Bruno, o por qué me compré una marioneta

Como ya habéis podido ver en mi Facebook y en algún post por aquí mismo, hace poco me compré una marioneta a la que he llamado Bruno. Tenía muchas ganas de tener mi propio puppet, pero no sabía dónde carajo se compra uno de esos hasta que estas navidades me dio por mirar en eBay.

Allí encontré la tienda online de una fábrica de marionetas bastante profesional, y después de dudar entre varios modelos, acabé comprando éste que (dicen) se da un aire a mí.

La parte mala es que, como es una tienda estadounidense, los gastos de envío son bastante caros y tarda sus tres semanitas en llegar. La parte buena es que como el euro está fuerte, todo es más barato de lo que parece.

El caso es que, a finales de enero, llegó a mi casa un paquete enorme en el que iba Bruno. Y el resultado me pareció mucho mejor de lo que me imaginaba: es una marioneta enorme (30 pulgadas de altura, unos 80 centímetros), muy fácil de manejar, se le pueden quitar y poner las piernas, cambiar totalmente la ropa, tiene una varilla para mover los brazos… en resumen, una pasada, totalmente profesional. Si alguna vez habéis deseado tener una marioneta, os recomiendo una de estas.

2 thoughts on “Bruno, o por qué me compré una marioneta”

  1. Se nota que te encanta y eso mola, jo, a ver si un día me lo presentas 🙂

    Yo estoy detrás de estos peluches, a ver si me pongo un día y me lo compro… ¡me hace mucha gracia lo de tener virus en peluche!
    http://www.giantmicrobes.com/es/

    Y estoy de acuerdo que tienes que subir un vídeo 😛

    [a]

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