La Gran Vía de Madrid fue construida a principios del siglo XX como la primera avenida a la europea de la ciudad, rompiendo el esquema de calles estrechas del casco histórico de la ciudad para comunicar Cibeles con Callao y Plaza de España. Para su construcción se derribaron cientos de edificios y desaparecieron decenas de pequeñas calles, sustituidas por una amplia avenida con grandes edificios.
Pero la Gran Vía pudo haber tenido una hermana: una Gran Vía Diagonal, un proyecto que empezó a idearse a la vez que la propia Gran Vía y que a lo largo de las décadas resucitó y se descartó varias veces. La idea era construir una gran avenida de varios carriles y rascacielos para unir la Plaza de España con Chamberí (a lo largo de los años fue cambiando el plan exacto, finalizado en Alonso Martínez, glorieta de Bilbao o plaza de Colón). Y para cualquiera que conozca un poco la fisonomía de Madrid queda claro que entre esos puntos hay algo que se interpone: el barrio de Malasaña, esa Meca de lo hipster.
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El gran esfuerzo de construcción de la Gran Vía, y la guerra civil, hicieron que el proyecto se aplazase durante décadas. En los 60 parecía el momento perfecto para llevarlo a cabo: el casco histórico de la ciudad estaba perdiendo habitantes, las antiguas casas no recibían ayudas para su rehabilitación y la inseguridad en la calle era patente. Además, las medidas para «mejorar» el tráfico (más carriles de coches y la conversión de plazas y jardines en aparcamientos) habían degradado los espacios públicos.
La idea era, por lo tanto, derribar los bloques de viviendas que se interponían en el camino de la nueva avenida, y sustituirlos por rascacielos, casas más al gusto de los años 60 o 70. Algunos edificios históricos como el Paraninfo de la Universidad (sede años después de la Asamblea de Madrid) o el edificio del Ministerio de Justicia lograron ser salvados de la piqueta por su protección histórica, pero otras joyas del barrio como el Teatro Lara o la Academia de Ciencias Exactas serían destruidas.
Este plan habría supuesto sacar de allí a más de 30.000 vecinos cuyas casas históricas (la mayoría del siglo 18 o 19) se decía que amenazaban de ruina, aunque muchos sospechan que más bien el problema estaba en los bajos alquileres que pagaban sus inquilinos por ser de renta antigua. La idea era sustituir estas casas por grandes edificios de oficinas y apartamentos para la clase media acomodada.
Y por supuesto, el coche era el gran beneficiado: destruir patrimonio para facilitar el movimiento del vehículo particular era un signo de modernidad. En aquella época se creía que crear nuevas vías ayudaba a la descongestión de la circulación (algo que algunos siguen teniendo por mantra hoy, pese a todas las evidencias en contra). Y para terminar de mimar a los conductores, la nueva avenida ofrecería cientos de nuevas plazas de aparcamiento.
El plan Malasaña, que tomaba el nombre no oficial de la zona (el oficial es Maravillas y Universidad) tuvo tres momentos de apogeo: a principios de los 50, en los 60 y a mediados de los 70, siempre con la oposición de los vecinos. La llegada de Tierno Galván al ayuntamiento terminó por enterrar este plan, que se sustituyó a partir de entonces por proyectos para pacificar las calles y ayudas a las comunidades de vecinos para rehabilitar las casas.
En España, cada comunidad autónoma tiene su propio parlamento, donde se votan sus leyes, se elige su gobierno y se producen entrañables tradiciones como los tamayazos. Muchos de estos parlamentos están en edificios históricos. Y teniendo en cuenta que durante la dictadura franquista no existía nada ni remotamente parecido a las autonomías, nos hemos preguntado qué eran durante esas décadas los edificios que hoy son parlamentos, igual que lo hicimos con el Congreso, Senado y otros edificios democráticos.
