¿Es el momento de TVE 3?

Un profesor nos contó en la carrera que la Ley del Tercer Canal, que permitió la puesta en marcha de las televisiones autonómicas, había sido pensada para crear un tercer canal… de TVE. España podría haber tenido un modelo francés, con una gran televisión pública de tres canales: comercial, cultural y regional.

Esta jamás realizada TVE-3 (hoy seguramente La 3) se apoyaría en los centros territoriales de TVE, esos edificios infrautilizados en los que en ocasiones apenas se hace más que el informativo territorial.

La viabilidad de las televisiones autonómicas está cuestionada: son pozos sin fondo de dinero público, manipuladas hasta la náusea y con una programación basada en refritos y programas de saldo (excepciones como TV3 aparte). El PP ya ha dicho que quiere privatizarlas. Sobre su necesidad, yo creo que necesitamos una televisión pública de proximidad. En Madrid, por ejemplo, Telemadrid es el único canal local con información. El resto son temáticos (musicales, de economía, series…) y es en lo que se convertiría si la privatizamos.

¿Por qué no fusionar las televisiones autonómicas y crear La 3 de TVE? Un canal nacional que emitiese en desconexión autonómica la mayor parte del día, pero que pudiese hacerlo en cadena cuando sea necesario. Con informativos regionales todos los días, con magazines cercanos a la gente, producción propia…

Sería un gran ahorro, más del que consigue ahora la Forta. Un solo canal, con una sola imagen: campañas de publicidad únicas, una misma imagen, un solo equipo directivo, y todas las sinergias con TVE, desde sus redacciones de informativos hasta acceso a sus formatos (“Tengo una pregunta para usted” o “59 segundos” versión Madrid).

El modelo de TVE funciona, y lo hace bien. Está en su etapa más independiente, y así lo reconoce la crítica (mejor informativo del mundo en los TV News Awards), los periodistas y la audiencia. Tiene, o puede tener, el equipo, los medios y la red territorial para hacer unas buenas cadenas autonómicas en toda España. ¿Sería posible?

Sol no tiene la culpa de un resultado que el PSOE se ha ganado a pulso

Cualquiera diría que el PSOE, que no gana unas elecciones en Madrid desde hace 16 años, habría aprendido a perder, aunque fuese por la costumbre. Pero parece que no. Anoche, cuando se descalabraron a su peor resultado histórico, ya había quien buscaba en los acampados de Sol, en el #nolesvotes o en lo que fuese las causas de su debacle.

La acampada de Sol ha sido, y es, una experiencia sin precedentes. Un grupo de gente indignada, sin nadie detrás, que se ha concentrado para debatir sobre cómo cambiar las cosas. No creo que nadie esperase que seis días de movilizaciones cambiasen el resultado de unas elecciones locales. Se trata de un movimiento mucho más general y a medio plazo, al que pienso seguir apoyando porque creo que tiene posibilidades mientras se queden en reclamar una democracia mejor y no en elaborar un programa electoral concreto.

Ya he hablado por aquí y en Twitter de la ambigüedad del PSOE con los acampados en Sol. Muchos militantes comenzaron la semana insultando a los “perroflautas” que se quedaron allí tras la manifestación. Pasados los días, a medida que los medios les hacían más caso, más de uno se acercó por allí e incluso dijo compartir sus reivindicaciones. Quiero pensar que era un sentimiento sincero, pero si alguien esperaba que los acampados de Sol ayudasen a ganar al PSOE es que no se enteró de nada de lo que allí se reivindica. Sí, los acampados son de izquierdas, sólo hay que ver lo que allí se reivindica. La confusión ha sido pensar que la [única] izquierda es el PSOE. Por eso me temo que hoy aquellos “luchadores por la libertad” vuelvan a ser para muchos los perroflautas del lunes, que ni te ayudan a ganar unas elecciones ni nada.

Y es que los socialistas deberían aprender a hacer autocrítica. Que Sol no apoye al PP no significa que sí apoyen al PSOE: ese era precisamente el mensaje, hay más alternativas a la derecha. El socialismo nos ha fallado, eso es lo que nos ha sacado a la calle. Somos jóvenes hartos de cómo se está gestionando la crisis, de que los bancos sigan teniendo ganancias récord mientras son rescatados con nuestro dinero, de que el despido se abarate con cinco millones de personas sin trabajo. Nos hemos hartado de votar por el menor de los males.

No admito que nadie me dé lecciones sobre voto. Basta ya de esa absurda simplificación que dice que si no votas PSOE eres cómplice de la victoria del PP. Estoy muy orgulloso de mi voto a IU, yo ya he hecho mi trabajo para parar a la derecha. No pienso cargar con la torpeza del PSOE madrileño, el partido que no ha repetido candidato en los últimos años, que trae paracaidistas que pierden y se van, que cambia de ciudad a los candidatos como si nada, que se preocupa más por las cuotas de poder que por los problemas de los madrileños. Y se extrañarán del resultado.

Yo no les voto: ni PSOE ni PP

Estoy harto de bipartidismo. Que todo se reduzca a votar a los malos para que no gobiernen los peores. PSOE y PP no tienen ese poder porque sí. La ley electoral les ayuda (mi voto a IU vale diez veces menos que uno al PNV), pero se lo juegan todo en cada elección. No hay nada preestablecido: si mañana no sacasen votos, no tendrían representación.

¿Te imaginas que nos dejásemos de votos de miedo, de intentar parar a no sé quién… y votásemos al partido que mejor nos representa? Sin importar si ahora tienen mayoría absoluta o son cuatro gatos. Votar a nuestros preferidos, sin más. A quienes nos traigan una ley electoral en la que todos los votos valgan lo mismo. Eso sí sería voto útil.

