Caídos Camp

Si a mí, por alguna razón, me pidieran hacer un anuncio en el que se mostrasen todos los tópicos de la enseñanza privada elitista para pijos, seguramente no llegaría ni a la suela de los zapatos a este. Y además, es real, lo juro.

Haz clic para ampliarlo.

Lo tiene todo, todo:
– Escuela inglesa con nombre prestigioso
– Anuncio en inglés
– Campamento de verano carísimo
– Piden, entre otras cosas: traje de gala para las recepciones, raqueta de tenis, instrumento musical, equipación para montar a caballo…
– Misa cantada todos los domingos
– Alojamiento en el Valle de los Caídos (!!!???)
– Publicado en el ABC
– En el Valle de los Caídos (lo repito porque no salgo de mi asombro).

Sin palabras me quedo.

Quiero vivir en un anuncio

Ya he decidido dónde quiero vivir cuando sea mayor. Quiero vivir en un anuncio. Me refiero a un anuncio de la tele, no a uno por palabras de pisos totalmente exteriores o masajistas que dominan el francés.

Es que la publicidad es el mejor lugar para vivir. Allí todo es ideal. Son como películas, pero como son tan caros, tienen que hacerlos cortitos y ahorrarse toda la parte mala. En los anuncios la gente es muy feliz, las casas son enormes, las ciudades son limpias y no contaminadas…

Bueno, a veces sí hay problemas. Por ejemplo, si eres de los malos, es decir, de los que usan la marca de la competencia. Si lo haces te pasan cosas horribles. Había una mujer que no usaba la lejía correcta y llevaba la blusa amarillenta, y en plena reunión con unos clientes se le rajaba por una manga. Eso por no hablar del drama que sufría el payaso de Micolor, que dejaba la ropa hecha un asco, con todos los colores desteñidos. Que ya le vale, también: tío, si vas a hacer un anuncio de Micolor, no uses otra marca.

Uno que me llamaba mucho la atención era ese en el que había dos niñas a la salida del cole, y llegaba el padre de una de ellas a recogerla, y la otra decía: “Mira, ahí viene tu abuelo”. Porque el hombre tenía el pelo blanco. Que también piensas: joer, chica, te podías calar un rato. Son esas situaciones en las que metemos la pata y a las que algunos somos tan propensos.

Pero como decía, lo bueno de los anuncios es que se arregla todo enseguida. No hay tiempo para plantearte el drama. El hombre se echaba Just for Men y la chica se tenía que callar: “Ah, pues ahora tu padre está buenaco, tía, me voy a cambiar de bragas”. Bueno, eso no lo decía pero yo siempre lo sospeché.

Ahora ponen un anuncio en el que sucede todo muy rápido. Es de aspirinas o algo parecido. Van dos en un AVE (pintado con el color de la marca) y a la mujer le duele la cabeza. El otro le da una pastilla milagrosa y se le pasa, así que pueden seguir trabajando. Pero lo mejor de todo es el final: el chico se sienta junto a ella ¡y trata de meterle mano! Ella contesta “Oye, que vas demasiado deprisa”. Si el anuncio hubiese sido de hace 20 años, habrían añadido “Sí, como la pastilla, jeje”, pero ya somos muy maduros y no hace falta que nos expliquen estos paralelismos. Lo que más me fastidia es que en la versión corta del spot se cargan esta parte. Es decir, de las dos tramas que hay en la historia, se cargan de un plumazo toda la relación entre ambos. Es indignante. Y además, como es un anuncio, no sabremos cómo continúa. ¿Se habrían enrollado antes? ¿dónde iban de viaje de negocios? ¿cómo respondió el chico a la queja de la chica? Nunca lo sabremos. Sólo sabemos que a ella le duele la cabeza y que él siempre lleva una caja nueva de pastillas.

Otro anuncio milagroso es el de una lejía. Dos chicas llegan a un piso que acaban de alquilar y que está hecho un asco. Pero asco, asco, con una capa de porquería de dos dedos. Limpian un poco con la lejía en cuestión y el piso horrible se convierte en un super pisazo con unas vistas de toda la ciudad, a estrenar y reluciente. Eso es publicidad engañosa. Yo he echado esa lejía en mi casa (y sin diluir en agua, para que haga más efecto) y lo único que he conseguido ha sido marearme y empezar a oir voces detrás del perchero.

Y hablando de cosas de limpieza, no puedo evitar volver a insistir en el anuncio del Cillit Bang. Nos están tomando el pelo. Yo no me creo que la mujer que sale en el anuncio use Cillit Bang a diario: cuando aparece su cocina, está llena de churretones de grasa, el baño; repleto de moho y de quién sabe qué más. ¡Esa señora no ha usado un quitagrasas en su vida!

