Categoría: Tecnología

  • El vídeo que enseñaba a manejar un móvil en 1996

    El vídeo que enseñaba a manejar un móvil en 1996

    En el otoño de 1995 se lanzaron en España los primeros dos operadores de telefonía móvil digital: Movistar y Airtel. La llegada de la telefonía digital presentaba muchas ventajas: el sonido sería mejor, el móvil podría decirnos quién llamaba y lo más impactante en aquel momento: se podría utilizar de viaje en el extranjero.

    Por aquel entonces la telefonía móvil aún tenía unos precios accesibles para muy pocos, principalmente gente de negocios que necesitaban estar permanentemente localizable durante sus viajes. Y a ellos estaba dirigido este vídeo, que se incluía en una cinta VHS en el primer pack de Movistar:

     

    Conducido por la presentadora Marta Robles (que por aquel entonces presentaba el programa de actualidad A toda página en Antena 3), el vídeo es toda una arqueología tecnológica en el que se explican conceptos hoy totalmente asumidos como la identificación de llamada, los mensajes SMS o las rayas de cobertura. Quizás lo que seguramente acaben siendo los artículos actuales sobre trucos para WhatsApp o cómo instalar una app.

  • Así fue la primera llamada de móvil de la historia

    Así fue la primera llamada de móvil de la historia

    «¿A que no sabes desde donde te llamo?». El 3 de abril de 1973 Martin Cooper pronunció las primeras palabras dichas a través de un teléfono móvil en la Sexta Avenida de Nueva York llamando a su competidor el Dr. Joel S. Engel, que trabajaba en los laboratorios de la telefónica AT&T, donde también se trabajaba en telefonía móvil.

    Cooper se dirigía una rueda de prensa convocada en el Hotel Hilton de Manhattan precisamente para presentar el Motorola DynaTac, el primer teléfono que permitía hablar por la calle, y la llamada fue posible gracias a la antena instalada por Motorola en la azotea del edificio Burlington.

    Los teléfonos «móviles» ya existían en cierta manera desde los años 30, pero siempre dentro de coches: pesaban más de 10 kilos de peso y necesitaban estar conectados a la batería. El DynaTac, que el equipo capitaneado por Martin Cooper había desarrollado en los laboratorios de Motorola, apenas pesaba 1,1 kilos de peso y permitía hablar 20 minutos paseando tras 10 horas de carga. Pero la duración de la batería no era un gran problema, ya que como recordaba el propio Cooper, «no había quien lo tuviese más tiempo agarrado».

    Sin embargo, este hito no fue seguido de la comercialización del teléfono móvil. En los años siguientes Motorola creó diferentes prototipos más, que fueron reduciendo su tamaño e incorporando nuevas funcionalidades como una pantalla LED. Diez años después de su presentación, en 1983, por fin salía a la venta a un precio de unos 4.000 dólares de la época (el equivalente a más de 10.000 dólares actuales) junto con la puesta en marcha de la primera red móvil que permitía usarlo para realizar y recibir llamadas.

     

  • Telégrafo óptico: el sistema de comunicación que se quedó obsoleto al nacer

    Telégrafo óptico: el sistema de comunicación que se quedó obsoleto al nacer

    A mediados del siglo 19 existió un sistema de comunicación en España que supuso una revolución en su momento similar a la del correo electrónico en los 90, pero se quedó obsoleto a los pocos años de inaugurarse y hoy ha caído en el olvido: el telégrafo óptico.

    Durante siglos, la manera más rápida de transmitir un mensaje era escribirlo en un papel (o decírselo a un mensajero) y que galopase a caballo hasta su destino. En España eso suponía que entre la frontera francesa y Madrid podría tardar dos o tres días, e incluso más si hacía mal tiempo.

    El telégrafo óptico revolucionó la comunicación porque ese mismo mensaje podía transmitirse en apenas seis horas, en una época en la que aún no había cables ni electricidad. ¿Cómo? Mediante una red de torres en cuya parte superior había unos controles que se podían mover para formar figuras, que se iban copiando de estación en estación a lo largo de una línea. Eso sí, solo para mensajes del gobierno: los particulares no tenían acceso aún al envío de comunicaciones urgentes.

    Cuando la primera estación quería emitir un mensaje, ponía su señal en posición de «atención», y la segunda debía confirmar que estaba lista con la señal de «preparada». A partir de ese momento, la primera torre empezaba a enviar el mensaje, haciendo uno a uno los signos que la segunda debía ir replicando para que los copiase una tercera y así sucesivamente. Cada signo se mantenía unos 20 segundos, por lo que los mensajes largos tardaban más en enviarse, y obviamente cuando era de noche, llovía intensamente o había niebla la comunicación debía interrumpirse. Como curiosidad, los telegrafistas que trabajaban en cada torre no sabían el mensaje que estaban transmitiendo: el código de unos 100 signos que permitía saber a qué letra o concepto correspondía cada uno solo lo conocían el emisor y el receptor final.

