La reforma de la Puerta del Sol… de 1951

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La Puerta del Sol es uno de los puntos más conocidos de Madrid. Allí se celebra cada año la celebración de Nochevieja, con el reloj del edificio de la Comunidad de Madrid. Actualmente, esta zona del centro de la ciudad se está reformando: acaba de construirse una enorme estación de cercanías en sus entrañas, y la superficie se está recuperando para el peatón. Toda la plaza, a excepción de un carril reservado a residentes y transporte público, será peatonal.

Sin embargo, esta no es la primera reforma que se hace a la Puerta del Sol. A lo largo de su historia, han sido muchas las ocasiones en las que se ha remodelado. En algunos casos, para ganar espacio para los coches (en la época en que Madrid comenzaba a llenarse de tráfico rodado y los gobernantes consideraban que había que darle prioridad sobre el peatón), y afortunadamente desde los años 80, con el objetivo de convertirla en un punto de encuentro y devolvérsela a los ciudadanos.

Pero hoy no nos centraremos en la reforma actual que está haciéndose en la plaza, sino en la que se produjo en 1950. Por aquel entonces el objetivo era adaptar la plaza al aumento del tráfico rodado que ya comenzaba a darse, transformándola en una calle de dos direcciones para permitir el paso a los coches por los ejes Alcalá-Arenal y Mayor-San Jerónimo, además de sustituir la mediana central por una zona ajardinada con dos fuentes.

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Según los periódicos de la época, la reforma se refería además “a la anchura de las aceras, que en la línea de la Dirección General de Seguridad [hoy, edificio de la Presidencia de la Comunidad de Madrid] aumentan unos cuatro metros, al establecimiento de nuevos pasos de peatones, a la ampliación de las bocas del Metro e instalación de una nueva, a la provisión de estacionamiento para vehículos y sobre todo, la supresión de los andenes centrales, que se sustituyen por una zona de jardinería con dos fuentes (…) convertido en isla decorativa y vedado a los simples peatones”. El protagonismo, como es obvio, era para el coche, que se llevaba la gran mayoría del espacio, con plazas de aparcamiento incluidas: la superficie de la plaza se repartía en 4.500 metros cuadrados de aceras y 7.000 metros cuadrados de calzada.

La reforma se llevó a cabo durante el segundo semestre de 1950 (la intención del Ayuntamiento era hacerlo en 20 días, aunque no he encontrado datos sobre si fue así), y el aspecto que presentaba durante las obras nos recuerda mucho al que tiene actualmente a causa de su peatonalización.

El resultado final de estas obras de reforma, concluidas en noviembre de 1950, fueron los siguientes:

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El caso es que, aun con algunas reformas, la plaza permaneció con esa configuración hasta finales de los 80, como demuestra esta fotografía tomada en 1985:

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Entonces se planteó otra reforma, con objeto de convertir la Puerta del Sol en una gran estación intercambiadora de transporte público de superficie (marquesinas de autobús) y subterráneo, además de aumentar considerablemente la superficie peatonal. Además, el plan redactado a mediados de los 80 contemplaba limitaciones al paso de vehículos, permitiendo sólo los de “servicio público” (tal y como se había ensayado en las navidades de 1983) y se dejarían sólo dos bocas de Metro en toda la plaza, además de renovar el mobiliario urbano. La Comunidad de Madrid estableció allí la sede de su Gobierno, en el edificio donde se había situado al Dirección General de Seguridad. Tras la reforma, la plaza siguió siendo terreno mayoritariamente para el tráfico rodado, pero la mejora desde el punto de vista del peatón era considerable:

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La última reforma es la que se está efectuando actualmente y que estará lista para finales de año. En mi opinión, es la que mejor resultado dará. La Puerta del Sol se convierte en un espacio peatonal, perfectamente comunicada gracias a su estación de metro (tres líneas) y la de cercanías (dos líneas). Con un nuevo pavimento de granito, la recuperación de las fuentes y la peatonalización de las dos únicas calles que daban a ella en el lado norte y que aún tenían tráfico, como son Montera y Arenal. por su parte, las terminales de autobuses se han trasladado a la cercana calle Alcalá, junto al metro de Sevilla, liberando así espacio en la plaza pero continuando muy cerca de la misma. De hecho, pueden acceder a ella de forma cómoda ya que el último tramo de la calle Alcalá será casi peatonal, con enormes acercas.

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Imágenes: Ayuntamiento de Madrid, ABC y La Vanguardia.

3 thoughts on “La reforma de la Puerta del Sol… de 1951”

  1. De todo esto podemos concluir una cosa:

    La Puerta del Sol nunca ha disfrutado de unas farolas decentes —no sé si me horripilan más las autopisteras delante de la Casa de Correos o los supositorios—. Así que, ¡¡ya va siendo hora!!

    Saludos.

  2. Va a ser tremendamente genial pasear por una puerta del Sol en su mayor parte peatonal al igual que Fuencarral. Qué ganas 🙂

    [a]

  3. Pues a mí en mi día me gustaron los “supositorios”. También hay que decir que tenía 10 años y a lo mejor si me hubieran pillado más mayor los hubiera atacado, pero me dio pena que solo durasen un mes.

    Ahora tengo 33 años y soy testigo de “mi” segunda reforma de Sol. ¿Todavía veré alguna más? ¿Disfrutaremos en el futuro de una Puerta del Sol 100% peatonal?

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