Sí, definitivamente me gustaría vivir en un anuncio. Pero en un anuncio normal, no es un “patrocina” de esos que te meten antes de los programas. Son la versión ultracorta del spot, no te cuentan nada. Y sale una voz de repente diciendo “Andamiajes Gorrochano patrocina Escenas de Matrimonio”. O peor aún, que el señor Gorrochano no tuviese claro qué programa iba a patrocinar y la voz diga “Andamiajes Gorrochano patrocina este programa”.

Tampoco me gustaría vivir en una telepromoción. En ellas, los personajes de las series se vuelven idiotas. De repente, no tienen problemas y comienzan a hablar entre ellos con un lenguaje extraño, contándose cosas que ya saben. “Qué bien hicimos en cambiarnos a Gas Natural, ahora nuestra factura ha bajadao un 20%, ¿verdad cariño?” “Sí, por supuesto. Y además, la instalación nos la han financiado a cinco años”. Esos diálogos no son naturales. Parece una terapia de rehabilitación de gente con amnesia: “Venga, cariño, repasemos… ¿con quién tenemos el gas?”.

Y lo peor es cuando, de repente, tienes a un personaje de la serie con otro que no has visto jamás. Es como si estás en casa y entra un tío desconocido que jamás había intervenido en tu vida y os ponéis a hablar de la nueva promoción de Nescafé. Por supuesto, diciendo el apartado de correos en voz alta y repitiendo mucho Nescafé. Si algún día empiezo a hablar así, que me encierren, por favor.

Castigados sin Metro por no votar al PP

Sé que es un tema para Rebuznos Políticos, y de hecho allí lo he colgado hoy, pero no puedo dejar de comentarlo aquí. Muchos recordaréis la inmensa metedura de pata de Pedro Castro (alcalde de Getafe por el PSOE), cuando comentó que “hay mucho tonto de los cojones que vota a la derecha”. Pues bien, hace unos días Jesús Trabada, el director de Infraestructuras de la Comunidad de Madrid logró superar al primer bocazas. Cuando le preguntaron en un foro sobre transporte público acerca de una de las ampliaciones de Metro previstas, precisamente la que va a Getafe, contestó: “Si el alcalde no nos sigue llamando tonto de los cojones a todos los del PP, entonces, a lo mejor, hasta le hacemos la línea… de momento, castigado”.

Es cierto que luego se ha disculpado, como también es cierto que Pedro Catsro se disculpó en su día. Pero yo soy de los malpensados que piensan que son estos momentos de calentamiento verbal cuando podemos ver cómo es de verdad un político.

Analicemos la frase. “De momento, castigado”. Equiparamos a Pedro Castro con todo Getafe, y le castigamos. Le castigamos sin Metro, que es algo que afecta a todos los ciudadanos, porque han votado a un alcalde del PSOE. A ese alcalde del PSOE. Y antes de que metiese la pata de esa manera. Es decir: castigamos a una ciudad porque nos sale de los cataplines.

¿Es el Metro propiedad del PP, que puede usarlo para premiar y castigar a su antojo? ¿somos los ciudadanos niños pequeños a los que se nos puede castigar si no votamos lo que los mayores quieren? No me gusta esa actitud chulesca, como de perdonavidas, “si no vuelve a insultarnos a lo mejor se lo hacemos”. ¿Se lo hacemos? Perdone usted, pero pague el Ayuntamiento, la Comunidad o el Estado, el dinero sale de los mismos: nosotros. Ustedes no nos están regalando nada, están gestionando nuestros recursos.

¿No es, en cierta manera, una forma de decir que si Getafe tuviese un alcalde del PP ya tendría la ampliación en curso? ¿Las administraciones públicas no deberían velar por nuestro bienestar por muy mal que se caigan entre ellos? Bueno, iba a escribir “aunque sean de partidos diferentes” pero después de las escenitas que nos han montado Gallardón y Esperanza, casi mejor me callo.

En fin, entre uno que insulta a los votantes del otro partido (¿aunque el PP no era de centro?) y otro que utiliza los recursos de todos los ciudadanos para “castigar” a sus adversarios, el panorama político madrileño es para vomitar del asco.

¿Sabéis lo más gracioso? Las disculpas del cargo del PP, que en una carta a Pedro Catro le dice: “Te ruego que no me apliques a mí el tratamiento que no querías para ti, cuando pronunciaste las frases motivo de la polémica”. Es decir: “Por favor, no uses mi metedura de pata a tu favor, aunque yo haya sido el primero en usar la tuya para atacarte”.

