Juana la loca

Después de toda una vida de oficina y disimulo, después de toda una vida sin poder mover el culo. Después de toda una vida viendo a la gente decente burlarse de los que buscan amor a contracorriente. Después de toda una vida sin un triste devaneo, coleccionando miradas en el desván del deseo…

De pronto, un día, pasaste de pensar que pensarían si lo supieran tu mujer, tus hijos, tu portera. Y te fuiste a la calle con tacones y bolso, y Felipe el Hermoso por el talle.

Desde que te pintas la boca, en vez de Don Juan te llamamos Juana la loca.

Después de toda una vida sublimando los instintos, tomando gato por liebre, negando que eres distinto. Después de toda una vida poniendo diques al mar, trabajador intachable, esposo y padre ejemplar. Después de toda una vida sin poder sacar las plumas, soñando cuerpos desnudos entre sábanas de espuma…

Joaquín Sabina.

¿Por qué las cadenas no se atreven a emitir en 16:9?

Una estupenda comparativa de las mismas imágenes, emitidas por TV3 (en 16:9, panorámico) y La Sexta (en 4:3, formato antiguo). Teniendo en cuanta que es el futuro, que la inmensa mayoría de televisores que se venden ya son 16:9 y que los que no lo tienen apenas notarán la diferencia… ¿por qué las cadenas no se animan a emitir en panorámico? Todavía hay mucha gente que cree que en su televisor es normal que haya dos bandas negras a los lados, o que se vea a la gente aplastada…

¿En qué canal verías la Fórmula 1 en 2009? from Gregory MacGregor on Vimeo.

El número más alto

– Se lo advierto, yo no pierdo nunca.
– Bien, juguemos al número más alto.
– No me suena ese juego.
– El que diga el número más alto, gana. Usted primero.
– Gracias. Seis mil.
– Uhm… diecisiete mil.
– ¡Oh! Bien jugado…

American Dad

La foto del edredón


Por el otro lado es negra con las líneas del muñeco en verde lima, pero no me gusta ponerla así porque es muy poco sufrido… y en una cama que la gata elige para dormir cada dos por tres, no es plan.

Y, en efecto, es de Ikea. La compré allí hace cosa de un año y medio o así.

Movistar al mínimo

A partir de ahora, los clientes que compren una tarjeta de Movistar con número nuevo, recibirán lo mínimo posible: la SIM y un pequeño folleto explicativo. Nada más:



Hasta ahora, la tarjeta venía acompañada de un librito de instrucciones, con guía de manejo, tarifas, etcétera. Tampoco era nada del otro mundo: prácticamente se trataba del mismo texto desde que se inventó Movistar Activa, allá por el 98, con los retoques correspondientes. Uno de los primeros sistemas para reducir gastos fue que la propia tarjeta SIM incorporase los códigos PIN y PUK (bajo una capa del material que se rasca con monedas), algo que hoy en día hace todos los operadores.

No creo que se trate sólo de reducir costes, aunque sea la razón principal. El librito de instrucciones era algo que nadie se leía (hubiera evitado el 90% de las preguntas que me hacían en la época que vendía móviles). Hoy en día, todo el mundo sabe abrir un SMS, guardar un número en la agenda y tal.


Sin embargo, resulta curioso comparar este mini-embalaje actual con el primero de los que tuvo Movistar, allá por 1995. La telefonía móvil era algo desconocido para la gran mayoría de la gente. Los móviles comenzaban a dejar de ser algo exclusivamente para ejecutivos, y cada familia tenía uno (el móvil familiar, claro). En aquella época, los packs de Movistar incorporaban el manual de instrucciones (70 páginas), el de precios (19 páginas), el mapa de cobertura, un vídeo VHS de información, la tarjeta SIM, una miniguía rápida y dos sobres casi lacrados, para el PIN y el PUK:


También es curioso ver la evolución de la tarjeta SIM: dejando de lado que ahora no es necesario introducirla entera en el teléfono, ahora es algo más cotidiano y cercano. El mensaje parece ser más que estaremos en contacto con nuestra gente, y no el de que podremos llamar por toda Europa:


Por cierto, que Movistar está empezando a reutilizar el viejo prefijo 608. ¿Os suena? Eran los viejos 908 de Moviline.

Yo ya lo sabía, versión periodismo

Ya sabemos que los medios de comunicación no tienen abuela ni falta que les hace, pero esta moda que han cogido algunos periódicos económicos me molesta bastante.

