La señalización de Metro y el reto del ascensor

Una de las cosas que más me gustan del Metro de Madrid es su  identidad visual, que a pesar de estar bastante maltratada, es muy simple y efectiva.

Concretamente, destaca por su calidad la señalización. Es simple, fácil de entender y prácticamente universal. Fue diseñada por Arcadi Moradell a principios de los años 80, y durante los últimos 40 años ha funcionado bastante bien sin necesidad de grandes cambios. Pocos diseños pueden decir eso.

El diseño del estudio de Moradell se basa en Helvetica (ahí ya tienen todo mi amor), iconos internacionales estilo Aiga y en el uso de cuatro colores muy diferentes como fondo de cada panel para marcar el tipo de información que da: azul (trayectos, correspondencias, estaciones), verde (salidas y entradas), rojo (prohibiciones, avisos) y gris (otra información). Esto permite que cada viajero pueda reconocer inmediatamente los paneles que son de interés para él según la etapa del viaje en la que se encuentre: entrando (verde), viajando (azul), saliendo (verde), con el gris y el rojo acompañando todo el camino según el contexto.

Y llegaron los ascensores

Como decía, desde 1982 el Metro de Madrid ha cambiado tremendamente y el buen hacer de Moradell se demuestra en que la señalización apenas ha necesitado adaptaciones. Sin embargo, hay algo que sí hubiera sido necesario replantear: los ascensores.

Hasta finales de los 90, apenas ninguna estación de metro contaba con ascensores. Eran algo opcional, que se instalaba cuando la obra lo permitía. No se consideraba necesario que el metro fuese accesible. Sin embargo, las leyes de accesibilidad mejoraron y desde hace un par de décadas es obligatorio que todas las nuevas estaciones dispongan de accesibilidad completa a personas con problemas de movilidad.

De modo que, ¿cómo señalizamos un ascensor siguiendo las normas que nos hemos impuesto para la señalización?

Poniendo verde al ascensor

La primera aproximación de Metro para señalizar los ascensores fue hacerlo como si de una salida se tratase, con un panel de fondo verde. Esto podía tener su sentido, ya que las primeras estaciones que dispusieron de ellos eran simples y solo comunicaban la calle con el vestíbulo y éste con los andenes.

Sin embargo, esta no parece ser la mejor opción. El ascensor es un medio, no un destino. Nadie va al ascensor, sino que va en ascensor a la salida, o a otra línea. Marcarlo en verde no aporta información ninguna sobre a dónde va. Y además, como sucede en el ejemplo de la imagen, no sabemos si el ascensor lleva a la salida, a la línea 10 o a ambos.

La tipografía comprimida a lo bestia es uno de los maltratos que se han hecho al diseño en los últimos años

En otras ocasiones, se señalizaba que el camino hacia una línea también tenía itinerario con ascensor, añadiendo su icono al estándar de correspondencia. Esta opción no está mal, pero presenta problemas cuando la ruta caminando y en ascensor no es la misma. ¿Cómo lo hacemos? ¿ponemos dos paneles de correspondencia, uno con icono y otro sin él?

Con la instalación de ascensores en estaciones antiguas en las que confluyen varias líneas aparecieron más problemas. Puede haber varios ascensores, unos que lleven a la salida, otros que lleven a un andén de una línea.

Como vemos en la imagen superior, Metro nunca tuvo muy claro cómo señalizar esto. ¿En azul, porque es una correspondencia? ¿en verde, que ya tenemos la costumbre de hacerlo así con los ascensores? No parecen buenas soluciones, y sobre todo, añaden mucho ruido visual a algo que debería ser reconocible de inmediato.

Nueva señalización de Metro

En los últimas semanas, Metro ha evolucionado esta señalización en la línea 8 del metro, la más frecuentada por extranjeros porque es la que lleva al aeropuerto y a los recintos feriales. Con la excusa de hacerla bilingüe, han acometido algunos cambios. Así es uno de los carteles más complejos de la red, el del andén de línea 6 en Nuevos Ministerios:

Como podemos ver, hay tres principales novedades respecto a las situaciones que habíamos visto hasta ahora: la información aparece en inglés también, los ascensores son medios para llegar a destinos y la información complementaria ahora aparece en blanco en vez de gris.