Y pese a todo, no van a conseguir que me quede en casa ni un solo día de elecciones. Y si relees el post, verás que no he escrito más que obviedades: que las instituciones no están para uso partidista, que no está bien insultar. Y que haga falta recordar estas cosas…

Vamos con la parte aburrida del mensaje. ¿Por qué no se hace el metro a Getafe, dejando de lado lo que digan estos? Pues habéis acertado, la crisis, cómo no. Pero también hay otro motivo de polémica, os cuento. Hace muchos años, Getafe y la Comunidad acordaron pagar a medias esta ampliación del Metro cuando se hiciera. Pasaron los meses, y el Metro creció hacia muchas otras ciudades de los alrededores de Madrid, cuyos Ayuntamientos no pusieron un duro: todo lo pagó la Comunidad. Getafe puso el grito en el cielo y dijo que si a los demás se lo hacían gratis, era injusto que ellos pagasen. La Comunidad dice que nanai, que lo acordado, acordado está. Y Getafe dice que si ellos llegan a saber que los demás no iban a pagar, no hubieran firmado ese acuerdo.

Ze demontre!

Mantxi, además de su blog personal, mantiene otro llamado Ze demontre!. Un día decidió que iría a todas partes con la cámara de fotos, para recopilar todas las meteduras de pata que se cometen al intentar escribir algo en euskera.

La manera de presentarlo también es muy original, en tres apartados. Comienza poniendo la traducción que él propondría a euskera, lo que significa literalmente la que aparece en la foto y si cree que es un caso grave o no (o dicho por él, si le ha hecho llorar):


En fin, que os recomiendo que le echéis un ojo, que además se trata de un chaval muy majo 😉

Bruguera

A mediados de los 80, la editorial Bruguera estaba en un callejón sin salida. Ahogada por las deudas, lanzaba muchas revistas que apenas duraron unos meses en el mercado, como Más Madera.

En 1985, sintiendo cerca el final, algunos trabajadores de la empresa (Ibañez, Escobar, Raf…) abandonaron la empresa al no ver manera de seguir trabajando en condiciones en su antigua editorial, y fueron a parar a una publicación creada a medida para ellos: la revista Guai! de Grijalbo, dirigida por una de las colaboradoras de Bruguera, Anna Mª Palé.

Los personajes que estos dibujantes habían desarrollado en Bruguera pertenecían a la empresa y no a sus creadores, por los que tuvieron que ingeniárselas para seguir con su humor. Por ejemplo, Ibañez sustituyó a Mortadelo y Filemón por Chicha, Tato y Clodoveo; y a 13 Rúe del Percebe por otro estrafalario edificio llamado 7 Rebolling Street.

Escobar, por su parte, siguió contando las desventuras de dos traviesos niños gemelos, en esta ocasión se trataba de un moreno y un pelirrojo. Su nombre era Terre y Moto, a los que no hay que tener mucha imaginación para comparar con Zipi y Zape.

Bruguera hizo frente a esta situación con aún más historietas apócrifas (realizadas por un grupo de dibujantes y guionistas que firmaba como Equipo Bruguera) de los personajes que tanto había rentabilizado. Sin embargo, la editorial no tardaría en hundirse y desaparecer definitivamente, siendo comprado su fondo editorial por el Grupo Z.

La fuente de este texto, que no va de cómics, es entre otros el foro de LaTIAcom

El Madrid que no fue: Gran Vía peatonal

Me apetece hacer un repaso de algunos proyectos (especialmente de urbanismo) que podrían haberse hecho en Madrid pero que no se realizaron, ya fuese porque los prometió alguien que no ganó las elecciones o porque al final se descartaron. No tengo mucha idea de cómo lo haré, pero me apoyaré sobre todo en hemerotecas, como siempre.

Hoy comenzamos con la peatonalización de la Gran Vía, propuesta por Miguel Sebastián, candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid que no pudo con Gallardón.

La calidad del fotomontaje me hace sospechar que la reina Sofía
colaboró en la candidatura de Miguel Sebastián

La idea suponía cerrar al tráfico privado el tramo de Gran Vía entre Red de San Luis (calle Montera-Fuencarral) y San Bernardo. Sólo podrían pasar por este tramo la carga y descarga de las tiendas, residentes, autobuses ecológicos y taxis. Agentes de movilidad vigilarían el paso, como hacen en la Puerta del Sol.

Además, el proyecto contemplaba ensanchar las aceras entre Cibeles y Red de San Luis y entre Plaza de España y San Bernardo, así como peatonalizar la Red de San Luis y la calle Fuencarral hasta el mercado (estas dos últimas actuaciones se están haciendo actualmente).

Según explicaba el candidato, la peatonalización serviría para unir las dos partes del centro: la más atractiva (Preciados, Sol…) y la más degradada (Desengaño, Luna…), además de hacer que descendiese el nivel de contaminación del centro de la ciudad. Además, de esta forma, los peatones podrían admirar las joyas arquitectónicas que hay en Gran Vía, y se daría un impulso a los cines y teatros que hay en ella.