Categoría: Papeles viejos

  • Repasamos el catálogo de juguetes de la Navidad 87

    Repasamos el catálogo de juguetes de la Navidad 87

    El catálogo de juguetes es un clásico de las Navidades desde hace décadas, y un elemento imprescindible para escribir las cartas a los Reyes Magos o a Papá Noel. El usuario oscarvidal ha subido un documento muy interesante: el Catálogo de Juguetes de El Corte Inglés para la Navidad de 1987/88, en el que podemos ver cuáles eran los juguetes que seguramente miles de niños incluyeron en sus cartas ese año.

    Hemos seleccionado algunos de los más llamativos que representan el espíritu de los juguetes de los años 80:

    Nancy Star

    Directamente salida de la Movida, una de las estrellas de la Navidad 87 fue la Nancy Star, una rockera con un cardado estilo Marge Simpson que bailaba al son de la música que le pusieras.

    Nancy, la respuesta española a la Barbie de Mattel, fue todo un icono de los años 70 y 80. Algunos años después de este catálogo, en 1996, desaparecería de las tiendas, pero volvería a estar a la venta en el año 2000.

    Tente

    Tente es otro juguete de origen español. Se trataba de unos bloques de construcción fabricados por la marca Exin (también creadores de Cinexin o Exin Castillos), tan parecidos a los de Lego que éstos les demandaron, aunque finalmente un juez dio la razón a Tente y permitió que continuase su venta. Tente llegó a venderse en otros países del mundo, distribuido por Hasbro (los dueños de Monopoly o la Ouija). Tras la desaparición de Exin, la juguetera Borrás continuó comercializando Tente, aunque dejaron de fabricarse en 2007.

    Juegos de mesa Disney

    Los juegos de mesa Disney ya hacían su aparición, con tres curiosos elementos: el pupitre para pintar de Disney (nada que ver con pintar en una mesa, por supuesto), el juego de mesa de Blancanieves y los siete enanitos (cuya descripción es simplemente «Invita a jugar a tus amigos») y uno ambientado en Disneylandia. El primer parque temático de Disney en Europa no abriría sus puertas hasta 1992, de modo que los niños españoles de 1987 tenían que conformarse con este «juego de plástico en relieve» si sus familias no se podían permitir un viaje a Florida.

    Juegos de mesa e imitaciones

    Los juegos más clásicos también tenían su espacio, como el Monopoly (¿sabes dónde están ahora las estaciones de tren que aparecen en el tablero?), el Telesketch, Magia Borrás y una descarada imitación homenaje de Monopoly a la española: La calle mayor. Sí, hasta con su propia versión de Mr. Monopoly paseando a su perro e hijo.

     

    Charlatina Bla, Bla

    Y es que los muñecos que hablaban también triunfaban a finales de los 80. Como esta, cuyo nombre no puede ser más descriptivo: Charlatina Bla Bla. Por si acaso la descripción aclara que «habla por los codos».

    Juguetes para compartir

    Otro clásico de los 80 y 90 fueron los juegos de manualidades de Mediterráneo, Juguetes para compartir. Toda esa gama de juegos acabados en -nova con los que se podían fabricar velas, cultivar plantas, aprender electrónica o física.

    Canica Exprés

    Aún no había realidad virtual, pero si lo que querías eran emociones fuertes, tu juego era Canica Exprés, en el que tenías que controlar la bola con un volante y guiarla sin que se cayese a lo largo de todo el recorrido. Un juego para Chico-Chica, porque las canicas no son heteropatriarcales.

    Barbie Destellos

    Barbie y Ken visitaron una central nuclear en 1987 (o quizás el spa de agua radiactiva de Madrid) y ahora ya no tienen que llevar linterna por el campo.

    Nenuco Luminiscente

    Se ve que en los 80 lo más normal es que los niños jugasen a oscuras, porque Nenuco también se une a la moda de juguetes de Chernóbil con este lanzamiento que seguro que dio más de un infarto a un padre o hermano.

    Nancy te habla

    Pero no todo era brillar en la oscuridad. Esta Nancy, por ejemplo, te habla. Quizás para contarte dónde se ha hecho ese cardado.

    La familia Potato

    10 años antes de que Toy Story nos contase más sobre la vida de Mr. Potato, el catálogo de juguetes de El Corte Inglés ya nos presentaba su coche e incluso a sus hijos: los Potatitos.

