Elegir uno

Lo paso muy mal en las preguntas en las que tengo que elegir uno. Puede que sea un caso raro, pero no sé cuál es mi comida favorita, ni mi programa de TV favorito, ni mi canción preferida, ni mi mejor amigo, ni siquiera el color de mis ojos. Tenemos una manía tremenda de pedir a la gente que elija uno. Que nos diga uno y no más, que se quede sólo con ese. O a veces somos buenos y le dejamos llevarse tres a una isla desierta.

Son preguntas muy frecuentes entre los niños pequeños, o incluso en las webs de contactos, porque se supone que así se define a una persona. ¿Pero de verdad hay alguien que tenga las cosas tan claras?

No lo sé, no tengo ni idea. Hay muchas comidas que me gustan, hay muchas otras que no. Me gusta reírme en la tele, pero no sabría concretarte si me lo paso mejor con SLQH o el Programa de Berto. La canción varía con los días, y cada semana veo a distinta gente con la que me río más o menos, tengo más confianza o menos. Y ya paso de tratar de saber de qué color son mis ojos.

Puede que sea cosa de mi memoria. Tengo muchas cosas borrosas. Yo no serviría para escribir mi vida como Benjamin Button, que empezaba desde el momento que nació. Yo recuerdo mi infancia así como borrosa. Recuerdo primero y segundo de primaria, recuerdo tercero, cuarto, quinto y sexto. Recuerdo primero de la ESO y un poquito de segundo, y el resto está todo muy mezclaso y borroso. Algo parecido con bachillerato. Recuerdo la selectividad, recuerdo el primer día de universidad que hubo un eclipse. Recuerdo lo que comí este mediodía, y recuerdo que mañana tengo una tutoría. Todo es un caos.

¿De verdad es la gente tan binaria como para poder seleccionar una comida, un programa, una canción, un amigo, tres cosas que llevarse a una isla…? ¿o es todo una farsa y decimos lo primero que se nos viene a la cabeza?

8 thoughts on “Elegir uno”

  1. Yo creo que es por decir algo que te represente, que te guste. Ya sabes que creo que en la variedad está el gusto, así que tampoco podría quedarme con una sola cosa de cada, pero entiendo que elegir una muestra da idea de cómo piensas.

    Y por cierto, tengo novedades laborales (otra vez) y si no estás enfadado conmigo por las chorradas que te escribo, espero llamarte para contártelas 😉

  2. Elegir una sola cosa está bien para algunos aspectos de nuestras vidas, pero la mayor parte requieren más de un elemento para tener sentido. La típica frase de defínete en una sola palabara es un mierda, por ejemplo.
    Por cierto. Mis ojos son verdes o marrones según desde donde se miren, parecen una lámia de esas con dos imágenes distintas que cambien cuando las giras… Además tengo un defecto y es que tengo las pupilas siempre dilatadas, las risas que me echaba en clase de Ciencias Naturales cuando hacían la prueba esa de enfocar luz a tu cara y un compañero tenía que ver como se contraían o dilataban tus pupilas.

  3. Alguna vez también he pensado lo mismo que tú, y al igual que a ti, a mí también me resulta complicado escoger una cosa entre muchas… ¿Por qué quedarme con una si son muchas las que nos definen? 🙂

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  4. Supongo que si el rango a elegir es pequeño es más fácil, por ejemplo: “Qué prefieres, ¿Tuenti o Facebook?”. Pero ya si uno tiene varias opciones se hace imposible, hay ciertas cosas en las que no puedo decantarme por un favorito.

    Tu entrada me ha recordado otra cosa (algo raro con mi pésima memoria). Una vez, en una bronca entre unos amigos, uno me hizo elegir entre los “suyos” o los “otros”. Elegí a los que no me obligaron a elegir, y ha sido una de las mejores decisiones de mi vida 🙂

  5. Yo también creo que a veces es complicado quedarse con una sola cosa. Hablo, por ejemplo, de quién en nuestro mejor amigo, pues se puede tener diferentes buenos amigos y que cada uno aporte algo que lo hace especial e, incluso, que la sensación sobre quién es nuestro mejor amigo varíe en pocas semanas, por ganar o perder afinidad con alguien a raíz de algún acontecimiento o por la simple fluctuación de las amistades. La vida es así…

    Sin embargo, en general sí me suele gustar el tener que elegir una cosa entre varias. Por ejemplo, aunque me gustan especialmente varios colores, yo sí sé cuál es mi favorito: el morado “nazareno”. Quizá es que soy muy simple…

    Otros asuntos, como nuestro programa de TV o canción favoritos, sí pueden variar con mayor frecuencia que nuestro color favorito, pero, precisamente, el tener que elegir cuál es el que más nos gusta, refleja cómo somos AHORA. Y eso, precisamente, es lo que se quiere saber.

    Seguramente nos gustarán varios programas y canciones y nos cueste decidirnos por uno, pero el tiempo hará que acabemos sabiendo decantarnos por aquel que nos gusta más, no sólo por lo que nos aporta, sino por cómo evoluciona el programa o canción en cuestión o por el recuerdo que del/de la mismo/a guardamos.

    Además, lo de tener que elegir una cosa entre varias me parece especialmente interesante en programas de TV como “Tengo una pregunta para usted”, en que se le hace una pregunta concreta pero que suele dar lugar a una respuesta inconcreta y que a menudo acaba saliendo por la tangente.

    En estos casos, creo que se le debería exigir a la persona en cuestión que responda con un “sí” o un “no” (cuando la pregunta dé lugar a ello) para, a continuación, matizar lo que se considere oportuno.

    Por ejemplo, si en ese programa se le plantean preguntas a alguien del PP del estilo de “¿Derogará su partido la ley de matrimonio homosexual (o la ley del aborto que se está tramitando) si llega al Gobierno de España?”, probablemente se irá por los cerros de Úbeda para “contentar” a todos y no mojarse. Pero no: tenemos derecho a saber qué hará, para que las cosas queden claras desde el principio y nadie se lleve a engaño. Y también, claro, para dejar contra las cuerdas a quien, siendo un lobo, intentar aparentar ser un cordero.

    Por cierto, Fer, si me preguntan cuál es el blog que más me gusta de todos los que conozco, lo tengo muy claro: el tuyo. ¿No me negarás que a veces el tener que mojarse y obligarnos a elegir tiene cosas positivas? 😉

    Pasabaporaquí

  6. Precisamente esa pregunta se la hice hace meses en “Espejo Público” a Zaplana, y como dices, se fue por las ramas 🙂

    Uhm, me has convencido, a veces sí que mola que la gente tenga que decidir… si deciden bien 😉

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