Pruebas de estrés para personas

¿Os acordáis de las pruebas de estrés que se pusieron de moda hace tiempo para los bancos y cajas? Se trataba de simular las peores condiciones para ver cómo reaccionaban.

A veces creo que las personas necesitaríamos algo así. Una prueba donde demostrásemos cómo somos en realidad. Porque fingir en el día a día es muy fácil, pero cuando nos enfrentamos a lo inesperado es cuando sale nuestro verdadero yo.

Hace tiempo, una productora de estas modernillas respondió con un email muy borde y prepotente a un chico que les escribió pidiendo trabajo. No solo eso, sino que se permitieron el lujo de humillarle públicamente colgando ambos mensajes en su blog. Después, cuando la cosa se extendió (o precisamente porque la cosa se extendió) se disculparon.

Está claro que no deberían juzgar a alguien solo por un ataque de furia, pero tampoco nos llevamos una imagen realista cuando le juzgamos en su mejor momento y nadie dice nada. Yo creo que los momentos espontáneos son los que mejor te describen, más que los encorsetados.

Por ejemplo, el respeto. Que trates con respeto a un posible cliente o a alguien a quien quieres impresionar o pedir un favor es lógico y evidente. Pero lo que te define es cómo trates a tu subordinado, a tu proveedor, al camarero que te atiende. Cómo te comportas con los demás los días que no estás de humor, porque todos sabemos que cuando quieras conseguir algo o estés excepcionalmente contento serás un encanto.

De la misma manera, lo que mejor define a un partido no es lo que se ve obligado a hacer por presión popular o por pactos con otras formaciones, sino lo que hace cuando tiene mayoría absoluta y solo depende de sí mismo.

Tal vez harían falta estas pruebas de estrés para conocer cómo es la gente en realidad.