    Comida sana

    Fritos y azúcar: en los años 80 no se hablaba de grasa o calorías, sino de «energía». De modo que los Reyes Magos podían traer una freidora de juguete a los niños. ¿Por qué no?

    Golfoso

    Un oso con cara de pervertido que se llama Golfoso y dice que es muy saleroso. El oso pinturero. Los 80.

    Videoteléfono clásico

    A finales de los 80 vuelven a ponerse de moda los estilos más clásicos y barrocos, pero a la vez también triunfa el futurismo. ¿Cómo combinar ambas tendencias y además añadir colores pastel? Pues con este videoteléfono de los años 20.

     

  • Así era una factura telefónica en 1979

    Así era una factura telefónica en 1979

    Estamos acostumbrados a facturas telefónicas que contienen un montón de información: las llamadas que hemos hecho, su duración, destino, megas consumidos, cuotas mensuales… pero hace apenas unas décadas las facturas telefónicas eran completamente distintas.

    Tener teléfono en 1979 ya era algo bastante extendido. Según datos de Telefónica, en 1979 había 6,7 millones de líneas de teléfono en España, y una lista de espera de 651.000 que aguardaban la instalación del teléfono en su casa. Sí: había lista de espera para tener teléfono en casa. Y no era algo de pocos días: la espera media era de 15 meses.

    Como curiosidad, ya había 471 pioneros en Madrid y Barcelona que tenían teléfono en el coche, y podían hablar con él desde Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, Palma de Mallorca, Zaragoza, Málaga, San Sebastián, Alicante, Valladolid y Coruña.

    Una factura telefónica de 1979

    Los afortunados que, tras esos meses de espera, conseguían su teléfono, recibían cada dos meses una factura telefónica como esta (si pulsas sobre ella podrás ampliarla). Como ves, eran mucho más simples. En apenas un tercio de folio se despacha toda la información sin detalle alguno. Las únicas llamadas que vendrían aparte de la cuenta total son las de larga distancia realizadas a través de operadora. Y si tenías dudas sobre si te estaban cobrando lo correcto, la Compañía Telefónica te invitaba a ir a tu central y comprobar tú mismo el contador de pasos:

    Los pasos

    ¿Pasos? La unidad de cobro de las llamadas no eran los segundos, sino son los «pasos telefónicos». El contador de nuestra línea medía cuántos pasos habíamos consumido al mes, lo que se multiplicaba por el precio en pesetas del paso y se determinaba cuánto teníamos que pagar. Y si no querías esperar a la factura o ir a tu central, tenías la opción de comprar un cuentapasos.

    La duración en segundos del paso dependía del tipo de llamada y de la hora del día (por ejemplo, en horas de tarifa reducida los pasos eran más largos). A través de la queja de un abonado tenemos algunos datos, como que durante el día el paso eran unos 2 segundos y por la noche, unos 4 segundos.

    Los pasos se cobraban siempre enteros aunque no se hubiesen consumido, por lo que mucha gente sintió alivio cuando se pasó a la facturación por segundos. Y aunque parezca algo muy antiguo, lo cierto es que Telefónica estuvo cobrando por pasos hasta finales de los 90. Así lo explicaba su competidor Retevisión:

    Los precios de los 70

    Estas facturas se calculaban con la tecnología disponible en la época, por lo que no eran tan fáciles de entender como las de hoy. Los importes a pagar estaban marcados con diferentes claves que se podían consultar en el dorso de la factura. Así, por ejemplo, si vemos la clave 08 es por la cuota de alta (sí, había que pagar para hacerse cliente), 40 y 41 eran por desperfectos en el equipo (en aquella época, Telefónica era la que proporcionaba los teléfonos en muchas ocasiones, cobrando un alquiler) o la 60 es por el uso de la tarjeta TELIBER, una tarjeta de crédito con la cual el titular podía hacer llamadas desde otros teléfonos y que se las cobrasen en su factura telefónica personal, o incluso el código 73, la cuota por el servicio despertador (que consistía en que, a la hora que pidieses, te llamase una operadora).

    Otra cosa llamativa de la factura es que, como podemos ver, mucha gente no la tenía domiciliada, y tenían que ir a su banco o caja con ella para pagarla. Según indica la factura, disponían de tres días para pasar por ventanilla, abonar el dinero y que se la sellaran. ¿Y tener teléfono en los 70, era caro o barato? Como podemos ver, el precio total de la factura era de 1.616 pesetas (9,73 euros) por dos meses de teléfono, que añadiéndole la inflación serían el equivalente a 44 euros actuales.