Como podrás ver, hay un poco de todo: antiguos cuarteles militares, edificios oficiales, universidades, cárceles…
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Asamblea de Madrid: Universidad
El edificio actual en Vallecas en el que se reúne el parlamento de la comunidad autónoma más joven se inauguró en 1998, pero hasta entonces sus sesiones se hacían en el Caserón de San Bernardo, en la calle del mismo nombre. De origen religioso, en el siglo XIX pasó a ser parte de las instalaciones de la Universidad Central de Madrid (la actual Complutense), de modo que durante la República y el franquismo ahí se ubicaban aulas de Filología y Derecho y una biblioteca, hasta su traslado en los 50 a la Universidad Complutense. También fue la sede del Consejo Escolar del Estado y del Instituto de España.
Imagen: parlamentodegalicia.es
Parlamento de Galicia: Cuartel militar
El Pazo do Hórreo es el edificio en el que se reúne el parlamento gallego, pero en sus orígenes era la Escuela de Veterinaria de Santiago de Compostela, hasta que la dictadura de Primo de Rivera la clausuró y pasó a ser un edificio del Ministerio de Defensa, con usos como el de cuartel. En 1986 la Xunta lo compró para convertirlo en su parlamento regional.
Foto: parlament.cat
Parlament catalán: Cuartel y museo
El palacio del Parlament fue construido como arsenal de la antigua fortaleza de la Ciudadela en 1716, y tras ello fue residencia de la familia real y sede del Parlament de Cataluña durante la República. Al comienzo de la dictadura franquista volvió a tener un uso militar, pero en 1945 se convirtió en Museo de Arte Moderno, función que mantendría hasta 2004. En 1977 volvió a acoger el Parlament tras la vuelta de la democracia.
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Castilla y León: Castillo y Parador frustrado
Las cortes de Castilla y León actualmente se reúnen en un moderno edificio inaugurado en 2007, pero desde la transición hasta ese momento lo hacían en el Castillo de Fuensaldaña, en Valladolid. Desde los 70 la idea era hacer un Parador en él, pero la idea no llegó a cuajar y se instalaron las cortes. Hoy en día es un espacio visitable.
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Cortes de Castilla-La Mancha: Cuartel de la Guardia Civil y parque de bomberos
El edificio de Toledo en el que se ubican se construyó como Convento de San Gil. En el siglo XX se utilizó como cárcel provincial, y después de la guerra civil, como cuartel de la Guardia Civil y parque de bomberos. En la actualidad, el salón de plenos es la antigua iglesia del convento.
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Corts Valencianas: Hogar del marqués
Las cortes de la Comunidad Valenciana se reúnen en el Palau de Benicarló, construido para los duques de Gandía en el siglo XV. Durante la guerra civil fue la sede del gobierno republicano cuando se trasladó a Valencia, y durante la dictadura franquista volvió a ser propiedad del marqués de Benicarló. Poco antes de la muerte de Franco, el Estado lo compró y hubo un proyecto para reconvertirlo en la sede de la Jefatura Provincial del Movimiento Nacional, pero con la vuelta de la democracia finalmente se instalaron allí las Cortes.
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Parlamento de Andalucía: Hospital
El edificio en el que se reúne el parlamento andaluz fue construido para hospital, concretamente para el Hospital de las Cinco Llagas de Nuestro Redentor o popularmente Hospital de la Sangre (podéis quedaros con el nombre que menos grima os dé). El edificio funcionó como hospital hasta 1972, abandonándose después. Tras una reforma, en 1992 pasó a ser la sede del Parlamento Andaluz.
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Asamblea de Extremadura: Hospital
Y seguimos con hospitales, porque la Asamblea de Extremadura que se reúne en Mérida lo hace en el antiguo Hospital de San Juan de Dios. Durante el franquismo funcionaba como hospital municipal, pero se fue abandonando, de modo que a principios de los 80 la recién estrenada autonomía decidió instalar su parlamento ahí.
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Parlamento de Cantabria: Hospital (abandonado)
Hasta 1928, el actual edificio del Parlamento de Cantabria en Santander era el Hospital de San Rafael, construido en el siglo XVIII. Sin embargo, en 1928 cerró sus puertas y permaneció abandonado hasta que a principios de los 80 la nueva comunidad autónoma lo reformó a conciencia.