El voto en blanco es una opción, pero usarlo como protesta es poco útil si quieres cambiar las cosas: aumenta el número de votos que necesita un partido pequeño para llegar a conseguir un representante. Este vídeo lo explica rápido y fácil:

La abstención no es buena idea, salvo que lo que quieras es dejar claro que aceptas el resultado que salga. Históricamente, en España la abstención ha sido menor cuando la ciudadanía tenía ganas de cambio.

El domingo yo no votaré a PP ni PSOE. Tengo mis motivos para ello, muchos de ellos ya los conocéis. Sólo te propongo que votes al partido que mejor te represente. Te sentirás mejor. Nuestra democracia será mejor.

Las protestas de Sol

No puedo explicar qué está pasando en Sol ni qué va a pasar. Es demasiado cercano, general y grande como para verlo con perspectiva. Lo único que podemos decir es que hay un movimiento de gente descontenta con cómo se están haciendo las cosas. El bipartidismo que simplifica nuestra democracia a elegir entre los malos o los peores (o como decía alguien esta mañana, “estoy harto de votar a un partido que da asco para que no salga uno que da miedo”). La sumisión a los mercados y a las agencias que no supieron ver la crisis y nos quieren imponer cómo salir de ella. Las ayudas públicas a bancos y cajas que reparten bonus a sus directivos. Las visitas papales para las que siempre hay dinero. La desfachatez de presentar imputados por delitos en las listas electorales. La negativa a reformar una ley electoral que hace que mi voto valga diez veces menos que el de otra persona.

A los que han acampado en Sol les han llamado de todo. Jóvenes aburridos, niñatos que van allí a ligar, pijos y perroflautas. Por mí como si son millonarios: es gente que defiende con fuerza sus (nuestras) ideas, con más huevos de los que yo mismo tendré jamás.

En cuanto han comenzado a salir por la tele y a despertar el apoyo de la gente, PP y PSOE han querido chupar cámara como si la protesta no fuese precisamente contra ellos. El sábado les ignoraban, el domingo se reían se su manifestación y el lunes les insultaban por quedarse en Sol (y mandaban a la policía a desalojar, multar y detener activistas). Hoy dicen que comprenden su situación y que es normal que los jóvenes protesten. La comprenden, pero no van a hacer nada por cambiarla. Seguirán sin reformar la ley electoral, seguirán presentando imputados en sus listas y fomentando el bipartidismo. Sólo falta que alguno se acerque a pedir el voto como si fuesen idiotas.

¿Por qué se ha expresado a través de un nuevo movimiento?

Este descontento está ahí y hemos tenido que ser los propios jóvenes quienes nos organizásemos para canalizarlo. Ningún partido pequeño ha podido hasta ahora canalizar este descontento, ocupados por luchas internas, quejas y escisiones variadas. Sus excusas pueden tener parte de razón: falta de atención mediática, poco presupuesto… Pero en la era de las redes sociales uno puede conectar con el público sin apenas medios. Democracia Real Ya lo acaba de demostrar. Y es su momento para demostrar que están ahí. Espero que lo aprovechen.

Tampoco han podido canalizar este descontento los sindicatos, erosionados por una pésima imagen que los ve como armatostes inmóviles, alejados de los problemas reales de los trabajadores y más preocupados por asegurar sus cuotas de poder que por defender derechos. Básicamente, la misma imagen que los grandes partidos.

Y mucho menos las juventudes de los partidos políticos, con una imagen excesivamente ligada al partido al que pertenecen. No parecen un vínculo entre los jóvenes de la sociedad y su partido, sino más bien una mano de obra barata para colocar carteles, atender casetas en las ferias, hacer relleno en los mítines y llevar a cabo las campañas más ‘desenfadadas’ (léase como lo diría un señor de 60 años) que al partido le daría vergüenza firmar. Y una puerta de entrada a un jugoso despacho.

Es la imagen que proyectan partidos alternativos, sindicatos y juventudes políticas. Si no se corresponde con la realidad, tienen un gran problema de comunicación. Y si en realidad son así, tienen un gran problema a secas.

¿Qué pasará?

Seguramente no cambie gran cosa este 22 de mayo. En Madrid volverá a ganar el PP por aplastante mayoría (si no lo hacen, la culpa será del “golpe de estado” gestado en Sol, ya veréis). El PSM seguirá hundiéndose y las alternativas se quedarán en eso, en alternativas. Pero si este movimiento ha servido para enseñar a los grandes partidos que estamos hartos, a los medios de comunicación que podemos ignorar su manipulación, a los sindicatos que no les necesitamos para movilizarse y sobre todo a los votantes que no hay que resignarse, que se puede protestar y que la alternativa al PSOE no tiene por qué ser PP (y viceversa), habrá valido la pena.

Belleza

“Poca gente conoce la diferencia entre la belleza progresiva y la belleza regresiva. La regresiva es esa belleza que tienen esos pibones, muy impactante al principio pero que, poco a poco, se desvanece como las ganas de comerse un gofre.

Y luego está la belleza progresiva, que es la que tienen esas personas que al principio no llaman mucho la atención pero que, poco a poco, según las escuchas hablar, moverse, sonreír… te enamoran, te mantienen calentito y no quieres que se acaben nunca, como las castañas en invierno.”

Luis Piedrahíta
¿Por qué los mayores construyen los columpios
siempre encima de un charco?