ya tiempo que no sé nada y tengo ganas, pero no sé qué hacer. ¿Lo dejo pasar? ¿debería la otra persona llamar? ¿debería encargarme yo? Siempre soy yo quien lo hace… no quiero ser plasta, y también me haría ilusión no tener que hacerlo. ¿Puede ser que no sienta lo mismo?

Una historia rápida: un hombre se encontró una cartera con 2.700 euros en su interior, y la devolvió a su dueño a pesar de que se ganaba la vida pidiendo en un semáforo. Han hecho una colecta y le han donado casi 3.000 euros. Vía Menéame.

Enchufados

Mi casa no es normal. Los que vivimos dentro tampoco, pero ese es otro tema. A lo que me refiero es que mi casa tiene multitud de cosas extrañas (y no sólo los azulejos de la cocina, de estilo setentero que se ha vuelto a poner de moda) como por ejemplo, sus enchufes. Los enchufes de mi casa son muy extraños. La mayoría, en vez de dos agujeritos redondos, tiene dos planos, como si fueras a enchufar dos cucharitas de café:

En toda mi vida, jamás he visto un aparato que usase ese tipo de conexión a la red eléctrica, pero algún ser visionario de mi familia debió considerar que instalar este tipo era todo ventajas, lo que nos obliga a recurrir a cacharritos como éste:
Hoy las cosas han comenzado a cambiar. Mi padre ha iniciado el Plan de Cambio de Enchfes Extraños por Otros Normales (PCEEON) con la sustitución de uno de la galería. Está previsto que en un plazo de veinte a cuarenta años todos los enchufes de la casa sean del estilo normal en el planeta Tierra. Yo, frívolo como suele ser costumbre en mí, he aprovechado para formular la petición de que compremos un arsenal de enchufes y llaves de luz, para ir instalándolos y que sean todos parecidos. Actualmente en una misma habitación con cinco elementos de electricidad diferentes (cuatro enchufes y un interruptor) hay cinco estilos diferentes de la gran familia SIMON, una fábrica que debe ser a los enchufes como Roca a los váteres. Os mantendré informados.

Dia estrena su marca

¿Recordáis aquél cambio de logo de Dia del que os hablaba? Parece que a vosotros no os gustó demasiado, pero a mí sí. Y ahora que he visto unas fotos de la aplicación de la nueva marca, parece que quieren quitarse la etiqueta de cutrecilla… al menos en sus nuevas tiendas Dia Market, “un nuevo concepto de tienda de conveniencia, tipo Open-Cor con carne, pescado, fruta y revistas que irá evolucionando en los próximos años”, según el presidente de Dia, Javier campo.


Las fotos son del usuario jamama publicadas en 11870.com

Como curiosidad, DIA son las siglas de Distribuidora Internacional de Alimentación 😉

La reina


– La reina siempre había sido como ‘la alternativa’: vegetariana, no le gustan los toros, le gustan los animales, apoyando a los pobres…
– Sí, era como “La 2” de la Casa Real.