Solucionando problemas en redes sociales

He tenido muchos problemas con mi teléfono móvil, una HTC Legend que no tiene ni un año y medio. A lo largo de este tiempo ha estado dos veces en el servicio técnico, un mes cada vez, sin que sirviese para mucho: volvía sin haber sido reparada porque, según ellos, no tenía ninguna avería.

Pero sigue calentándose, reiniciándose sola, bloqueándose. Un desastre. Ante la imposibilidad de encontrar una solución por teléfono, chat o correo, decidí quejarme en Twitter. No me gusta hacerlo porque trabajo al otro lado, pero me quedé sin opciones y mi economía no me permite comprar alegremente un nuevo smartphone cuando el antiguo está en garantía.

Al principio no me hacían mucho caso: alguna conversación con HTC en la que lo máximo que me dijeron es que la volviese a enviar por tercera vez al servicio técnico… a ver si en esta ocasión encontraban el fallo. Pero yo creo que dos veces fueron suficientes.

Seguí quejándome, retransmitiendo a mis pobres followers cada apagado repentino del móvil, cada fallo. Incluso grabé un vídeo sobre si valía la pena comprar una HTC Legend o un plátano. Hoy, tras semanas de quejas, HTC me ha contactado por Twitter e incluso por teléfono prometiéndome que si mando la HTC Legend a reparar, me la cambiarán por una nueva. He decidido creerles y mañana mi teléfono saldrá camino del servicio técnico, espero, por última vez.

Pero me parece injusto. Si yo no fuese usuario de Twitter, o si no hubiese sido tan pesado, mis vías para reclamar algo tan justo como que me sustituyan un teléfono que falla en garantía y al que no saben encontrar la avería se habrían acabado hace tiempo. Me habría tenido que comprar otro, y el dinero que me gasté hace apenas 15 meses se habría ido a la basura. Quienes no utilizan redes sociales también merecen una atención al cliente eficaz. Su dinero vale igual.

Por mi parte, agradezco mucho a la community manager de HTC su predisposición y amabilidad, aunque eso no cambia mi experiencia con una compañía que me vendió un producto defectuoso y no me lo reparó hasta que no armé el suficiente lío en Twitter. El próximo teléfono que me compre no será HTC.