Revistas de perros, coleccionables y demás fauna del kiosco

Hay una cosa que me fascina de los VIPS y de las tiendas de prensa donde tienen todo tipo de revistas: las revistas de perros.

Me encantaría saber cómo se funciona en la redacción de una revista de perros. Quiero decir, a lo mejor peco de hablar desde el desconocimiento, pero en este sector no hay actualidad, ¿no?. Malo será que descubran una nueva raza. Bueno, tal vez una nueva marca de comida para perros… o qué se yo, una nueva función que les descubran: “¡Extra, extra! Si a los perros les acaricias la pata delantera izquierda mientras les miras a los ojos, cagan blanco”.

Aun así, no sé, me cuenta imaginarme al director de una de estas revistas reuniendo a la redacción y diciéndoles “A ver, equipo, hay mucho trabajo por delante este mes. Tú, Marta, un reportaje sobre la nueva raza de Huskys-Chihuahuas. Tú, Roberto, prueba los nuevos Friskies Extra Pollo y escribe una crítica. Y tú, becario, enciérrate en la sala de reuniones con ese perro y no salgas hasta que hayas descubierto tres funcionalidades nuevas”.

Yo creo que debe pasar como los coleccionables. Ya sabes, para que no parezca muy frívolo ir al kiosco cada semana a por un accesorio de casa de muñecas del siglo XIX en madera tallada, con cada entrega le ponen un fascículo. Que claro, en los primeros todavía se te ocurre algo: La historia de las casas de muñecas… los tipos de casas de muñecas… los estudios del centro como aproximación en tamaño… pero cuando vas por el fascículo número 50, ¿de qué hablas? Y peor aún, ¿de qué hablas sabiendo que nadie lo va a leer, que sólo lo han comprado por el aparador en miniatura para su casa de muñecas del siglo XIX en madera tallada? Esa gente cae en el Lorem Ipsum sin remedio. Como los diarios económicos, que como todos sabemos, nadie lee y sólo contienen Lorem Ipsum y tablas resultonas con números al azar.

Volviendo a las revistas de perros, a lo mejor les viene bien que no haya actualidad. A lo mejor contrataron a un gran equipo de periodistas hace veinte años y se escribieron todas las revistas de aquí a treinta años. Estaríamos leyendo cosas escritas por un muerto sobre perros que ya han muerto. Qué yuyu, ¿no?