Este #GamuhiloRenombrado es una colaboración realizada con el Foro de Marcas Renombradas Españolas, una asociación que agrupa a las principales y más relevantes marcas de nuestro país.

Con esta edición especial de los #Gamuhilos queremos contar historias y detalles poco conocidos de algunas de las marcas más famosas y cotidianas.

También puedes consultar todos los #GamuhilosRenombrados publicados hasta la fecha.

¿Sabías que la gabardina del icónico detective Colombo era de Cortefiel? Y no solo eso, Tony Leblanc también tenía una igual. Hoy, en este #GamuhiloRenombrado, en colaboración con Foro de Marcas Renombradas Españolas, te cuento esta historia.

El actor Peter Falk solía decir: “Colombo es el personaje más barato de vestir de la tele: siempre el mismo traje y gabardina, que además son míos”. Pero, ¿cómo llegó una gabardina de Cortefiel a convertirse en la seña de identidad del detective más despistado de la televisión?

El Origen de Cortefiel

Para entender esta historia, debemos remontarnos al año 1880. Los hermanos Felipe y Rufino García Quirós heredaron una pequeña mercería en la calle Cádiz de Madrid. Con el tiempo, esta pequeña empresa creció hasta convertirse en unos almacenes de moda llamados Quirós, que en 1926 ya contaban con tres sucursales en Madrid.

Durante los años 20, 30 y 40, Quirós desarrolló varias marcas propias y comenzó a implementar técnicas innovadoras de marketing. Un ejemplo es su marca de ropa interior “El Clavel” y las camisas “La Palma”, fabricadas con un novedoso sistema automático que permitía confeccionar una camisa en un minuto. Alejandro Lerroux, presidente del Consejo de Ministros de la República, visitó la fábrica y al llegar como recuerdo firmó un tejido. Al acabar la visita, se lo entregaron convertido en camisa.

El Sistema Cortefiel

En 1945, Quirós introdujo el “Sistema Cortefiel”, una técnica de confección que permitía que la ropa hecha en serie sentase como hecha a medida. Esta innovación tuvo una gran aceptación, y pronto Cortefiel se convirtió en la marca principal de Quirós. La imagen del “Maese Cortefiel”, un personaje caracterizado como un sastre antiguo, ayudó a generar confianza en los sistemas innovadores de confección de la marca.

Expansión Internacional

En los años 50, Cortefiel se convirtió en la primera marca de moda europea en exportar ropa a Estados Unidos, vendiendo sus productos bajo marcas como Cortefiel, Prado, Capote o Matador.

Más de 50.000 prendas se vendieron en almacenes icónicos como Macy’s o Gimbels. Incluso, en los 60, recibieron premios como el de Esquire a la mejor marca de moda masculina. Personalidades como el presidente Lyndon B. Johnson, Kirk Douglas y Boris Karloff eran grandes fans de las gabardinas de Cortefiel. Un día lluvioso de 1967 en Nueva York, un aún desconocido Peter Falk compró una gabardina de Cortefiel. No podía imaginar que esa prenda confeccionada en España se convertiría en la seña de identidad de su personaje Colombo al año siguiente.

En España, también había famosos que acudían a Cortefiel, como Matías Prats (padre), Los Panchos, Tony Leblanc (también con gabardina) y el futbolista del Atleti y la Selección Española Adrián Escudero.

Evolución y Diversificación

Con el tiempo, Cortefiel siguió creciendo y lanzó marcas para tiendas temáticas, como Springfield en 1988 (una evolución de sus Centros Juveniles). Más tarde, se unieron Pedro del Hierro en los 70 y Women’s Secret en 1993. Lo que comenzó como una cadena de tiendas, se convirtió en un gran grupo de moda.

En 2018, el grupo pasó a llamarse TENDAM, una estrategia común para mostrar que son mucho más que su marca estrella, como también lo han hecho otros grupos como Atresmedia y Mobico.

«Ahhh… solo una cosa más»

Curiosamente, el personaje de Colombo no iba a llevar una gabardina en origen. El guión mencionaba una chaqueta (overcoat), pero Falk lo leyó mal y pensó que se trataba de una gabardina (raincoat), apareciendo en el rodaje con la suya de Cortefiel. La gabardina se convirtió en todo un icono del personaje, aunque en los rodajes causaba problemas porque hacía ruido al moverse, lo que obligaba a redoblar algunos diálogos, algo que Falk odiaba.

La historia de Cortefiel es la de una pequeña sastrería que se convirtió en uno de los grandes grupos de moda, de un lema que se transformó en la marca corporativa de una empresa y de cómo una gabardina española se convirtió en un icono de la televisión.

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