El Madrid que no fue: Gran Vía peatonal

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Pocos meses antes de las elecciones a la alcaldía de Madrid de 2007, el PSOE seguía sin tener un candidato. Cuando por fin encontraron al ahora ministro de Industria Miguel Sebatián, necesitaba una promesa fuerte que usar como estrella de su campaña. Y esta fue el proyecto para peatonalizar la Gran Vía.

La idea suponía cerrar al tráfico privado el tramo de Gran Vía entre Red de San Luis (calle Montera-Fuencarral) y San Bernardo. Sólo podrían pasar por este tramo la carga y descarga de las tiendas, residentes, autobuses ecológicos y taxis. Agentes de movilidad vigilarían el paso, como hacen en la Puerta del Sol.

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Además, el proyecto contemplaba ensanchar las aceras entre Cibeles y Red de San Luis y entre Plaza de España y San Bernardo, así como peatonalizar la Red de San Luis y la calle Fuencarral hasta el mercado (estas dos últimas actuaciones se están haciendo actualmente).

Según explicaba el candidato, la peatonalización serviría para unir las dos partes del centro: la más atractiva (Preciados, Sol…) y la más degradada (Desengaño, Luna…), además de hacer que descendiese el nivel de contaminación del centro de la ciudad. Además, de esta forma, los peatones podrían admirar las joyas arquitectónicas que hay en Gran Vía, y se daría un impulso a los cines y teatros que hay en ella.

Finalmente, Miguel Sebastián no ganó las elecciones y este proyecto, calificado por muchos de inviable, se quedó en el cajón. Ahora, un proyecto similar ha sido presentado por un arquitecto llamado Miguel Oriol, aunque su idea es crear grandes aparcamientos para coches subterráneos y colocar en la superficie jardines. Es una lástima que en este caso la idea vaya acompañada de una medida que supone un estímulo para aquellos que optan por el vehículo privado para moverse por la ciudad.

One thought on “El Madrid que no fue: Gran Vía peatonal”

  1. Habría sido curioso, aunque hay que reconocer que es un poco utópico cerrar totalmente un eje tan importante.

    Sin embargo, Gallardón parece haber tomado el guante de las peatonalizaciones. Estuvo en contra de hacerlo en Gran Vía, porque había que “peatonalizar los sitios donde vive la gente”. Y a las acertadísimas (aunque hechas de rebote) actuaciones de Arenal y Montera, ahora se animan con la Puerta del Sol, Alcalá y Fuencarral.

    Vale que no veremos una Gran Vía como en la simulación que usas en esta entrada, pero muchos lugares que hasta ahora eran intransitables sí se parecerán bastante. Qué ganas de ver terminado Sol.

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