    Uno de los códigos del telégrafo óptico

    Aunque hubo diferentes experimentos desde 1799, la red de telegrafía óptica nace en serio en España a partir de 1846. Se construyeron tres líneas: la de Castilla (entre Madrid y la frontera francesa de Irún), la de Andalucía (Madrid-Cádiz) y la de Cataluña (Madrid-La Junquera).

    Desgraciadamente, esta tecnología nació muerta. Apenas 10 años después ya estaba en funcionamiento la telegrafía eléctrica (por medio de cables que transmitían pulsaciones del sistema morse), mucho más rápida y fiable, ya que podía funcionar incluso de noche o con mal tiempo. Las líneas de telégrafo óptico se fueron abandonando y dejaron de funcionar rápidamente. Hoy en día apenas quedan unas pocas torres en pie por España (algunas restauradas, como la de Arganda en Madrid, otras en ruinas) que recuerdan la existencia de este primitivo sistema de comunicación que fue en su día la manera más rápida de transmitir un mensaje.

  • 8 cosas muy comunes que no podía hacer el primer iPhone

    8 cosas muy comunes que no podía hacer el primer iPhone

    En 2007, Steve Jobs anunció en una keynote el lanzamiento de tres aparatos nuevos: un iPod con pantalla táctil, un teléfono móvil y un dispositivo para conectarse a internet. Los tres eran uno mismo: el iPhone.

    No cabe duda de que el iPhone ha sido uno de los productos de tecnología más revolucionarios de los últimos años. No fue el primer smartphone o el primer teléfono con pantalla táctil, pero sí el que definió algunas características que todos los demás teléfonos han ido adoptando y que hoy nos parecen básicas. Y algunos competidores que se burlaban de él, como Nokia o Blackberry, acabaron barridos.

    Sin embargo, a pesar de ello el iPhone de 2007 tenía algunas carencias en cuestiones que hoy nos sorprenden. Veamos algunas:

    Instalar apps

    There’s an app for that, prometía un famoso anuncio del iPhone. Y es verdad: la tienda de apps de iPhone tiene aplicaciones de todo tipo. Sin embargo, en su lanzamiento no se podían instalar aplicaciones: todo tenía que ser a través de webapps… algo parecido en concepto pero definitivamente no una app pura y dura.

    Por suerte, el iPhone 3G presentado en 2008 ya introdujo la App Store y sus miles de aplicaciones que se convertirían en una seña de identidad.

    Cambiar el fondo de pantalla

    El fondo de pantalla del primer iPhone era negro. Y punto. No fue hasta versiones posteriores del sistema operativo en que nos permitieron elegir una foto para darle un toque personal, aunque sí podías personalizar la de la pantalla de espera.

    Navegar con 3G

    Este fue uno de los aspectos más criticados. En 2007 las redes 3G ya eran de uso común, pero el primer iPhone se lanzó solo con tecnología EDGE, es decir, a una velocidad de módem antiguo de los 90. La siguiente versión ya incorporó 3G, y hoy en día suele avanzar incluso redes que aún no están desplegadas del todo.

    Cortar y pegar

    Algo tan sencillo como seleccionar una palabra o parte de un texto para copiarla y pegarla en otro campo no fue posible hasta pasadas unas versiones del sistema operativo, lo que dio pie a que surgieran algunos parches para remediarlo.

    Usar GPS

    Es verdad que el primer iPhone ya disponía de Google Maps, pero no de GPS para geolocalizarse. Lo hacía de manera más aproximada con triangulación de antenas y puntos wifi. Y no tenía navegación para la conducción.

    Multitarea

    Las aplicaciones debían ejecutarse de una en una, sin posibilidad de dejar una trabajando mientras usas otra, salvo las del sistema. La multitarea llegaría al iPhone en la versión 4 del sistema operativo, y aunque decepcionó al principio, fue mejorando con el paso del tiempo.

    Hacer fotos con cámara frontal

    La cámara favorita para hacerse selfies no llegaría hasta el iPhone 4, lanzado en 2010, coincidiendo con la posibilidad de hacer videollamadas (Facetime).

    Hablar con Siri

    Parece que siempre ha estado ahí dentro, dispuesta a contarnos un chiste o ayudarnos a hacer algo, pero sabemos que no es así. 2007 fue el año del lanzamiento del iPhone y de Siri, pero por separado: el asistente de voz era parte de una empresa que Apple compró en 2010. Llegó al iPhone en 2011 y aprendió a hablar español en 2012.

  • TeleTax, el aparato que servía para medir pasos telefónicos

    TeleTax, el aparato que servía para medir pasos telefónicos

    En el artículo en el que mostrábamos cómo era una factura telefónica de 1979 veíamos que durante décadas, las llamadas telefónicas se medían (y cobraban) en pasos telefónicos. ¿Y cómo se medían esos pasos? Pues había dos opciones. Si no nos fiábamos de que lo que nos cobran estaba bien, Telefónica nos indica en la factura que podemos concertar una cita para ir a comprobar el contador de nuestra línea a la central telefónica que nos corresponda (y eso ahora nos da pereza entrar al área personal de la web de nuestro operador).