Imagen: hotelesymas.es
Junta General del Principado de Asturias: Sede de la diputación
El palacio en el que se reúnen los parlamentarios asturianos fue construido en 1910 para ser sede de la diputación provincial, y así continuó siéndolo hasta la transición, donde se empezó a negociar la transformación en comunidad autónoma y se estableció el parlamento.
Imagen: hiru.eus
Parlamento Vasco: Instituto de educación secundaria
El actual parlamento vasco fue hasta 1980 un instituto de educación secundaria llamado Ramiro de Maeztu, con una historia centenaria y que se mudó a ese emplazamiento en los años 60. En este instituto estudiaron vascos como Manuel Iradier, Ricardo Becerro de Bengoa, Federico Baraibar, Julián de Apraiz. De hecho, según explica su web, muchos parlamentarios cursaron sus estudios secundarios en el mismo edificio donde ahora trabajan.
Imagen: nuestramurcia.es
Asamblea de Murcia: Casa de la Cultura
La Asamblea de Murcia ha ido conquistando espacios de lo que durante el franquismo era la Casa de la Cultura de Cartagena, hasta que en 1987 se reformó dándole todo el edificio.
Cortes de Aragón: Cuartel militar
La sede de las Cortes de Aragón es el Palacio de la Aljafería, construido en el siglo XI. Tras muchas reformas durante décadas, en el siglo XX pasó a ser propiedad del Ministerio de Defensa que lo usó como cuartel. En 1947 se comenzó una lenta restauración que duraría décadas. Las hemerotecas nos hablan de actos culturales del Colegio de Aragón durante el franquismo desarrollados en el palacio. Finalmente, en los años 80, su entonces propietario el Ayuntamiento de Zaragoza, lo cedió gratuitamente durante 99 años.
Imagen: eldiario.es
Parlamento de Canarias: Conservatorio de Música
En Santa Cruz de Tenerife encontramos el parlamento canario, cuyo edificio fue construido a finales del siglo XIX para la Sociedad Musical Santa Cecilia. Funcionó toda la dictadura como Conservatorio, y durante dos años convivió con el recién nacido parlamento hasta que los usuarios del conservatorio se fueron con la música a otra parte.
Imagen: Wikimedia Commons
Parlament de Baleares: Círculo Mallorquín
El Círculo Mallorquín era un club social fruto de la unión entre el Casino Balear y el Liceo Mallorquín. En este tipo de instituciones, los aristócratas e intelectuales de la población se reunían para celebrar tertulias, fiestas y demás actos sociales. El edificio actual se construyó en el siglo 19 y se amplió en 1918.
Imagen: Wikimedia Commons
Parlamento de La Rioja: Convento y Fábrica de Tabacos
Este es uno de los edificios que más usos ha tenido. Fue construido en el siglo XIV como Convento de la Merced, pero durante años sería cuartel, hospital militar, prisión… hasta que a finales del siglo 19 se convierte en Fábrica de Tabacos. En 1978 vuelve a ser público y se reforma para instalar la sede parlamentaria. El mismo edificio tiene otro área como biblioteca pública del Estado y una sala de exposiciones.
Imagen: diariodenavarra.es
Parlamento de Navarra: Antigua Audiencia
Hasta 1996 el actual edificio del parlamento navarro era Palacio de Justicia. Antes de ese año, las sesiones plenarias se llevaban a cabo en el edificio de la Diputación Foral de Navarra.
En 1889 se inauguraba en París la Torre Eiffel, que tras una acogida polémica llegaría a ser un icono de la ciudad y de toda Francia. En Londres debieron vérselo venir, porque al año siguiente convocaron un concurso para erigir la suya propia en Wembley Park.
Algunos de los proyectos presentados para la nueva Torre de Londres
Al concurso de diseños, premiado con 500 guineas, se presentaron un total de 68 ideas. Muchas de ellas eran sospechosamente similares a la torre parisina, entre ellas la que ganó, diseñada por los señores Stewart, McLaren y Dunn. Tendría una altura de 1.200 pies (365 metros), algo más que la Torre Eiffel (300 metros) con una base octogonal de 300 pies (91 metros) de diámetro, y al igual que la francesa, estaría construida en acero.
