20N: ojalá perdiesen los dos

Mi mayor problema para las elecciones del 20N es que no sé cuál de los dos candidatos mayoritarios se merece más perder.

Creo que Rajoy y el PP merecen una derrota contundente. Desde 2004 no han sabido crear una oposición responsable. Se han limitado a crispar, a enfrentar, a inventarse problemas y conspiraciones para dividir a los españoles y desgastar al Gobierno. Tienen actitudes abiertamente racistas (como en Badalona) y homófobas (el recurso a la ley que nos garantiza igualdad de derecho al matrimonio sigue ahí).

Rajoy no ha hecho nada en ocho años. Ha tolerado casos de supuesta corrupción en su partido, y robo de dinero público. Se ha limitado a esperar que las cosas se arreglasen solas. No se ha pronunciado sobre nada, no ha aportado ideas. Alguien así no merece ser presidente del Gobierno.

El PP no es una garantía para salir de la crisis. La Comunidad Valenciana es la más endeudada del país, y Madrid es la ciudad que más debe, a mucha distancia de cualquier otra. Aeropuertos innecesarios y sin uso, parques temáticos que son máquinas de perder dinero, chanchullos en las cajas de ahorros, descuentos en los impuestos a los que más tienen, entrega de dinero público a empresas privadas… nadie puede decir que todo ello fueran ‘herencias envenenadas’ del PSOE: llevan gobernando más de 15 años. El PP merece perder y renovarse con un líder que nos traiga una derecha más decente. Una derecha laica, no homófoba, moderna.

Pero también creo que el PSOE necesita una derrota. Un gobierno que nos ha decepcionado a todos los que aquella noche de marzo de 2004 le pedimos a Zapatero que no nos fallara. Promesas incumplidas, improvisación, tratar de salir de la crisis recortando sueldos de funcionarios, congelando pensiones. Derroche de dinero público en construir AVE a cualquier parte, abandonando el tren regional. Rescatando con dinero público negocios privados como las carreteras de peaje o los bancos. Abandonando proyectos de leyes necesarias como la de Igualdad de Trato, Transparencia o Libertad Religiosa. Suprimiendo el impuesto a los que más tienen en esta época complicada.

Aunque confieso que el día que tuve claro que no volvería a votar al PSOE fue cuando se descubrió lo que de verdad habían hecho con el caso de José Couso, el periodista asesinado en Irak. El Gobierno se mostró vergonzosamente complaciente con Estados Unidos, asegurando que estaban haciendo todo lo posible para que los asesinos no recibieran su castigo. Unos asesinos claramente identificados, en un ataque con decenas de testigos. Vergüenza.

El PSOE merece perder por su reacción a los acontecimientos de los últimos meses. No se dan cuenta de que el 15M es un movimiento heterogéneo de gente unida por el rechazo a una forma de hacer política que ya no tiene cabida. Entender el movimiento no es añadir cuatro frases a un discurso para mostrar los supuestos “guiños” que dicen estar haciendo.

Si la calle pide más transparencia y democracia, no puedes responder eligiendo un sucesor a dedo, o reformar la intocable Constitución entre un martes y un viernes, acordándolo en los despachos, para introducir un componente ideológico. Y sobre todo, no puedes negarte a hacer un referéndum porque “no es el momento”, “hay prisa” o “es muy caro”. ¿Es un referéndum un entretenimiento para el pueblo, como un partido de fútbol? ¿es cara la democracia? ¿nos damos cuenta de lo peligroso que es ese argumento?

El PSOE nos toma por tontos, o por desmemoriados, o por ambas cosas. Necesitan que un asesor les diga que cuando llevas ocho años gobernando, no puedes prometer cosas fundamentales que has incumplido o que has rechazado hasta ahora. No pueden pretender que nos creamos que Rubalcaba nos va a defender de los malvados mercados si apoya los recortes sociales. No nos vamos a creer que el PSOE es el garante de la laicidad del Estado si con ellos se ha organizado la JMJ y sus vergonzosas concesiones a la Iglesia, ni que son los que mejor comprenden a los indignados cuando son los responsables políticos de las detenciones, humillaciones y agresiones policiales. No nos podemos creer que el PSOE va a pedir un esfuerzo a los más ricos, pero que sólo lo hará si gana, porque ahora no es el momento.

El PSOE merece perder estas elecciones. Y no sólo eso: merece perder por mucho, tener una derrota histórica. Es la única manera de que se renueve y pueda ser algún día un partido en el que confiar para cambiar las cosas. Y ni aun así está la cosa garantizada: en Madrid conservan su sillón aquellos que condujeron al partido a su merecidísimo descalabro electoral.

Me gustaría que perdiesen los dos, y aunque sé que es difícil, por mi parte no quedará. Tengo claro que mi voto no irá para ninguno de ellos. Estoy decepcionado, ese sentimiento que sólo tienes cuando te fallan los tuyos. En el fondo, deseo más que pierda el PSOE. No es venganza, es una inversión en ideas de izquierda. Si gana el PP nos esperan cuatro u ocho años duros, pero hay una posibilidad de que los socialistas aprendan la lección y se den cuenta de que desplazarse hacia la derecha no es garantía de éxito, cuando el PP ha logrado el triunfo sin un solo guiño a la izquierda.