En una noticia, se empeñan en recordarte que ellos fueron quienes dieron la exclusiva, el adelanto o los que publicaron las declaraciones que han generado polémica… un par de ejemplos de hoy mismo, de ‘Negocio’ y ‘El Economista’:


Incluso con su miniatura de página, por si no se lo creen, oiga. ¿Qué aporta eso a la información? Y en caso de que aporte algo, ¿se merece un destacado con imagen y todo? ¿no habíamos quedado en que el medio no era la noticia?

En este segundo caso, además me molesta mucho. El Economista es un buen diario, pero tiene algunas actitudes chulescas y prepotentes que me parecen un insulto a la inteligencia de los lectores. Recuerdo un caso en el que acusaron a El Mundo de copiarles una foto (cuando decenas de periódicos de todo el planeta habían usado la misma, pues era de agencia), y otra vez que se metieron con la bajada de ventas de Expansión, diciendo que se debía a que eran poco rigurosos… y lo ilustraban con un gráfico manipulado.

Elegir uno

Lo paso muy mal en las preguntas en las que tengo que elegir uno. Puede que sea un caso raro, pero no sé cuál es mi comida favorita, ni mi programa de TV favorito, ni mi canción preferida, ni mi mejor amigo, ni siquiera el color de mis ojos. Tenemos una manía tremenda de pedir a la gente que elija uno. Que nos diga uno y no más, que se quede sólo con ese. O a veces somos buenos y le dejamos llevarse tres a una isla desierta.

Son preguntas muy frecuentes entre los niños pequeños, o incluso en las webs de contactos, porque se supone que así se define a una persona. ¿Pero de verdad hay alguien que tenga las cosas tan claras?

No lo sé, no tengo ni idea. Hay muchas comidas que me gustan, hay muchas otras que no. Me gusta reírme en la tele, pero no sabría concretarte si me lo paso mejor con SLQH o el Programa de Berto. La canción varía con los días, y cada semana veo a distinta gente con la que me río más o menos, tengo más confianza o menos. Y ya paso de tratar de saber de qué color son mis ojos.

Puede que sea cosa de mi memoria. Tengo muchas cosas borrosas. Yo no serviría para escribir mi vida como Benjamin Button, que empezaba desde el momento que nació. Yo recuerdo mi infancia así como borrosa. Recuerdo primero y segundo de primaria, recuerdo tercero, cuarto, quinto y sexto. Recuerdo primero de la ESO y un poquito de segundo, y el resto está todo muy mezclaso y borroso. Algo parecido con bachillerato. Recuerdo la selectividad, recuerdo el primer día de universidad que hubo un eclipse. Recuerdo lo que comí este mediodía, y recuerdo que mañana tengo una tutoría. Todo es un caos.

¿De verdad es la gente tan binaria como para poder seleccionar una comida, un programa, una canción, un amigo, tres cosas que llevarse a una isla…? ¿o es todo una farsa y decimos lo primero que se nos viene a la cabeza?

Oda al Mac Mini

Como muchos sabéis, desde hace casi cuatro años soy un maquero convencido. Me lancé a comprarme un iMac harto de Windows, fallos de hardware y cuelgues, sin apenas referencias sobre el sistema operativo de la manzana. Sólo algunas referencias en foros, una lejana experiencia con un Mac Classic en casa y poco más.

Mi hermana pequeña heredó el PC que hasta entonces compartíamos, aunque no dejaba de dar problemas. Le convencí de comprarse un Mac, pero ¿cuál? Un iMac era demasiado caro para lo que quería gastarse y era una lástima desperdiciar el monitor que ya teníamos. Lo mismo se aplicaba al MacBook. Así que la recomendé un Mac Mini.

Con el descuento a estudiantes, creo que se nos quedó por unos 400 euros (ahora ha subiso un poquillo porque le han ampliado el disco duro, la memoria y el procesador). Un ordenador relativamente potente, muy silencioso, con el mejor sistema operativo (aunque le puedes poner Windows si quieres) y sobre todo, discreto. La verdad es que todavía me sorprende cuando lo veo.

Se trata de un ordenador increíblemente pequeño, como una tarrina de CDs, y un diseño industrial minimalista que me encanta. Creo que es una solución ideal para todos aquellos que tienen un PC y quieren cambiar sin gastarse mucho dinero, porque sólo compras el ordenador. Para comenzar a funcionar, le enchufas el ratón, teclado y monitor de tu actual PC sin más problemas.

Sobre todo, sorprende entrar en la habitación y no ver dónde está el ordenador, pues parece más bien un router o algo así. Entras buscando la típica torre amarillenta y ruidosa y te encuentras con esto:

Personalmente, no cambio mi iMac por nada, pero la verdad es que la forma, el diseño y el tamaño del Mini me encantan. Si estáis pensando en dar el salto a Mac, tenedlo en cuenta.