Dispondría de cuatro ascensores desde la base hasta la primera planta, así como dos escaleras en dos de las patas. A 60 metros de altura se encontraría el piso principal que albergaría un gran salón de casi 2.000 metros cuadrados e incluiría un hotel con 90 habitaciones.
En el siguiente piso encontramos otro salón de unos 1.000 metros cuadrados, así como otras comodidades como restaurantes. Además, el proyecto terminaba declarando orgullosamente que la torre estaría iluminada con electricidad.
En 1892 empezaron las obras de construcción y también los problemas. Los terrenos eran inestables y se hundían, complicando y retrasando la obra. La empresa constructora, The Metropolitan Tower Company, empezó a tener problemas financieros y acabó quebrando en 1899, dejando abandonada la obra cuando apenas se levantaban 47 metros sobre el suelo. Durante algunos años la torre inacabada permaneció en el Wembley Park, hasta que la peligrosidad de la estructura llevó a desmontarla en 1904.
En ese mismo lugar acabó construyéndose el Estadio de fútbol de Wembley con motivo de la exposición universal de 1923. De hecho, cuando el estadio se reconstruyó en el año 2000, se encontraron restos de los cimientos de la torre que no fue.
Nuestra democracia es bastante joven, apenas 40 años. Y sin embargo, nuestras cámaras y la mayoría de sedes de administraciones públicas están en edificios con mucha historia, que está claro que se construyeron mucho antes del 77.
Por eso hemos querido saber ¿a qué se dedicaban esos edificios durante los 40 años de dictadura franquista? ¿estaban abandonados o tenían otros usos? Repasemos los principales.
Foto: Luis Javier Modino Martínez (Wikimedia)
Congreso de los Diputados: Cortes Españolas
Este edificio de la Carrera de San Jerónimo era la sede de las Cortes Españolas, un pseudoparlamento en el que la dictadura trataba de vestir de legitimidad sus decisiones. Supuestamente su función era la de votar las leyes, pero aunque parte de sus 556 miembros era elegida en “elecciones” entre diversas tendencias del franquismo, obviamente no se recuerda que Franco perdiese una sola votación en 40 años de gobierno. Los hay afortunados.
El Palacio de las Cortes (su nombre oficial) comenzó a construirse en 1843 en el solar que había ocupado el convento del Espíritu Santo, y fue inaugurado en 1850 por la reina Isabel II.
Foto: Esetena (Wikimedia)
Senado: Consejo Nacional del Movimiento
La dictadura franquista era unicameral, para fingir la democracia (orgánica) no necesitaba también un Senado. El edificio, situado en la Plaza de la Marina Española se construyó en el siglo XVI como Colegio de la Encarnación, pero desde el siglo XIX ya tuvo funciones políticas, generalmente como cámara alta.
Durante la dictadura franquista era la sede del Consejo Nacional del Movimiento, una institución asesora de la dictadura en la que se debatían (entre comillas) leyes, y al igual que en las Cortes, se aplaudía a Franco.
Foto: Luis García (Wikimedia)
Casa de Correos: DGS
Este edificio, famoso en toda España porque el 31 de diciembre nos llenamos la boca de uvas al ritmo de las campanadas de su reloj, es actualmente la sede del gobierno de la Comunidad de Madrid, pero durante el franquismo su uso era bastante más tétrico. Tras la guerra civil se instaló en el edificio, que había sido anteriormente Ministerio de Gobernación, la Dirección General de Seguridad. Sus sótanos se convirtieron en calabozos donde se detenía y torturaba a los opositores a la dictadura.
Foto: Flizzz (Wikimedia)
Palacio de La Moncloa: residencia de jefes de estado extranjeros
La residencia oficial del presidente del gobierno fue destruida casi por completo durante la guerra civil. En 1955 se reconstruyó, y durante los años de la dictadura se utilizaba como residencia de los jefes de estado extranjeros que visitaban nuestro país. Curiosamente, ese es el mismo uso que tiene hoy en día el Palacio de El Pardo, que durante el franquismo era la residencia del dictador.
