Este #GamuhiloRenombrado es una colaboración realizada con el Foro de Marcas Renombradas Españolas, una asociación que agrupa a las principales y más relevantes marcas de nuestro país.
Con esta edición especial de los #Gamuhilos queremos contar historias y detalles poco conocidos de algunas de las marcas más famosas y cotidianas.
También puedes consultar todos los #GamuhilosRenombrados publicados hasta la fecha.
Este hilo se publicó originalmente en mi perfil de X/Twitter y puedes leerlo allí también.
📱 No es lo mismo un smartphone que un iPhone.
🥤 No es lo mismo un refresco de cola que una Coca-Cola.
🏨 Y no es lo mismo un hotel que un Parador.
Pero… ¿qué tienen de especial estos alojamientos?
Hoy, en el #GamuhiloRenombrado con @BrandsOfSpain, hablamos de @paradores

Aunque hoy nos parece una locura, a principios del siglo XX España no era un país turístico ni de lejos. No había prácticamente automóviles o autobuses.
Quien quería viajar lejos, principalmente lo hacía en barco o en tren. Y no en AVE precisamente.
El derecho a las vacaciones no estaba tan extendido, y quienes podían viajar (los burgueses y nobles) cuando venían a España apenas pasaban de las localidades del Cantábrico: Santander, San Sebastián…


El caso es que en los primeros años del siglo ya se sospecha que el turismo crecería muchísimo con la llegada del automóvil, así que Alfonso XIII crea la «Comisión Nacional para fomentar en España las excursiones artísticas y de recreo del público extranjero».
Toma nombrecito.

Este organismo con el paso del tiempo adoptaría otros nombres, como la «Comisaría Regia para el desarrollo del turismo» o el «Patronato Nacional de Turismo».

En los años 30 Carlos Arniches y Martín Dominguez diseñan los albergues de carretera, edificios muy sencillos inspirados en los moteles de EEUU. Los conductores podían descansar, hacer reparaciones si era necesario, cenar y continuar la ruta al día siguiente.

(Pensemos que en aquella época, con los coches del momento y las carreteras, cruzarse el país sin hacer una o varias noches era imposible).

Pero aparte de albergues de carretera «duerme-y-sigue-tu-viaje», el Estado quería potenciar el turismo en automóvil y de naturaleza. Por eso, el Ayuntamiento de Navarredonda cedió al Estado unos terrenos de montaña en Gredos para construir un hotel.

Este primer parador costó más de 150.000 pesetas, una cantidad muy elevada en la época porque entre otras cosas hubo que traer agua, electricidad y calefacción hasta la montaña. Tenía una decena de habitaciones, biblioteca y salón con chimenea (que se conserva).

A modo de experimento, el restaurante Lhardy de Madrid se encargó de gestionar su comedor los primeros años.
Y tras la muerte de Franco, fue el lugar donde se redactó la Constitución de 1978.


Pero es que el emplazamiento tenía truco: la sierra de Gredos era uno de los lugares favoritos de Alfonso XIII para ir de caza, así que no fue difícil convencer al rey de potenciar el turismo en aquel lugar.

El caso es que este primer establecimiento funcionó. Y decidieron abrir más. Así que este hotelito en la montaña de Gredos fue el inicio de algo mucho más grande de lo que habían imaginado sus impulsores: la red de Paradores de Turismo.

¿Y de dónde viene el nombre? Pues se eligió una palabra típica española: parador, que era de uso común para denominar a los alojamientos, ya que se consideraba más «nuestra» que hotel, que viene del francés «hôtel».

Así se abrieron en los siguientes años por ejemplo el de Mérida, que había sido un antiguo convento; el de Oropesa, que era el castillo de los condes de Oropesa; o el de Úbeda, que era el palacio del capellán.



Y es que Paradores tenía (y tiene) tres misiones:
🏰 Restaurar y cuidar el patrimonio histórico, dándole uso
💸 Fomentar la economía de diferentes zonas del país
🧳 Desarrollar el turismo y elevar el nivel de calidad de los alojamientos
Pero una cosa que me parece muy curiosa es que hay paradores que en su origen no eran de la red. Por ejemplo, el Hotel Atlántico de Cádiz nació como hotel privado promovido por empresarios de la zona con ayuda pública, pero finalmente pasó a la red de Paradores.

Otros hoteles que acabaron siendo paradores son los de la antigua Entursa, una empresa pública que se dedicaba a construir y gestionar hoteles. Cuando en los 80 se privatiza, sus hoteles más históricos pasan a ser Paradores: el de León, el de Ceuta y el de Santiago.

El de Santiago de Compostela es además un caso muy curioso. Se considera el primer hotel de España, porque lo promovieron los Reyes Católicos para alojar peregrinos, y abrió en 1511 junto a la Catedral.

La cosa es que a mediados del siglo XX se utilizaba como hospital. En 1953 se inaugura uno nuevo en la ciudad, así que se trasladan todos los enfermos allí, se reforma este edificio y abre ya como alojamiento solo 9 meses después de salir el último enfermo.
(Una curiosidad: en homenaje a su origen como albergue para peregrinos, este parador invita cada día a comer a los 10 primeros peregrinos que se presenten cada día y demuestren que han completado el Camino)

Para ampliar la red en pleno boom del turismo, hubo hasta los años 70 una figura extraña llamada «Parador Colaborador», algo así como una franquicia con la que hoteles privados podían integrarse en la red.
También hubo paradores en colonias españolas, como el Sáhara. Allí estaba el Parador de El Aaiún, que se abandonó en 1975 y hoy en día sigue en funcionamiento (en manos marroquíes) con el nombre de Hotel Parador. El nombre cala, ¿eh?

Y hoy en día tenemos un parador en el extranjero: el de Casa da Ínsua, en Penalva do Castelo (Portugal). Entró en la red de Paradores en 2015 como el primero fuera de España.

Pero la gente no va a Paradores solo a dormir. También son famosos por sus restaurantes, que tienen cartas diferentes porque en cada zona incluyen sus platos típicos.
Y hasta bien entrado el siglo XXI, los camareros te servían la comida vestidos del traje típico de la zona 💃
Por ejemplo, el Parador de Chinchón es famoso por su cocido de taba, basado en una receta recuperada en 1998 tras una investigación en documentos antiguos. Se considera el precursor del cocido madrileño y cambian algunos ingredientes: por ejemplo incluye cangrejos de río.

Otra curiosidad: Los logos de Paradores. Hasta los años 80 esta red no tuvo imagen propia, sino que utilizaba la del organismo del que dependiese en cada momento: el PNT, la DGT (Dirección General de Turismo, no la de tráfico), SET…

En 1979 estrena su primera imagen, que ya dice bastante de lo que diferencia a Paradores: el uso de patrimonio histórico. De ahí la forma de escudo y el castillo con torreón.

Pero no duró mucho, porque en 1985 Alberto Corazón (el diseñador del logo de Cercanías, de Mapfre, la ONCE…) crea una imagen que sienta las bases de su marca a partir de entonces.

En 1999 la marca se simplifica, eliminando el apellido «de Turismo» y las hojas que en según qué soportes resultaban difíciles de reproducir, y mantiene los colores:

Y la imagen actual es un ligerísimo retoque sobre la anterior, ahora en negro para que lo que tenga protagonismo sean las fotos y demás elementos. A mí me gusta bastante:

Y en estas llega Paradores casi a su centenario, que celebrarán en 5 añitos. Como una red de hoteles de calidad públicos que llevan turismo a zonas de todo el país, recuperan monumentos y promueven la gastronomía tradicional. ¡Gracias por leer!