¿Qué tienen en común Mimosín, Espinete y Ralph Wiggum?

A primera vista podríamos decir que lo que tienen en común estos tres seres es que podrían ser muy amigos si coincidiesen. Pero hay algo más.

Mimosín (Snuggle Bear) fue una creación del diseñador de muñecos Kermit Love para la multinacional Unilever. Otros trabajos de Love fueron la Rana Gustavo, Paco Pico (confundido en ocasiones con Caponata), el Monstruo de las Galletas… y nuestro querido Espinete.

Y dentro de Espinete estaba la actriz Chelo Vivares, que entre 1983 y 1988 se metió en la piel del erizo más famoso de España. Vivares es una gran actriz cuyo trabajo escuchamos a diario debido a su dedicación al doblaje. En este campo ha puesto voz a personajes como Judy Winslow en Cosas de Casa, Amy en Futurama… o Ralph Wiggum en Los Simpson.

Por cierto que podríamos meter en esta ecuación a Curro, el pájaro con cresta arcoiris mascota de la Expo 92, pues es otro de los personajes que interpretó Chelo Vivares.

Nocilla Blanca

Yo no soy racista pero como la Nocilla blanca no hay ninguna. Nunca he sido un gran aficionado al chocolate (y en realidad, tampoco a los dulces) pero el sabor de la parte blanca de la Nocilla me vuelve loco. Algo similar a lo que me sucede con la leche condensada.

El problema de la Nocilla blanca es que la única manera de conseguirla era comprar un bote mitad chocolate, mitad blanca. Y es que esta variedad es como La 2 del mundo de la crema de cacao, muy minoritaria. Lo peor de este bote mixto es que al primer bocadillo se creaba una sociedad multicultural en el que la mitad deliciosa estaba manchada de chocolate.

Pero un día, una amiga me chivó lo que yo pensaba que era una leyenda urbana: ¡existen botes de Nocilla sólo blanca! (el nombre comercial es Nocilla Leche, pero me niego a llamar así a un producto cuyo ingrediente principal es azúcar). Eso sí, a diferencia de La 2 que no ve nadie pero se sintoniza en toda España, sólo algunos súper tienen esta variedad de Nocilla. De mometo he localizado los Carrefour, Carrefour Exprés y Mercadona. Si encontráis alguno más, hacédmelo saber.

Y si aún no lo habéis hecho, probad esta delicia. Con pan Bimbo está de muerte, ya lo dice Punset que de eso sabe un rato.

Los abonos del Papa

La polémica de estos días en Madrid la están protagonizando estos abonos de transporte especiales para la visita del Papa. Se trata de una edición especial del Abono Turístico (un título que permite desplazarse ilimitadamente durante un número determinado de días) que se entrega a los participantes de la JMJ.

No se trata de que los viajes en metro les vayan a salir gratis a los peregrinos como se ha dicho, pues van a pagar sus abonos con la aportación que les cobra la organización de la JMJ y el patrocinio de empresas privadas (Movistar, Banco Santander…).

El problema viene cuando la Comunidad de Madrid ha vendido estos abonos con un 80 % de descuento con respecto a lo que nos cuesta a cualquiera de nosotros.

Estoy de acuerdo con que se estimule el uso del transporte público en un evento en el que se moverá tanta gente, pero me parece un descuento excesivo por mucho que se justifique en que se han comprado al por mayor. Este descuento especial va a suponer para las arcas de la Comunidad ingresar 20 millones de euros menos que si lo hubieran vendido al precio que todos pagamos.

Las excusas que ha puesto la Comunidad han sido bastante peregrinas, valga la redundancia. Que si el precio en realidad se basa en el abono joven (aunque lo que se les entrega es un abono turístico, con menos limitaciones y más ventajas), que si con esto se han vendido muchos más (vaya, pues si el truco para vender más es bajar el precio, podrían apuntárselo para nuestros abonos de cada mes).

La propia Comunidad de Madrid rechazó hace unos meses 10 millones de euros que, sin compromiso alguno, le regalaba el Gobierno Central para hacernos un descuento en el abono transportes, dinero que sí aceptaron otras comunidades. Tampoco hay abonos para colectivos en riesgo de exclusión, como parados, ni para otros eventos que reúnen a miles de personas en la capital, como el Orgullo LGTB. Lo más parecido fue el Abono Champions que el año pasado se lanzó para quienes venían a la final.

Y es que a veces parece que nuestro Gobierno regional está más preocupado de la imagen que damos a los extranjeros y turistas (“el mejor metro del mundo”, “somos la envidia de otras ciudades”) que de quienes utilizamos y financiamos el transporte público cada día.