Guerra de virtuales: todo a 8 céntimos


Llevamos unas semanas más movidas de lo normal en el mundo de la telefonía móvil. O más bien, entre los pequeños operadores: Yoigo, Simyo y Más Móvil. Pero hagamos un poco de memoria:

Yoigo nació con una tarifa de 12 céntimos por minuto, a cualquier hora. En su momento fue una revolución. Pedía un consumo mínimo de 6 euros al mes, pero todos entendimos que una tarifa tan buena, incluso en prepago, valía la pena. Y el bombazo fue cuando anunciaron que las llamadas entre clientes serían gratis, sin límites. No era una promoción, era una tarifa definitiva. Para siempre. Desde el principio me gustaron: iban de frente, sin trucos, transparentes, con una comunicación muy divertida, y diferentes al resto de operadores: sin tiendas, sin letra pequeña…

Pero más tarde surgieron otros operadores, con tarifas más bajas. Yoigo se defendía: nuestro precio será más caro, pero tienes llamadas internas gratuitas… hasta que a los tres meses decidieron recortarlas a una hora como máximo al día, con la excusa de que algunos clientes abusaban de ello. Aun hoy, no entiendo cómo una empresa tan grande no tenía un cálculo de riesgos. El ridículo de tener que retirar a los tres meses una oferta “para toda la vida” fue mayúsculo, y para mucha gente acabó con su imagen de honestidad.

Y llegó Simyo, que desde el principio se vio que pisaba fuerte. Presentó la tarifa más barata hasta la fecha: 9 céntimos minuto… y sin consumo mínimo. Y a las pocas semanas, las llamadas entre clientes eran gratis los 10 primeros minutos de cada llamada. Vale, no era como las llamadas ilimitadas que había ofrecido Yoigo meses antes, pero al menos estos ponían los límites desde el principio, sin encontrarte una rectificación a los pocos meses. Lo malo es que en sus primeras semanas, Simyo era un poco caótica, con muchas incidencias y un teléfono de atención permanentemente colapsado.

También surgió Más Móvil, que traía la tarifa más barata, 8 céntimos, aunque con truco. Para tener esta tarifa había que contratar una recarga automática. Además, tenía consumo mínimo y estaba previsto que las llamadas a Atención al Cliente tuviesen coste. Que el propio director ejecutivo (o CEO, que es lo que mola decir) fuese el encargado de responder a las dudas de los clientes en blogs y foros no me dio mucha confianza.

Ya tenemos a los tres elementos de nuestra historia: Yoigo, Simyo y Más Móvil. Ahora viene lo que ha sucedido en las últimas semanas.

Yoigo decide luchar directamente contra Simyo y Más Móvil lanzando su propia tarifa de 8 céntimos. Aunque a primera vista parece un acierto, pronto vemos que está llena de desventajas: no hay llamadas gratis (ni siquiera baratas) entre clientes y tiene el mismo consumo mínimo que la tarifa de siempre: 6 euros al mes. Puede que en sus inicios, cuando estos precios eran sorprendentes, el consumo mínimo estuviese justificado. Pero ahora ya sabemos que se pueden tener buenas tarifas sin comprometernos a gastar nada al mes. Además, tener dos tarifas (es decir, obligar al usuario a tener que calcular a quién llama más) va en contra de la filosofía de “ahorro simple” de Yoigo, de despreocuparte y simplemente llamar.

De todas formas, la filosofía de Yoigo poco a poco comenzaba a deshacerse, especialmente desde el Cerazo. Cada vez eran más un operador tradicional. Subían tarifas internacionales (ocultando la subida entre parrafadas de texto), abrían sus propias tiendas, comenzaban a tener letra pequeña…

Simyo respondió rápidamente, bajando su tarifa a los 8 céntimos. En un solo día habían neutralizado toda la campaña de Yoigo: ofrecen el mismo precio, sin tener que somprometerse a consumir nada cada mes, sin tener que cambiarse de tarifa y manteniendo las llamadas gratuitas entre clientes. Lo malo es que los mensajes, y las llamadas entre clientes (a partir del minuto once) siguieron costando 9 céntimos, así que las tarifas quedan un poco raras de ver. Pero de todas formas, supongo que esa noche más de uno echó espuma por la boca en Alcobendas.

Nos queda Más Móvil. Todo el mundo había copiado y mejorado su tarifa, y algo tenían que hacer para no quedarse atrás. Y hoy, por fin, han reaccionado. Ofrecen dos minutos de llamada gratis entre clientes. Sin eliminar el compromiso de recarga.

