Para muchos, España es sinónimo de gastronomía, playas… y también vino. De hecho, nuestro país es el mayor exportador mundial de vino. Y dentro de ese logro, una marca destaca especialmente: Viña Albali, del grupo Félix Solís Avantis.
Desde sus inicios humildes en un pequeño pueblo manchego, esta marca se ha convertido en un símbolo de la capacidad española para llevar su cultura y tradición al resto del mundo. Aquí te cuento la historia de una familia que, desde Valdepeñas, ha conquistado los mercados internacionales.
Orígenes humildes en Villanueva de los Infantes
Aunque solemos asociar Viña Albali a Valdepeñas (y con razón), esta historia comienza en otro pequeño pueblo manchego: Villanueva de los Infantes. Allí el matrimonio de Félix Solís y Leonor Yáñez tenían una carnicería, pero su auténtica pasión era el vino. Y eso los llevó a ahorrar durante años para hacer realidad su sueño.
En 1952, por fin dieron el salto y se mudaron a Valdepeñas, que ya era conocida por su tradición vinícola y hoy es la cuna de una de las Denominaciones de Origen más prestigiosas. Allí adquirieron una pequeña bodega, la «Casa del Huerto del Cura», una casa solariega del siglo XVII, donde empezaron a elaborar sus primeros vinos.
La expansión hacia Madrid
Tras varios años de esfuerzo, a principios de los años 60, la familia decidió ampliar su negocio. Compraron un pequeño despacho de vinos en la calle Quevedo de Madrid, al que añadieron una embotelladora. Así nació Viña Albali, un nombre inspirado en Albali, la quinta estrella más brillante de la constelación de Acuario. Un nombre único y memorable que funcionaba bien en cualquier idioma.
Los primeros años no fueron fáciles. Traían el vino desde Valdepeñas en grandes barricas, conocidas como bocoyes, y lo embotellaban en el sótano del despacho. Desde allí lo distribuían en camioneta a bares, restaurantes y domicilios particulares en la capital y sus alrededores. Puerta a puerta (si es que el delivery no es tan reciente como creemos a veces).
De Valdepeñas al mundo
El salto internacional de Viña Albali se dio en los años 60. Los primeros embajadores de la marca fueron miles de emigrantes españoles que, en su búsqueda de un futuro mejor en el centro de Europa, llevaban botellas de vino en sus maletas. Gracias a ellos, Viña Albali comenzó a ganar reconocimiento fuera de España, y el boca a boca se encargó del resto.
En paralelo, el turismo extranjero en España también ayudó a popularizar el vino. Ingleses, alemanes y franceses que venían a España de vacaciones llevaban consigo el recuerdo de Viña Albali, creando demanda en sus propios países.
Adaptándose a los nuevos tiempos
En España, los años 70 y 80 trajeron cambios significativos en los hábitos de consumo, como la llegada de los hipermercados. Viña Albali vio en este nuevo canal una oportunidad para llegar a un público más amplio. Para ello, Félix Solís amplió sus instalaciones y adaptó su producción para ofrecer vinos en diferentes formatos, ajustados a las necesidades de distintos públicos.
Durante los años 90, la compañía aceleró su expansión internacional. Félix Solís montó su propia red de distribución y abrió filiales en mercados clave. Uno de sus mayores logros fue establecer una embotelladora en Shanghái, convirtiéndose en la primera empresa española con presencia productiva en China. Este paso consolidó a España como el mayor exportador mundial de vino, con Viña Albali liderando este segmento.
Innovación y tradición
Hoy en día, Félix Solís Avantis exporta más de 300 millones de botellas al año y está presente en 155 países, y Viña Albali es una de las marcas de vino español más vendida en el mundo. Pero la innovación no ha hecho que la familia Solís olvide sus raíces. La antigua «Casa del Huerto del Cura» sigue siendo la sede social de la bodega Félix Solís Avantis, gestionada por la segunda y tercera generación de la familia. Allí también se producen los Viña Albali Reservas, los mejores vinos de la marca, criados en barricas de roble americano, al estilo de los grandes chateaux franceses.
Además, la empresa ha construido la mayor bodega de envejecimiento del mundo: todo un «rascacielos» en Valdepeñas con capacidad para más de 130.000 barricas (30 millones de litros) y autosuficiente energéticamente gracias a paneles solares.
Un símbolo del vino español
Viña Albali se ha definido como un vino de calidad y denominación de origen, pero accesible para el consumo diario. Es una marca reconocida, que inspira confianza y representa un pedacito de España en la vida de millones de personas en todo el mundo.
Desde Villanueva de los Infantes hasta Shanghái, pasando por Valdepeñas, esta es la historia de una marca que ha sabido combinar tradición, innovación y visión global. Una historia que nos recuerda que lo cotidiano, a veces, es lo más grande.
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Este artículo forma parte de mi colaboración mensual con el Foro de Marcas Renombradas Españolas, una alianza que une a las marcas más importantes del país para compartir sus historias y logros.