Los mandamientos de Dawkins

  • No hagas a otros lo que no quieras que te hagan.
  • No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho si media el arrepentimiento.
  • Prueba todas las cosas: revisa tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar incluso las creencias más arraigadas.
  • Respeta el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.
  • Fórmate opiniones independientes basadas en tu razón y en tu experiencia: no permitas ser manejado.
  • Cuestiónalo todo.
  • Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten de la suya.
  • No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos y cómo estar en desacuerdo contigo.

En ‘El espejismo de Dios’, Richard Dawkins. Seleccionadas por El País.

Me gusta la televisión

Por lo visto, hoy 21 de noviembre es el Día Mundial de la Televisión, un invento que comparte con el Hemoal el dudoso honor de ser el que menos gente reconoce que utiliza.

Decir que a uno le gusta la televisión y disfruta viéndola es de todo menos popular. Incluso en mi carrera, Comunicación Audiovisual, que se supone que te prepara para (entre otras cosas) ser un profesional de este medio, había quien consideraba que verla o trabajar en ella era rebajarse.

Yo sí veo televisión, y me gusta. El problema es identificar Sálvame, DEC o Intereconomía. Si no estigmatizamos a toda la prensa escrita porque se publiquen cosas como La Gaceta o el cine porque se hagan películas como Crepúsculo, ¿por qué juzgar la tele por algunos de sus peores productos?

La televisión es un gran invento, y hasta la llegada de internet ha sido el medio de comunicación más increíble que hemos conocido. Presente en cada casa, gratuito, atractivo y con miles de posibilidades. En televisión se hacen grandes cosas. Y grandes basuras, sí. Pero quedémonos con lo bueno.

Me gusta la televisión porque gracias a ella puedo disfrutar de series con un humor que no insulta mi inteligencia, como Rockefeller Plaza, Big Bang, Cómo conocí a vuestra madre, Modern Family, Ciudad K o Doctor Mateo. Me gusta que se utilice este medio para fines sociales, como hace La Sexta en sus campañas a favor de ONGs; o para hacer una crítica ácida de la sociedad como en Buenafuente, Polònia o Salvados. Me gustan las series sin más pretensiones que entretener de Disney Channel (y me fascina su manera de entender el negocio), y me gusta reirme con el surrealismo de Phineas y Ferb.

Me gusta que Cuéntame me cuente una época que no he vivido, que los programas de cocina me den hambre y los de bricolaje me den ideas (y un poco de complejo de torpe), me gusta tratar de adivinar las respuestas de los concursos de la tele antes que el participante, las películas sin publicidad de TVE y que mi madre disfrute con un programa matinal en La 1 que no base su contenido en nuestro supuesto derecho a saber las intimidades de los demás. Y me gusta tratar de enterarme cómo se ha hecho todo eso.

Me gusta la televisión, pero no toda la televisión. Así que de mi parte, felicidades, tele.

Mis aplicaciones imprescindibles de Android

Poco antes de verano decidí cambiar mi teléfono móvil (el peor que he tenido con diferencia, un Sony Ericsson W980i incomodísimo y lento) por uno con Android. Tras comparar y comparar, acabé comprando una HTC Legend libre con Simyo. Es cierto que el precio es muy superior al que te subvenciona Vodafone, por ejemplo, pero a cambio tengo tarifas más baratas y pago menos cada mes, sin permanencia. Resultado: ya he amortizado lo que me costó, y en Vodafone aún me quedaría un año de permanencia.

Android es un gran sistema operativo. Tiene muchísimas posibilidades y al ser una plataforma abierta cualquiera puede crear sus aplicaciones de cualquier tema. Esto hace que haya muchísimas, algunas muy malas, pero otras de gran calidad. Y al contrario que el iPhone, no deben pasar filtros de ninguna compañía, por lo que no tengo que consumir lo que Steve Jobs quiere que consuma (y a ese hombre no le gustan nada las cosas inmorales -incluso chicas en bikini- o cualquier programa que replique funcionalidades que ofrecen aplicaciones de Apple, como navegadores o reproductores multimedia alternativos).

El caso es que estoy convenciendo a amigos para que se pasen a Android: si te vas a comprar un móvil, que tenga este sistema operativo hará que tenga muchísimas más posibilidades. Y para guiarles un poco, a petición de Sara, he redactado esta lista de aplicaciones interesantes. Hay muchísimas más, pero para empezar…
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Seré tonto, pero sigo sin saber qué es eso de la Actitud Azul

Me encantan las campañas de publicidad que tienen una fase de teaser, es decir, que en los primeros días emiten anuncios sin decirte de qué empresa son para que vayas teniendo intriga. Y yo, que soy muy facilón, pues enseguida me intrigo y me pongo como loco a tratar de enterarme antes de tiempo: buscando por internet, viendo el whois del dominio, comparando la tipografía y los colores con alguna gran empresa que pueda pagar semejante despliegue…

La última campaña que ha jugado con nosotros así ha sido la de Endesa, “Actitud Azul”. Sin embargo, me ha dejado templado, ni fu ni fa. No sólo porque sea un sector que, sinceramente, me da bastante igual, sino porque sigo sin entender qué carajo es la “Actitud Azul” o “hacer click”. Me parece la típica campaña llena de frases bonitas, pero tan genéricas y superficiales que podrían aplicarse tanto a un banco como a una eléctrica o una telefónica: “hacer click es dialogar con los clientes”, “hacer click es conocer tus necesidades”…

Dejaré de lado lo de “hacer click”, que me suena más a la típica expresión que oye un ejecutivo viejuno a sus nietos y llega a la agencia diciéndoles que lo metan en el anuncio (como lo de “soy fan” que ha invadido las campañas de marcas que quieren ir de jóvenes, meses después de que Facebook lo eliminase de su red). Pero “Actitud Azul” promete todo un modo distinto de hacer las cosas. Una actitud ante la vida. ¿Se caracteriza Endesa por ser la eléctrica que más dialoga con los clientes, o que más fácil le pone las cosas, o por cualquier otra cosa? Mejor dicho, ¿se caracteriza Endesa por algo? En mi mente (y no tiene que ver con la realidad, porque voy a hablar sólo de la imagen que dan, no de lo que son) Iberdrola se relaciona con lo natural, las energías renovables; Gas Natural Fenosa con el confort y con estar cómodos en casa… y Endesa con un expresidente exaltado y prepotente que se fue al PP como gran promesa… y abandonó por la puerta de atrás al perder las elecciones.
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