Estoy quemado

Estoy quemado porque los horarios de la universidad son un caos. Si quieres sacarte la carrera en cuatro años, tienes que pasarte algunos días once horas encerrado en clase. ¡Once horas! No hay dios que aguante eso. Horas y horas escuchando a profesores que vienen, sueltan su rollo y se van. No les interesa enseñar, les interesa escucharse a sí mismos hablando de lo que sea. Paso. Seré más torpe que mis compañeros, pero si me apunto a todas las asignaturas obligatorias, optativas y de libre elección, mi estrés iba a alcanzar niveles preocupantes. Y acabaría matando a alguien y haciendo todo mal, y no es plan.

He decidido que al año que viene, más tranquilamente, me haré las asignaturas de libre elección que me quedan. Malo será que en dos cuatrimestres no me pueda sacar cinco asignaturas que yo habré elegido.

Pero lo que me ha terminado de empujar a tomar esta decisión es una cosa que nos sucedió el otro día. Yo ya temía que la asignatura de Libre Elección que había escogido me quitase mucho tiempo, pero decidí acudir a la primera clase. “Si no es muy difícil, me quedo” pensé con cara maliciosa. Pues la primera, en la frente. La asignatura había cambiado, había mutado. Antes era una panorámica por los medios de comunicación en Iberoamérica (cine, televisión). Pues ya no. Han cambiado los profesores y ahora se trata de Historia del Cine Mexicano. Así, sin avisar a los alumnos que la escogieron. No tengo nada en contra de que los mexicanos hagan películas, pero es un tema que no me mata. Por si acaso, decido quedarme un rato más. “El tema no me gusta, pero si es muy fácil me quedo”. Antes, esta asignatura no tenía exámenes. Ahora tiene examen, un trabajo escrito de investigación individual y puntúa la participación en clase. Nada, no me interesa.

Hoy se me ha venido a la mente cambiar esta asignatura por otra. “Venga, hombre, así al año que viene en vez de hacerte cinco te haces sólo cuatro”. Elijo la otra que me viene bien: una asignatura atractiva, sin examen, sin clases presenciales. Y no quedan plazas. Condenado a chuparme cinco asignaturas al año que viene.

A eso súmale que en otra de las asignaturas recién estrenadas me siento como un Erasmus. No por lo buenaco que estoy (que no lo estoy), sino porque en dos horas copiando lo que el profesor decía no he entendido una palabra. Como si hablase en francés. O en chino. Espero que la cosa mejore y para final de curso yo me haya enterado de algo, porque si no, mal vamos.

Y hoy he intentado ir a la peluquería porque el martes me hacen la foto para la orla (ese cuadro en el que salimos todos los estudiantes vestidos con un baby que cambia de color según la carrera que hayas hecho) y estaba llena de gente. Y entre todo eso, algunas movidas con otra gente, presión para organizar cosas y que duermo fatal, pues estoy que me subo por las paredes. Y sé que así no puedo seguir. Creo que este va a ser mi último año en bastantes cosas.

5 thoughts on “Estoy quemado”

  1. Y eso que no has cogido una ingeniería… para que años mas tarde decida el mundo que no vale para nada…

    Recuerdo que para apuntarte a las de libre elección, tenías que levantarte a las 5 de la mañana y guardar cola en un aula que abría a las 9. La gente llegaba de juerga a la 1 de la mañana y se quedaba en la puerta de la escuela a esperar. Cuando llegabas tú a las 6, ya estaba aquello hasta los topes… E igual cuando te tocaba apuntarte… te habías quedado sin plazas porque eran para repartir entre Oviedo y Gijón y allí había más gente queriendo hacer lo mismo que tú. Menudo pollo montamos aquella vez. Casi nos comemos viva a la pobre secretaria que no tenía culpa de nada ¬¬
    En fin… mejor no te cuento batallitas que es para echarse a llorar…

  2. Buuuf… yo creo que todos estamos igual que tú y con lo de Bolonia va a ser peor para las generaciones venideras.
    Hay días que me pregunto “¡¿Por qué me metí en derecho?! ¡¡¿Por qué?!!”.
    Ya luego me acuerdo de lo que me espera una vez esté ejerciendo, y en cierta manera, me hace olvidar esos pedazo tochos mas grandes que mi cabeza (que ya de por si, es grande) y que tienen que entrar, justamente, en esa cabeza…

    Pero en fin… 11 horas al día de clases? Ni de coña, somos personas, necesitamos descansar, pensar en otras cosas y olvidar un poco eso que taaaanto nos estresa, que remedio!

  3. Creo que es algo propio del sistema universitario español, da igual lo que uno haga que si quiere acabar la carrera en lo que dure tiene que estar todos los días en la universidad a todas horas y trabajando demasiado, porque con la libertad de cátedra los profesores empiezan a pedir más y más. Y acabas abandonando la vida social y llegando a un momento en el que casi te da igual qué estudias, simplemente quieres, necesitas acabar.

    Yo me he ido mi último año de Erasmus para, además de la experiencia y tal, poder sacarme la carrera tranquilamente y a ser posible intentar disfrutar de lo que en principio haré el resto de mi vida. Aún me quedarán asignaturas a la vuelta, pero no me importa. Antes uno mismo, y luego la carrera.

    Bueno, muchos ánimos, espero que todo mejore 😉

    Un saludo!

  4. Fer, yo sufrí el caos absuluto que es la facultad de Ciencias de la Información durante 4 años y te entiendo perfectamente. Tengo que agradecer a algún que otro profesor el que me desmotivaran e hicieran que abandonara la carrera. Hubo uno en concreto que nos daba Cine (no sé como se llamaba la asignatura pero el tío nos ponía una película y teníamos que hacerle un trabajo) que me dijo: “mira chaval, esto es un trámite y no te vale para nada más. Así que ya sabes, esto es como las lentejas, que si quieres las comes y si no las dejas”. Y eso hice. Eso por no hablar de profesores que te obligan a leerte su libro, asignaturas de libre que son una verdadera basura, etc. En fin, no me extiendo que me quemo.

    Un abrazo y ánimo!

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