No eres House, eres un amargado insoportable

Aparte de un considerable incremento del número de hipocondríacos, uno de los problemas que ha traído la serie House (y el personaje de Risto Mejide) es la de convencer erróneamente a muchas personas de que su bordería es simpática.

Es hora de dejar las cosas claras: 99 de cada 100 personas bordes resultan insoportables para todos los que le rodean. Y el otro 1% es un personaje de ficción cuyas ácidas réplicas han sido escritas, pulidas y repasadas por un equipo de guionistas.

Todos podemos tener malos días y momentos de decir las cosas con mala baba y sarcasmo más o menos ingenioso. Pero quienes están siempre amargados, que no hacen más que quejarse y confunden la opinión con la crítica cruel y el insulto son personas que dan mucha pereza.

Ellos tienen una imagen de sí mismos como de alguien ácido, que no se calla nada. Es parte de su encanto, dicen, y por eso les quiere la gente. Pero no: te quieren a pesar de eso. Para el resto del mundo eres un insoportable borde maleducado.

Sarcasmo y comentarios ácidos, sí. Pero no a la bordería y la mala educación como estilo de vida.