La calle Preciados de Madrid es la más comercial del país, y una de las de alquiler comercial más caro del país. Esta calle peatonal es el punto de referencia para ir de compras, ya que cuenta con varios edificios de El Corte Inglés, un centro de Fnac y varias tiendas de moda, y hoy en día nadie se la imagina de modo distinto a peatonal. Pero hasta los años 70 era una calle más con coches. Y quienes no querían que eso cambiara eran precisamente los comerciantes.
A mediados de los 60 las aglomeraciones en las estrechas aceras de Preciados y El Carmen ya eran parte de la estampa tradicional de la Navidad. El Corte Inglés empezaba a tomar apogeo, y los dos edificios de Galerías Preciados al inicio de la calle también atraían a miles de personas. El ayuntamiento decidió en 1968 suprimir los coches durante la época navideña, para que los peatones pudieran hacer sus compras más tranquilamente.
Sin embargo, los comerciantes se echaron las manos a la cabeza. Se negaron a ello, y cuando terminó el experimento en enero presionaron para que volvieran los coches frente a sus tiendas, diciendo que habían bajado sus ventas.
Los comerciantes lograron que la peatonalización se quedase en una prueba. Durante el invierno de 1969, un lector escribía al diario ABC sugiriendo que la calle Preciados eliminase los coches al menos en determinadas horas, como había hecho la calle Florida de Buenos Aires, la primera de la ciudad argentina que puso limitaciones a los coches ya en 1913:
Sin embargo, el ayuntamiento acabó llevando a cabo la medida de forma permanente, con protestas incluidas. Pero 10 años después los comerciantes ya no se quejaban de la bajada de ventas, sino al contrario: estaban encantados. Preciados (y su gemela-paralela El Carmen) se habían convertido en el eje de las compras en la ciudad.
Cuando vives en una ciudad como Madrid, ya estás acostumbrado a que algunas calles cambien de nombre por todo tipo de razones. Y por supuesto, esto ha sido así desde siempre.
Gracias a esta herramienta podemos encontrar algunas curiosidades como las siguientes:
Los nombres de la Plaza Mayor: Puede que sea una de las vías de Madrid que más veces ha cambiado de nombre. Y es que durante el siglo XIX, con los gobiernos conservadores y liberales turnándose, se da un toma y daca que hace que el nombre oficial de esta plaza cambie cada pocos años entre Plaza Real y Plaza de la Constitución.
Durante la I República (1873-1874) también cambian el nombre de la plaza, y parece que querían ir afinándolo: empieza siendo Plaza de la República, a los dos meses pasa a ser Plaza de la República Federal, pero al poco tiempo se vuelve a modificar por Plaza de la República Democrática Federal.
La Plaza Mayor de Madrid, la Tamara/Yurena/Ámbar de las plazas madrileñas.
La avenida del Euro: Cuando a principios de los 2000s se construye un nuevo desarrollo urbanístico en Carabanchel, una de sus calles se llama Avenida del Euro en honor a la recién estrenada moneda. Lo que quizás no sepan sus vecinos es que esta vía ya existía con un nombre más tétrico: Carretera del Cementerio. Ideal para Halloween, pero lo mismo los repartidores de Telepizza más miedosos no quieren llevarte la cuatro quesos de noche.
El camino de las ánimas: Se ve que en Madrid el tema de los muertos nos gusta mucho. Antes de llamarse Vía Carpetana, esta calle del distrito de Latina se llamaba Camino de las Ánimas, y después Avenida de las Ánimas. Una ánima es un «alma que pena en el purgatorio antes de ir a la gloria», de modo que la explicación quizás sea que en esta calle están los cementerios de San Justo y San Isidro.
La calle de Alcalá: Sin llegar a los niveles de la Plaza Mayor, la calle Alcalá también tuvo su época movidita en cuanto a cambios de nombre. Durante el siglo XIX iba alternando entre su nombre histórico y el de Duque de la Victoria. ¿Y quién era este duque? Pues Baldomero Espartero, que tuvo un gran protagonismo en pronunciamientos militares en esta época.