Esta es una de las veces en las que más vale no hacer nada que hacerlo mal. Si Más Móvil no hubera hecho nada, todos pensaríamos que todavía no han querido (o podido) reaccionar. Pero cuando lanzan algo tan escaso como dos minutos de llamada gratuitos, dejan que se vea que no tienen capacidad de hacer nada más. Han conseguido decepcionar a sus clientes, haciendo un amago de ponerse a la altura de las demás sin lograrlo. Simyo ofrece 10 en cada llamada; Yoigo, 60 a lo largo del día… Muchos defienden a Más Móvil frente a las demás diciendo que su servicio de atención al cliente, que temporalmente es gratuito, es el mejor de las tres. Puede que tengan razón, pero hay que valorar, ¿qué usas más, atención al cliente o las llamadas? Y siendo sincero, en publicidad es mucho más fácil vender un precio que un valor como la calidad del SAC. Lo cual no quiere decir que me guste que me mareen cuando llamo a atención al cliente, por supuesto.

En todo caso, lo que nos interesa es que se piquen entre ellas. Que sigan bajando precios, ampliando servicios. Por una vez, será una guerra que nos beneficiará a todos.

Para simplificar la historia a los no aficionados a los móviles, he generalizado un poco. He omitido el precio del establecimiento de llamada, y he considerado como “gratis” las llamadas entre clientes en las que sólo se cobra el establecimiento. Sabreis disculparlo.

4 thoughts on “Guerra de virtuales: todo a 8 céntimos”

  1. Tienes razón con lo de Más Móvil, para hacer lo que han hecho, más valía que no hubiesen hecho nada. Me ha sorprendido… y decepcionado; aunque no he probado ni pienso probar de momento esta OMV (no sé porque, pero desde que se lanzó no me ha caído en gracia). Por otro lado, defender una compañía por su SAC es inconcebible pues les llamarás para casos puntuales cuando tengas algún problema. Como bien dices, utilizas las llamadas, no el SAC. En algunos aspectos, no consigo quitarme la idea preconcebida de “cutres” que me ha dado siempre.

    Siendo un poco realista, de las virtuales, la única que puede considerarse seria, con experiencia y que transmita confianza, es Simyo. Aunque puntualizar que su caótico funcionamiento no solo fue en sus primeras semanas. Hasta hace poco tenías que estar más de 30 minutos en espera en su SAC y muchas veces no solucionaban absolutamente nada. Algo que por otro lado no es que sea característico solamente de Simyo. Esto y otros aspectos los van mejorando a pasos agigantados, además de ir añadiendo servicios realmente útiles y saber que día a día se lo curran.

    Bendita competencia la que han creado todas las OMV’s, sin ellas seguiríamos pagando grandes fortunas para poder hablar con nuestros conocidos.

    Bueno, y nada más… que me lío a hablar de telefonía y me pierdo…

    Saludos 😉

  2. Discrepo. Para mi un SAC que funciona es algo muy importante. El malísimo servicio de atención al cliente de simyo es una de las razones que me empujaron a probar Yoigo.

  3. Hola!

    Yo, en su día, fui de Timofónica (digooo… Telefónica), pero me cambié porque no me gusta que una empresa se aproveche de su situación de predominio en el sector. Por eso me pasé a Vodafone.

    Aunque algo he ganado con el cambio, tampoco es para tirar cohetes. La llegada de pequeñas compañías con ofertas competitivas me hizo replantearme un nuevo cambio pero, la verdad, no acabo de decidirme.

    La una porque se desdice y pasa a cobrar por lo que había dicho que nunca cobraría (me da una rabia que la gente no cumpla su palabra… grrrhh!), la otra porque tiene un sistema complicado de tarificación…

    En fin, yo esperaba encontrar la solución en este artículo que ha escrito Fer (que pa’algo es experto en temas de telefonía móvil…, jeje), pero veo que tampoco me ha sacado de dudas.

    Estoy de acuerdo con él en que es positivo que los diferentes operadores se declaren la guerra con ofertas más atractivas que sus competidores.

    Con esta estrategia lograrán que usuarios de otras compañías, cansados de pagar demasiado por hablar por teléfono, hartos de los servicios de “des-atención” al cliente, etc., se decidan a cambiar de compañía. Sólo así los usuarios conseguiremos que no nos sigan tomando el pelo.

    Conclusión: aunque no acabemos de ver claro a qué compañía pasarse, lo importante es fragmentar el mercado de la telefonía. Que nadie pueda imponer las reglas del juego al resto.

    Pasabaporaquí

  4. Yo, en su día, decidí probar con Symio para mandar sms’s y llamar por las mañanas (en otro teléfono tengo Movistar con tarifa Mi Tiempo).

    En ningún momento he tenido el más mínimo problema (con lo cual no he tenido que recurrir al SAC), así que me planteo ventilarme el Movistar.

    Es sólo una experiencia y una apreciación particular, por si ayuda! 🙂

    Saludos!

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