Meme: una foto

Alex Casanova, de Vandemia, me pasó un meme en el que había que hacer una foto a cosas que me representasen. Estuve buscando y buscando, pero no encontré nada que me convenciese, hasta que al final decidí hacerlo del corcho que tengo en mi habitación, justo encima de mi cama:


1. Una ilustración de Público que me gustó, tanto por el mensaje como por el dibujo.
2. Póster del concierto de 8cent, el rapero de Blau
3. Una broma tipográfica que encontré en internet e imité.
4. Resguardos de Correos, para que los de yacom no digan que no les avisé por escrito de que ya no les quería.
5. La lámpara que me ilumina cuando hay oscuridad y quiero leer. Cuando hay luz y quiero leer no la enciendo, que yo soy muy listo.
6. Lista de nombres, teléfonos y direcciones de email de gente de clase. Las recopilé y me costó meses pasarlas a limpio…
7. Resguardo de la beca que me han denegado (grrrr)
8. Un folleto que me dieron por la calle y me hizo gracia.
9. Nombres de usuario y claves que suelo tender a olvidar.
10. Un recorte con la frase que más me ha gustado de las que he leído: “El amor como principio, el orden como base, el progreso como fin”
11- Una pegatina arrancada del Metro cuando ya no era correcta. Un servicio al ciudadano y un souvenir para mí ^_^
12. Mi carnet de Andén 1, de un diseño fantástico y estupendo, casi inmejorable.
13. Un colgante que me regaló mi hermana por Navidad. Me encanta, pero se le rompió un trocito de la cuerdecilla y estoy buscando otra. Mientras tanto, en el corcho está bien resguardado.
14. Otro recorte de periódico: los mandamientos ateos. Cosas como “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan”, “Cuestiónalo todo”, “Disfruta de tu vida sexual sin hacer daño a los demás y deja que los demás disfruten”, “Respeta el derecho de los demás a llevarte la contraria”, “No adoctrines a tus hijos”…
15. Un folleto de Teo. De pequeño me encantaban esos libros: nosotros no los teníamos, pero en casa de una amiga los devoraba. Me gustan sus ilustraciones naif, y ahora los compramos para Pablo.
16. Una pared blanca. Me gustaría pintar esa (sólo esa) de azul, pero mi habitación es muy pequeña y me da miedo de que agobie…
17. Una vaca de Kukuxumusu regalo de Rafa, un pin de Orange regalo de Antonio y uno de Madrid que andaba por ahí. Creo que me lo dieron cuando visitamos la Asamblea de Madrid.
18. Un cable colgando. Posiblemente si tiramos de él caigan cosas.
19.
Un plano de Madrid de estos que dan los mupis por un euro. Se trata de un caso de justicia divina: hace meses intenté comprar uno, pero la máquina se tragó mi dinero. Tiempo después le conté el caso a Antonio, que trató de comprar uno… ¡y salieron dos! El plano no es nada del otro mundo, pero me gusta tener una vista de Madrid.
20. Radio reloj despertador. Cuando se va la luz pierde la memoria de la hora, por lo que tampoco es muy fiable ya que en mi casa la luz no pasa mucho tiempo.

Socorro, ¡soy madrileño! (1): Las tarifas de transporte


Me encanta Madrid y hoy por hoy no me veo viviendo en casi ninguna otra ciudad. Pero ser madrileño, pese a la imagen que tenemos fuera, no es la panacea. Comienzo una serie de post explicando las desventajas de vivir en Madrid: las tarifas del transporte, la política, los engaños, la oposición… Así que si eres de los que te gusta mirarte el ombligo y odias cualquier tipo de crítica… pues a lo mejor no te gustan.

En el capítulo de hoy (tachan-tachan…): las tarifas del transporte público. Un caos como ellas solitas, que habrás comprobado si has venido alguna vez a Madrid y has querido hacer un poco de turismo en Metro, bus o tren.

¿Te imaginas que quisieras comprarte una casa y sólo pudieras elegir entre un ático en la Castellana y una chabola en la Cañada Real? Pues algo así pasa con nuestro transporte público. Tienes que elegir entre un billete de diez viajes y uno de viajes ilimitados (el abono), sin nada por medio. Así que, cuando sube el abono, mucha gente tiene que echar cálculos por si a partir de ahora les sale más barato cargar con decenas de billetes de 10 viajes en la cartera. Si existiese algún billete intermedio para aquellos a los que el 10v se les queda corto pero tampoco necesitan una tarifa plana, todo sería más sencillo.

