La burbuja del ‘social media’

Ilustración: Ismurg en “Diseñadores como cocineros”

Resulta que mi trabajo está de moda. Los community manager (como nos llaman) somos lo más. En Twitter continuamente te encuentras expertos en social media y gente sin ningún reparo en colgarse el cartelito de moda. A veces creo que hay más que empresas con presencia en redes sociales. Por eso dicen ser community managers de su propio blog o del foro que montaron con sus amigos.

Y todos repitiendo los mismos consejos una y otra vez: los 50 trucos imprescindibles al escribir un tweet o las 150 herramientas que tenemos que utilizar cada día. Y cuando se aburren o se quedan sin temas, traducen una infografía americana o un estudio que demuestra que en un condado de Kansas el ratio de retweets logrados entre las 8 y las 9 de la mañana es un 0,3 % superior al de media hora después.

Ahí está el problema: se confunde la herramienta con el fondo. Cualquiera puede aprender a manejar Facebook, Twitter, Google+ o las redes sociales que vengan en una semana, y dominar todos sus trucos y características. Ser community manager requiere no tanto dominar el último rincón de Facebook como tener una formación en comunicación (genial si es innata, mejor si es perfeccionada por los estudios o la experiencia) y dominar tu marca, sus valores y controlar la imagen que vas a transmitir.

Estoy convencido de que vivimos una burbuja del 2.0. Cuando comencé en esto en 2008 casi nadie veía la parte interesante de ayudar a comunicarse a una marca en los nuevos medios. Me llamaban friki por contar mis cosas en Twitter. Hoy en día cualquiera se cree capacitado para hacerlo. Si saber manejar Facebook te hace community manager, ¿saber escribir en Word te hace periodista o escritor? (yo creo que ni tener la carrera te hace, pero en fin).

Hay auténticos estafadores ahí fuera, y no hace falta buscar mucho para encontrarlos. Si no encargaríamos la decoración de nuestro local, la elaboración de nuestros platos o el diseño de un anuncio a un aficionado, ¿por qué dejarle llevar nuestra cuenta de Facebook a alguien que apenas sepa expresarse con propiedad, y mucho menos, amoldarse al estilo de comunicación de nuestra marca?

Algún día esta burbuja explotará. Los community managers dejarán de estar de moda, al igual que los diseñadores en los 80, los jóvenes ejecutivos en los 90, los webmaster en los 2000… y podremos hacer nuestro trabajo tranquilamente. Dejaremos de hablar de nosotros y empezaremos a hablar de nuestro trabajo. Los estafadores se aburrirán y se irán a apuntarse a la nueva etiqueta de moda.

Los community managers siempre serán necesarios, porque las nuevas formas de comunicación han venido para quedarse (aunque no sé si serán siempre Facebook, Twitter y compañía). Pero ni somos dioses, ni tenemos poderes especiales. Simplemente somos responsables de comunicación en un nuevo canal. Y lamento terminar de quitarle todo el áurea de glamour, pero es un canal tan nuevo para todos (marcas y público) que todavía nos queda casi todo por aprender. Y sólo podremos hacerlo con una buena base de conocimientos en comunicación, sentido común… y el clásico pero efectivo prueba y error.