Mi idea para Twitter: poder etiquetar tuits

Ayer leía un artículo en Top-Rankin sobre Pinterest, diciendo que podría ser la solución al problema del data collection, es decir, a guardar la información valiosa que pasa por nuestras manos entre tanto barullo de la red social. Aunque me ha gustado mucho su enfoque, creo que el problema de Pinterest es que se centra demasiado en compartir fotos, y mucha de la información que me gustaría guardar son enlaces, especialmente tuits, ya que Twitter es la red social donde más fácil resulta perder algo.

Twitter es una red social fugaz. En ella se comparten montones de información interesante, pero como viene se va, perdida en un tsunami de mensajes de todo tipo.

Hace tiempo, Twitter intentó reducir el ruido con las listas, grupos de gente a las que puedes seguir en un timeline aparte. Pero no tuvieron mucho éxito, y creo que el problema es que no te interesa el 100% de lo que escriba nadie, pero sí quieres conservar determinados tuits de algunas personas.

 Para guardar algún tuit que nos parece valioso, existe la herramienta de marcar como favorito (la estrella), pero es muy limitada. Para empezar, porque al ser la única manera de destacar un tuit sobre los demás, tiene muchos usos diferentes: para decir que nos ha gustado, para agradecer una mención o halago, para guardar un enlace que parece interesante y leerlo más tarde… consiguiendo que nuestro espacio de tuits favoritos acabe siendo un cajón desastre en el que es imposible encontrar nada.

Por eso mi idea es que Twitter crease algo así como carpetas o etiquetas (al estilo Gmail), para que pudiésemos conservar determinados tuits ordenados por temas. Yo podría tener una etiqueta con la que marcar todas las frases que me parecen divertidas, otra para las recomendaciones de libros, otra con los enlaces que parecen interesantes y quiero leer más a fondo… una evolución de la estrella, pero permitiendo algo más ordenado.

Podríamos elegir si nuestras etiquetas son públicas o privadas, y así nuestra cuenta de Twitter tendría mucho más valor porque al entrar en ella la gente podría ver que ofrecemos un valor adicional: una selección de contenido interesante en Twitter. La cuenta de una web de lectores podría agrupar todas las recomendaciones de lectura. Una web de comercio online podría tener una carpeta con testimonios de sus clientes… y nosotros recibiríamos emails si así lo quisiéramos y la etiqueta fuese pública: “Fulanito ha añadido tu tuit a su carpeta ‘Reflexiones políticas”.

Aunque sé que Twitter se preocupa mucho por mantener su servicio muy simple, creo que con un esfuerzo en usabilidad e integrándolo bien podría ser posible y aportar mucho valor a la experiencia de uso.

La nueva web de El País

Sección de Tecnología, antes y después del rediseño

El País está cambiando desde hace meses su web poco a poco. Un nuevo diseño mucho más claro que es la expresión de una nueva forma de trabajar para sus periodistas. A mí me encanta, y me entra mucho por los ojos que cada sección tenga su propio color asignado (fíjate en el detalle de que la tilde del logo también cambia de color).

Este fin de semana abrieron un blog para explicar todo el proceso de cambio. Tiene buena pinta.

Disfruten la oposición

Esta legislatura va a ser dura. Un PP con mayoría absoluta que seguramente confundirá con un cheque en blanco para deshacer los avances sociales de los últimos años y, si les queda tiempo, hacer ver que tienen alguna idea para una crisis económica que supieron ver venir tan poco como el PSOE (¿alguien recuerda que Mariano Rajoy también prometió pleno empleo en su programa de 2008?).

Por el otro lado tenemos a un PSOE hundido y que no tiene visos de recuperar su fuerza en los próximos tiempos. El mayor problema de este PSOE es que ha conseguido los peores resultados de la historia de la democracia, que apenas tiene poder (en unos meses, su mayor bastión será un ayuntamiento, y ni siquiera una gran capital: ni Madrid, ni Barcelona, ni Valencia, ni Sevilla ni Bilbao).

Lo que no ha perdido el PSOE es esa soberbia, ese comportamiento chulesco que tanto critican al PP y que ahora se materializa en la amarga frase “disfruten lo votado”. El PSOE no está haciendo oposición al gobierno conservador, el PSOE está haciendo oposición a sus propios votantes, como un exnovio enfadado y amargado que se dedica a complicarte la vida cuando le dejas.

Me hierve la sangre cuando leo en blogs o en Twitter a militantes con la frasecita de marras. Para empezar, porque el PP apenas ganó votos entre 2008 y 2011: la mayoría absoluta que consiguieron no fue por un crecimiento en apoyos (apenas 500.000), sino por el descalabro del PSOE que perdió los apoyos de la mayoría de la sociedad. Para continuar, porque el PSOE no es un ejemplo tampoco de cómo hacer las cosas: la mayoría de las cosas que critican ahora las hicieron ellos mismos en cierta manera: gobernar por decreto, abaratar el despido, privatizar empresas, subir los impuestos, olvidarse del programa electoral…

Se quejan algunos de que con las medidas que se están llevando a cabo hay protestas, sí, pero que contra el PSOE habrían sido mucho mayores. Y aquí no veo nada de lo que quejarse, más bien algo de lo que dar gracias. Deberían dar gracias por que tras años y años la gente siga esperando más de un partido que se dice Socialista y Obrero, y consiguientemente se decepcione más cuando les falla.

El PSOE tiene un largo camino por delante. Estar en la oposición no es solo quejarse amargamente (“a nosotros nos montábais más huelgas”) o simplificar las cosas hasta el absurdo (no todas las críticas al PSOE buscan beneficiar al PP: tienen que hacerse a la idea de que detrás del 15M no estaba el PP). Estar en la oposición, especialmente cuando ha sido por bajada de votos propia y no ganancia del contrario, debería llevar a una reflexión sobre qué le ha pasado a la gente con ellos, por qué se han sentido decepcionados, qué se ha hecho mal y qué debería haberse hecho en su lugar y especialmente, cómo van a tratar de recuperar su confianza, por qué deberíamos creerles ahora después de años de promesas incumplidas. Menos discursos vacíos, menos hacer promesas de cara al futuro que no estás autorizado a hacer por tu pasado, menos márketing y debates estériles sobre cuotas de poder.

¿Disfruten lo votado? Tratando de forma tan prepotente y chulesca a los votantes, a esas personas con las que pretendes reconciliarte algún día, no llegas a nada. Les queda mucho por aprender, muchos humos que bajarse: pero tranquilos, que tienen cuatro años. Como mínimo.