Decenas de billetes: esa es otra. En Madrid, cada empresa (es más: cada tramo de cada empresa) tiene un billete diferente. En otras ciudades del mundo, de Europa, incluso de España (como Barcelona), con un billete puedes subir al metro, luego coger un autobús y luego un cercanías… o dos autobuses diferentes y pagar un solo viaje. ¿Qué culpa tienes tú de que de camino al trabajo tengas que coger tres medios? ¿por qué privilegiar a los que tienen una línea de metro o bus directa? Eso se llama sistema integrado, y es lo que queremos para Madrid. Los billetes de 10 viajes serían algo más caros, pero es que podrías hacer unos 30 o 40 viajes de los actuales.

El abojo joven. Cuando hace muuuchos años se implantó el Abono Transportes, se creó un billete especial para jóvenes de hasta 18 años, más barato. Tiempo después, este plazo se amplió hasta los 21 años, como en la actualidad. Pero es obvio que la sociedad ya no es la misma, y a los 21 años los jóvenes aún estamos estudiando y sin ingresos. Yo mismo, este año ya no puedo acceder al billete barato, cuando mis condiciones económicas son exactamente las mismas, y tengo que pagar el doble de dinero cada mes. Esperanza Aguirre prometió extenderlo hasta los 23… pero aún no ha cumplido su promesa. Seguramente muchos chavales de 18 o 19 años la votaron pensando que se beneficiarían de la medida, pero si lo va a dejar para final de legislatura ninguno de los que la votó se beneficiarán de la medida. Extraña estrategia.

¿Cuál sería una buena alternativa? Ampliar la edad del abono joven está bien, pero hay chavales que con veintipocos ganan lo suficiente para pagarse el abono. Podríamos hacer un abono para estudiantes, pero si con 35 años estás estudiando será porque te lo puedes permitir… así que creo que lo mejor sería un modelo mixto: un abono para estudiantes menores de 26 años.

Por último, las subidas de precios: en 14 meses ya han subido tres veces. Generalmente suben cada enero, pero en agosto la Comunidad subió los precios “porque el petróleo estaba muy caro” (aprovecharon para echar la culpa a Fomento, que autorizó que se adelantase la subida de 2009). Ahora hemos visto que de adelanto nada, que en 2009 también tenemos subida. Y eso que el petróleo ha bajado. Ahora resulta que es por la electricidad, que también sube. En época de crisis, y estando todos tan preocupados por el cambio climático, tal vez habría que hacer un esfuerzo por promocionar el transporte público, pero… ¿quién nos entiende?

El billete sencillo: acabo esta protesta cebándome con el más pequeño, el billete sencillo. A pesar de las continuas subidas, este pequeñín lleva años y años costando 1 euro en Madrid. La Comunidad tiene miedo a subir este billete por varias razones. La primera es que al no subirlo, siempre pueden conseguir titulares como “El transporte sube entre un 0% y un X%”. Por otra parte, esto se convierte en una bola de nieve: cada año, el precio que debería tener este billete es mayor, así que cuando se suba habrá que hacerlo a 1,5 euros o incluso 2, con la mala prensa que esto traería (“¡subidas del 100% en el transporte! ¡el mundo se acaba!” titularía el 20 Minutos).

¿Y por qué creo que habría que subir el billete sencillo? Por una cuestión de sentido común: el billete sencillo es el que usan los que no apuestan por el transporte público. A cualquiera que coja el metro una vez al mes ya le compensa comprar un 10 viajes, que te dura un año. Por lo tanto, el billete sencillo es el de aquel que lo coje cuando se le estropea el coche, aquel que lo coje una vez… no es el billete de quienes apuestan por la forma más limpia y respetuosa de moverse. Y este uso debe estar, no digo penalizado, pero al menos no tan subvencionado como los demás (recordemos que el usuario sólo paga la mitad del coste real de su viaje).

