La noche de la Marmota

La noche del último sábado de octubre es la que más miedo me da de todas. Y no sólo porque cientos de personas llenen las calles con disfraces del todo a 100 para que les den chupitos gratis en algún bar de copas del extrarradio, sino por algo muchísimo más grave: esa alteración del espacio-tiempo que es el cambio de hora. Bueno, sólo alteración del tiempo, pero es muy grave.

Y es que generalmente no somos conscientes de los peligros que implica este proceso. “Es para ahorrar energía” nos dicen, y claro, estamos todos tan entusiasmados con la idea de comenzar a ahorrar energía como locos que no nos paramos a pensar en que esta noche, a las tres de la mañana, volverán a ser las dos. Pero un rato después volverán a ser las tres. ¿Y si entramos en un bucle y vuelven a ser las dos? Y así una y otra vez, atrapados entre las dos y las tres de la mañana para siempre.
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No eres House, eres un amargado insoportable

Aparte de un considerable incremento del número de hipocondríacos, uno de los problemas que ha traído la serie House (y el personaje de Risto Mejide) es la de convencer erróneamente a muchas personas de que su bordería es simpática.

Es hora de dejar las cosas claras: 99 de cada 100 personas bordes resultan insoportables para todos los que le rodean. Y el otro 1% es un personaje de ficción cuyas ácidas réplicas han sido escritas, pulidas y repasadas por un equipo de guionistas.

Todos podemos tener malos días y momentos de decir las cosas con mala baba y sarcasmo más o menos ingenioso. Pero quienes están siempre amargados, que no hacen más que quejarse y confunden la opinión con la crítica cruel y el insulto son personas que dan mucha pereza.

Ellos tienen una imagen de sí mismos como de alguien ácido, que no se calla nada. Es parte de su encanto, dicen, y por eso les quiere la gente. Pero no: te quieren a pesar de eso. Para el resto del mundo eres un insoportable borde maleducado.

Sarcasmo y comentarios ácidos, sí. Pero no a la bordería y la mala educación como estilo de vida.

La realista calle de ‘Cuéntame’

Confieso que soy un gran fan del decorado de Cuéntame. Es la única serie española cuyo decorado de calle está al aire libre, en los estudios del Grupo Ganga de Pinto y se puede ver en Bing Maps. Esto le da un realismo nunca visto.

La luz natural, los materiales reales (la calzada está asfaltada de verdad) y gran un cuidado por los detalles hacen que en esta calle no se note el cartón piedra, como suele suceder en otras producciones. 

Revistas de perros, coleccionables y demás fauna del kiosco

Hay una cosa que me fascina de los VIPS y de las tiendas de prensa donde tienen todo tipo de revistas: las revistas de perros.

Me encantaría saber cómo se funciona en la redacción de una revista de perros. Quiero decir, a lo mejor peco de hablar desde el desconocimiento, pero en este sector no hay actualidad, ¿no?. Malo será que descubran una nueva raza. Bueno, tal vez una nueva marca de comida para perros… o qué se yo, una nueva función que les descubran: “¡Extra, extra! Si a los perros les acaricias la pata delantera izquierda mientras les miras a los ojos, cagan blanco”.

Aun así, no sé, me cuenta imaginarme al director de una de estas revistas reuniendo a la redacción y diciéndoles “A ver, equipo, hay mucho trabajo por delante este mes. Tú, Marta, un reportaje sobre la nueva raza de Huskys-Chihuahuas. Tú, Roberto, prueba los nuevos Friskies Extra Pollo y escribe una crítica. Y tú, becario, enciérrate en la sala de reuniones con ese perro y no salgas hasta que hayas descubierto tres funcionalidades nuevas”.

Yo creo que debe pasar como los coleccionables. Ya sabes, para que no parezca muy frívolo ir al kiosco cada semana a por un accesorio de casa de muñecas del siglo XIX en madera tallada, con cada entrega le ponen un fascículo. Que claro, en los primeros todavía se te ocurre algo: La historia de las casas de muñecas… los tipos de casas de muñecas… los estudios del centro como aproximación en tamaño… pero cuando vas por el fascículo número 50, ¿de qué hablas? Y peor aún, ¿de qué hablas sabiendo que nadie lo va a leer, que sólo lo han comprado por el aparador en miniatura para su casa de muñecas del siglo XIX en madera tallada? Esa gente cae en el Lorem Ipsum sin remedio. Como los diarios económicos, que como todos sabemos, nadie lee y sólo contienen Lorem Ipsum y tablas resultonas con números al azar.

Volviendo a las revistas de perros, a lo mejor les viene bien que no haya actualidad. A lo mejor contrataron a un gran equipo de periodistas hace veinte años y se escribieron todas las revistas de aquí a treinta años. Estaríamos leyendo cosas escritas por un muerto sobre perros que ya han muerto. Qué yuyu, ¿no?

10 cosas que me dan pereza de internet

  1. Los párrafos de texto generados automáticamente y llenos de sinónimos para posicionar mejor en Google.
  2. Gente que se humilla o pelotea a gurús, famosos y twit-stars para que les hagan un retuit.
  3. Cuentas de famosos llenas de retuits que les ha pedido la gente.
  4. Fotos llenas de filtros y retoques para ocultar lo mala que es la cámara del móvil y hacer pensar a su autor que es fotógrafo.
  5. Bios de Twitter en tercera persona, llena de hashtags (¿en una bio?) o en inglés cuando el susodicho sólo escribe en castellano.
  6. Políticos que se hacen una cuenta en Twitter y piensan que la idea es colgar trozos de sus discursos.
  7. Afiliados a partidos políticos que sólo utilizan las redes sociales para hablar de su partido, de sus actos y de sus líderes.
  8. Que cualquiera se crea capacitado para ser asesor en comunicación en una empresa, sin importar su formación o experiencia, sólo porque tiene cuenta en Twitter y Facebook.
  9. Gente que en retuitea los halagos y felicitaciones que recibe o en Facebook marca Me gusta en sus propios comentarios. El equivalente 2.0 a aplaudirse uno mismo.
  10. Los tuits con menciones a diez usuarios para darles los buenos días (¿sólo a ellos?)

Bonus: 11. Gente que plagia tuits a otros para parecer más ingeniosos de lo que son en realidad.