Mi cambio de imagen

Mis peluqueros daban más miedo
que Llongueras. Aún más.

Empezaré a contar aventuras porque se me acumulan si no.

Primera aventura: me corté el pelo. Bueno, estoy hay que contextualizarlo, como diría mi profesora de historia. Cortarme el pelo es una aventura, porque llevaba un año sin hacerlo (bueno, me lo arreglé hace poco pero no me sirvió de mucho) y porque además he descubierto que soy paranoico. O sea, que por alguna extraña razón no me gusta ir al peluquero, pienso que la gente por la calle se va a fijar y se van a reir de mí.

El caso es que al final me decidí una mañana a buscar peluquería. Como hasta ahora no he encontrado ninguna que me gustase, no sabía a cuál ir. De repente, encontré una que ponía “Peluquería Unisex” y allá me metí.

Allí dentro había tres personas: Peluquero 1, Peluquero 2 y Becaria. Sospecho, pero es cosa mía, que ambos peluqueros mantenían relación eróticofestiva. O al menos, los dos entendían. Eso me pareció (sí, Marina, hice la prueba del gaydar). Debían estar muy aburridos ahí solos porque se alegraron mucho de que yo entrase. La Becaria me lavó el pelo mientras me preguntaba cosas en un idioma extraño. Más tarde descubrí que era castellano, pero que la chica no vocalizaba. Yo le decía a todo que sí, con lo que conseguí que me lavara la cabeza con agua muy fría y un champú que después sabría que era caro. A ver si lo de no vocalizar era cosa de marketing.

Después me pasan con Peluquero 1, que me hace la pregunta del millón: cómo quiero que me dejen el pelo. Yo le decía que sólo quería arreglármelo un poco, y al verme poco decidido me enseña unas cuantas fotos. Me decido por una de un chico parecido a mia dmirado chico-calippo, pero me explica que con mis pelajos va a ser que no. Así que le digo que me haga lo que quiera. En ese momento, lo juro, comenzó a babear de gusto (son las palabras mágicas, “hazme lo que quieras, si a mí me da igual, yo de esto no entiendo”) y a cortar. Total, que ni flequillo, ni pelo largo, ni ná. Al menos me lo dejó cortito.

Al rato, aparece Peluquero 2, que debía aburrirse también, y me dice que me quedarían bien unas mechas o reflejos. En ese momento yo me veía ya como el chaval este de Rebelde que cambia de color de pelo en cada pausa publicitaria. Sin embargo, le dije que vale, que por probar me lo hacía. Y él me contesta que genial, que me va a quedar muy bien y que “así vas a ligar mucho, que vas a tener a las chavalas de calle, todas loquitas”. Yo pensé en su cara “menudo ojo tienes, macho”, pero no dije nada.

Así que cogieron y me pusieron un gorro de goma con agujeros, de los que sacaron algunos pelos . Parecía un muñeco viejo, de estos a los que les cortas el pelo de pequeño. Luego, con su tinte (les dije algo discreto) me embadurnaron la cabeza, y ahí creo que se me fue la pinza un momento porque sólo recuerdo olor a amoniaco. A todo esto, y colaborando con la superación de mi paranoia, algunos señores (siempre señores) se quedaban mirando en el escaparate las pintas de muñeca barriguita vieja que se me estaba poniendo. Pero la Becaria decidió que aún merecía sufrir más, y me cubrió la cabeza con papel albal.

Cuando tienes cubierta la cabeza de una fina lámina de aluminio y un gorro de goma, además de una plasta que huele a lejía de limpiar escaleras, lo que menos te apetece es que te chorreen aire caliente con un secador. Dejo a la imaginación del lector adivinar lo que me hicieron entonces.

Al rato, ya me vuelven a lavar (la chica iba recuperando la movilidad en la lengua o yo iba entendiendo su idioma, pese a lo que no me libré de agua super caliente y una mascarilla extraña, yo que pensaba que las mascarillas eran para la carilla -y perdón por el chiste). Y por supuesto, luego me cobraron todo esto: el champú del lavado, el corte y los reflejos.

Pero no os confundáis: me gustó mucho el resultado. Ahora soy un poco más metrosexual. Sólo me falta el cuerpo 10.

El próximo día, la aventura en Chamartín o “Por qué los trenes que van a Galicia, que además son dos en todo el día, salen tan puntuales los jodíos, con el consiguiente perjuicio para los que por error llegan tarde“.

3 thoughts on “Mi cambio de imagen”

  1. Pues yo exijo ver ese nuevo look en vivo!!!

    Llámameeee!!! (aunque seas de la competencia me caes bien xD)

  2. ¡Cierto! Tenemos que quedar. Ahora estoy más libre, que acabé los examenes! Nos vemos!

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