El extraño concepto de "gratis" que tiene Público

Publicado hoy en Público:


Hagamos unas cuentas. Ellos dicen que el próximo martes el diario trae gratis un libro. Teniendo en cuenta que el diario suele valer 50 céntimos los martes


Algo no me concuerda… o yo soy muy de letras, o los de Público siguen echándole mucho morro al tema de su precio. Ya fue bastante con lo de llamar Cultura Gratis a la promoción con la que subían el precio del periódico a cambio de entregar libros…

Relojes

Según las encuestas que he hecho aquí a la derecha, la mayoría de visitantes del blog usan reloj analógico y lo llevan en la mano izquierda. Así que el raro soy yo, con el reloj digital en la muñeca derecha…

La hora de la Macedonia

Tanto tiempo sin escribir, ya pensé que me había pasado algo. Bueno, yo no, que llevo todo el día conmigo, pero alguien que no me conozca puede pensarlo. Pues no, no me ha pasado nada. O sí, pero nada grave que me impida escribir tipo cortarme los dos brazos con una sierra mecánica.

Han sido los trabajos. Trabajos interminables para clase, trabajos sobre cosas raras, trabajos que me exigen llegar a X palabras y escribo mientras miro el contador, que no avanza nunca, y me parece imposible escribir más frases para llegar a ese mínimo. Un jaleo, vamos. Si es que hasta duermo mal, me despierto todas las noches a las cuatro y a las seis de la mañana. Un follón. He probado a tomar tila (no hace nada), valeriana (no hace nada), dormidina (me da pesadillas, no sé por qué) y unas botellitas con líquido asqueroso que compró mi madre en el herbolario. Hasta el momento nada ha dado resultado: estoy por mezclarlo todo y hacer un cóctel somnífero para estarme dos días durmiendo. En fin, espero que ahora que he terminado todos los trabajos (no entremos en su calidad, bastante es que me los he quitado de en medio) recupere mis horitas de sueño, que yo creo que lo otro era estrés.

Pues ya tenía ganas de volver a escribir por aquí. Generalmente escribo por obligación (de hecho, esa es una de las tres razones por las que abrí el blog, para obligarme a escribir), pero hoy me apetece, lo juro. Lo prometo, más bien. Tengo cosas que contar.

Por una parte, ya hemos terminado nuestro programa de radio. “La hora de la Macedonia” se llama, y hemos querido darle un toque ingenuo, casi infantil. Es un programa de humor con parodias de debates, noticias surrealistas, consejos para pasar la crisis… lo malo es que sólo podía durar 10 minutos, y se nos han quedado montones de cosas fuera. Aprovecharemos que hemos montado un blog para poner los extras. Si queréis escuchar el programa, sólo hay que hacer clic en el logo:


Primero sonarán un par de indicativos de la emisora (Onda T’as Metío) y después, la cabecera y el programilla. Tras él hemos incorporado las dos cuñas publicitarias que grabamos: una, para anunciar ‘El Párroco’, una superproducción cristiana; y la otra para anunciar los sándwiches mixtos con huevo de nuestra cafetería. Así somos de majos, no nos interesan los bienes materiales.

En fin, con eso os dejo. A disfrutarlo…

Otra de gráficos

Unos comentaristas muy valientes anónimos me retaron a que publicase otro análisis cuando un periódico de izquierdas publicase una encuesta con gráficos. Por lo visto, si critico al ABC estoy obligado por alguna razón a criticar a todos los demás medios de comunicación, no vaya a ser que este blog personal no sea objetivo… pero en fin. Por una vez, y sin que sirva de precedente, haré caso a las peticiones.

Hoy Público trae una encuesta, y creo que he descubierto la fórmula de la felicidad: en las encuestas de los periódicos de derechas gana el PP, y en las de los de izquierdas, gana el PSOE. Así todos felices, salvo una vez cada cuatro años cuando nos demos un baño de realidad.

El caso es que en los gráficos que la acompañan no he encontrado ningún error. Incluso uno de ellos cuenta con una ampliación que viene indicada (no como la del gráfico del ABC, que comenzaba en 41 sin que nadie dijese nada):


En este caso, la muestra también era pequeña, aunque del doble de tamaño que la del ABC: 3.203 personas. Por lo tanto, la diferencia entre PP y PSOE (que es de un 2,1%) fue decidida por 67 personas. No es mucho, pero ya es más de viente veces la diferencia que el ABC tomó como referencia para manipular su gráfico.

Y ya está, que este no es un blog para analizar gráficos o las mentiras de los medios de comunicación (para eso, os recomiendo El Manifiestómetro o Malaprensa). Cansa un poco lo de que tener que criticar a unos por haber criticado a los otros (a pesar de que los lectores habituales sabrán que he puesto de vuelta y media más de una vez tanto a Público como a El País, revisen el blog) y también los anónimos que dicen cosas que no se atreverían a decir firmando el comentario.