    Otra opción era comprar un aparato como este:

    Imagen: Museo de la Ciencia UPNA

    Se trata de un Teletax (en francés, Télétaxe), un contador de pasos telefónicos. El aparato se conectaba a la línea telefónica y recibía unos pulsos eléctricos desde la central cada vez que se cobraba un paso, de modo que mientras hablábamos podíamos ver cuántos pasos habíamos consumido.

    Este aparato era útil para gente que quería llevar el máximo control de lo que hablaba y no llevarse sustos en su factura, o para pisos compartidos, bares, locutorios… en los que hubiera que anotar cuánto ha hablado cada uno.

    Obviamente, los Teletax quedaron en desuso tras la llegada de la competencia telefónica a finales de los 90, los nuevos teléfonos con pantalla que medían la duración de las llamadas y finalmente los cambios en las leyes de consumo, que hicieron que la telefonía abandonase los pasos y pasara a cobrar por segundos.

  • Así eran los Windows antes de Windows 95

    Así eran los Windows antes de Windows 95

    Windows 95 marcó un hito en la informática. Su lanzamiento, en agosto de 1995, estuvo acompañado de un enorme despliegue publicitario, y gozó de un éxito nunca antes visto. Además, su desarrollo se produjo cuando cada vez más hogares empezaban a tener un ordenador para la familia, dejando de ser solo cosa de empresas, por lo que para muchos Windows 95 es sinónimo de su primer ordenador.

    Pero hubo otros Windows antes. ¿Cómo eran?

    Windows 1: llegan las ventanas para manejar MS-DOS

    La primera versión de Windows que lanzó Microsoft no era un sistema operativo propiamente dicho, sino un entorno gráfico para MS-DOS, es decir, un programa que hacía más fácil su uso, y evitaba que el usuario tuviera que conocerse los comandos para mover archivos o abrir programas. Tras algunas betas en las que su nombre era Interface Manager, Windows 1.0 se lanzó el 6 de noviembre de 1985, aunque fue retirado rápidamente y sustituido por Windows 1.01 el 20 del mismo mes por un error grave.

    Este primer Windows tenía requisitos técnicos muy sencillos: disponer de MS-DOS 2.0 y al menos 256 KB de memoria RAM. Podía iniciarse desde un disquete, si no se quería instalar en el disco duro.

    Incorporaba algunas utilidades ya clásicas, como calculadora, calendario, reloj, Paint y un programa para escribir llamado Write. Eso sí, no se podían colocar unas ventanas sobre otras (sino simplemente repartirse el espacio de la pantalla). También contaba con una barra de tareas, similar a la que en Windows 95 incluiría el famoso botón Inicio.

    Windows 2: con ventanas que se superponen y 16 colores

    La segunda versión de Windows apareció a finales de 1987. Su principal novedad es que permitía superponer unas ventanas sobre otras, e introducía los conceptos de minimizar y maximizar (en Windows 1 era iconizar y zoom). Además, esta es la primera versión en la que se añade un Panel de control para configurar las preferencias del sistema, y mantenía las aplicaciones de Windows 1: calculadora, calendario, Paint… además, esta fue la primera versión para la que estuvieron disponibles Excel y Word. Y permitía mostrar hasta 16 colores VGA.

    Tras el lanzamiento de esta versión de Windows, Apple demandó a Microsoft por lo que consideraba que era un plagio de su sistema operativo, pero años después perderían. Desde ese momento empezó a ser difícil que Bill Gates volviera a aparecer en un anuncio de Apple.

    Windows 3: más colores, en español y con tipografías

    Windows 3 fue la primera versión del sistema operativo que comenzó a tener éxito y situó a Microsoft como un jugador importante dentro de la informática. Se lanzó en mayo de 1990 y presentaba un diseño bastante más evolucionado que los ya vistos en Windows 1 y 2.

    Los programas incluidos (bloc de notas, Write, Paint…) fueron actualizados. Ya era compatible con tarjetas gráficas y pantallas de 256 colores, y entre sus requisitos ya aparece recomendado (aunque no imprescindible) un ratón. Windows 3 fue además la primera versión de Windows que comenzó a venir preinstalada en ordenadores nuevos. Aunque algunos fabricantes ya vendían sus PC con Windows en versiones anteriores, solían adjuntar los disquetes para que lo instalase el propio usuario. Además, fue la primera versión de Windows en estar disponible en español.

    En abril de 1992 Microsoft presentó Windows 3.1, una gran actualización que permitía compatibilidad con diferentes tipografías (incluía Arial, Courier New, Times New Roman y la fuente de iconos Symbol). Además, los iconos se podían arrastrar y soltar y aparecía por primera vez el Registro de Windows, una base de datos de preferencias y configuración.

    También existió una actualización más, Windows 3.11, que permitía trabajo en red. Poco a poco, Windows se iba preparando para abrirse a las redes.

    Tras Windows 3, llegaría Windows 95, que marcó un antes y un después en toda la familia de sistemas operativos. Pero esa ya es otra historia.