Sin duda no deja de ser un avance, pero creo que es una oportunidad desperdiciada para haber hecho algo mejor. No entiendo, por ejemplo, que para Metro adaptar algo a turistas sea añadir más texto en vez de simplificar con iconos, lo cual serviría tanto para gente que hable inglés como la que no, y reduciría el ruido visual. ¿De verdad hace falta poner “Ascensor/Lift” al lado del icono internacional de ascensor? ¿y Parking? El blanco, del mismo modo, me parece que le da mucho protagonismo a una información que no debería destacar sobre las demás.

Tampoco me convence que hayan pasado de un extremo de tener el ascensor como información de último nivel a este, en el que el mismo ascensor aparece tres veces. Como llevo diciendo todo el artículo, considero que es básico indicar dónde está el ascensor y a dónde nos conduce, pero no creo que sea bueno ponerlo en primer nivel de lectura. El ascensor es un medio de muy baja capacidad, cuyo uso además debería estar reservado a quienes lo necesitan de verdad. Darle la misma importancia visualmente que otra ruta puede ser perjudicial para la fluidez de la estación y para el mantenimiento de este elemento.

De modo que llegamos a un reto: indicar el ascensor en una estación de metro cumpliendo con las normas de la señalización corporativa (verde salidas, azul correspondencias…), que tenga en cuenta casos en que haya varios ascensores que lleven a un solo andén o que el ascensor esté en un camino distinto al resto de elementos, que sea lo más comprensible posible para personas que no hablen español y que no tenga tanto peso visual como la ruta principal. Vamos a lanzar algunas ideas:

Primera idea

La primera podría ser marcar, debajo de cada destino, su ruta accesible en un panel de media altura. Algo así:

Esta opción no termina de convencerme. Creo que añade mucha complejidad, porque, aunque sea con paneles de media altura, añade un elemento más a cada destino. Y alternar flechas grandes y pequeñas rompe mucho el ritmo visual.

Segunda idea

Vamos a una segunda opción. A veces Metro señala diferentes rutas para una salida, por ejemplo. Algo así:

La idea sería aplicar esta idea a los ascensores. Quedaría algo así:

De nuevo, esta opción no me termina de convencer. Es cierto que el uso de iconos puede ser útil para marcar la diferencia entre un camino con escaleras de piedra o mecánicas, pero creo que hace que todo sea más complejo y añade mucho ruido. Además, da mucha importancia al ascensor, y por mantener la estructura del cartel el tamaño de los iconos se ve obligado a variar mucho según si van solos o si tienen que convivir varios. No creo que sea la mejor opción.

Tercera idea

La tercera es mi favorita. Por un lado, analizamos el viajero que usa los ascensores. Se trata de alguien que los necesita, por lo que no es necesaria una señalización que los sugiera (como la de escalera mecánica), sino que podemos contar con que va a buscar motu proprio el camino accesible.

Por otro lado, volvemos a las normas de la señalización. Las salidas se representan en verde, los transbordos en azul y la información complementaria en gris (sí, voy a ignorar que ahora Metro quiere hacerlo en blanco porque como he dicho antes me parece un error). Podemos asumir que la existencia de un ascensor, sin especificar más, es información complementaria, gris por lo tanto. De modo que, ¿y si metemos los destinos del ascensor con sus colores correspondientes dentro de un panel gris? Algo así:

El panel se compone del icono de ascensor y un espacio para los destinos del mismo, que pueden ser otras líneas, salidas u otro equipamiento de la estación (bibliometro, atención al viajero…). Además, en caso de haber varios ascensores, por ejemplo, uno de ellos que llevase a un andén concreto, pueden convivir:

Con esta opción conseguimos agrupar por ascensor todos los destinos de cada ascensor, no dándole tanta importancia como a la ruta principal, pero manteniendo la información completa y el código de colores que asegura un reconocimiento inmediato.

Además, a diferencia de las dos anteriores soluciones, esto permite que el viajero vea de un golpe de vista si la estación es accesible. En las ideas 1 y 2 había que repasar cada cartel, aquí basta con mirar si existe el panel de ascensor.

Cuando tenía esta idea pulida (y un hilo en Twitter publicado), mi amigo Antonio me pasó una imagen de la señalización del metro de París en el que se ve una solución muy similar a esta:

No la conocía, pero me reafirma en que valdría la pena, al menos, considerarla. Aquí queda.