Los antiguos (y no tan antiguos) nombres franquistas: En los años 80, recién recuperada la democracia, se eliminaron muchos nombres de la dictadura de nuestras calles, pero aún quedan muchos otros. En el buscador online podemos ver cómo se llamaban antes o después calles como la Avenida del Generalísimo (Paseo de la Castellana), la Avenida de José Antonio (Gran Vía), la Plaza del Caudillo (que aún se llama así, pero antes fue Plaza del Generalísimo, Plaza de la República y Plaza de la Constitución)…
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Este es el primer plano «moderno» del Metro de Madrid. Fue editado en 1982, y aunque Metro ya había realizado algunos planos esquemáticos, este es el más parecido al que diseñó Henry Beck para el Underground de Londres sentando los principios del diseño de mapas de transporte en todo el mundo, y la base del que se sigue utilizando más de 30 años después.
Se trata del primer plano que recoge la nueva imagen diseñada para el metropolitano madrileño por Arcadi Moradell. En ella se estableció el logo definitivo, la cartelería de las estaciones y los colores definitivos de las líneas. Hasta entonces, cada edición del plano pintaba las líneas de un color diferente porque no había una norma común.
Plano patrocinado por Caja Postal
Obviamente, la longitud de la red en 1982 era mucho menor que la actual. Aún no se habían llevado a cabo las grandes ampliaciones que veríamos en los 90. El Metro se recuperaba de una mala época: acababa de ser nacionalizado tras la la quiebra de la empresa privada que lo gestionaba, y aún era propiedad del Ministerio de Obras Públicas (después se transfirió a la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid).
La última gran ampliación que se había llevado a cabo era la de la línea 8 (rosa), a punto para llevar viajeros al estadio Santiago Bernabéu durante el Mundial 82. Sin embargo, tras este evento su cifra de viajeros descendió muchísimo, y la empresa se vio obligada a hacerla funcionar por un sistema de horarios fijos, en vez de intervalos como en el resto de líneas.
Otra cosa curiosa que encontramos en este plano son algunos nombres de estaciones franquistas, como José Antonio (actual Gran Vía, que era la Avenida de José Antonio por aquel entonces) o General Mola (actual Príncipe de Vergara). Estas estaciones cambiarían de nombre al año siguiente, en 1983, recuperando los originales, después de que el ayuntamiento ya hubiera cambiado los nombres de las calles.
Después en los 90 llegaría la época de las grandes ampliaciones y tras ella la de la crisis y los grandes recortes en el servicio. Pero eso es otra historia.
El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial de los reyes de España, aunque realmente no viven en este coqueto edificio de 135.000 metros cuadrados en pleno centro de Madrid, sino que lo hacen en el Palacio de la Zarzuela (algo más retirado pero sin duda con menos ruidos).
Desde Carlos III hasta Alfonso XIII, todos los reyes de España vivieron en este palacio. Alfonso XIII abandonó el país tras la proclamación de la República en 1931, y el siguiente jefe de Estado no electo fue el dictador Francisco Franco, que prefería vivir en el Palacio de El Pardo, por lo que podríamos pensar que el monarca fue la última persona que lo habitó. Pero no es así.
Manuel Azaña trabajando en su despacho en un día en el que no le apetecía que le sacasen fotos
Tras la proclamación de la República en 1931, se confiscaron todas las propiedades de la familia real, incluyendo por ejemplo la Casa de Campo (sí, aunque parezca increíble, hasta ese año era un recinto cerrado para el rey y amigos) y por supuesto, el Palacio Real. El edificio cambió de nombre oficial y se llamó Palacio Nacional, pero se mantuvo la tradición de que fuese la residencia del Jefe de Estado. Así, Manuel Azaña lo habitó en sus años de presidente de la República, y aún hoy se puede encontrar una habitación llamada el “despacho Azaña” donde el político solía realizar su trabajo.
Y esta no es la única relación entre la República y el Palacio Real. En una ciudad en la que, tras 40 años de dictadura y una democracia poco dada a mantener símbolos históricos, aún queda una farola con símbolos republicanos al pie del palacio, en la esquina de la calle Bailén. Se trata de uno de los pocos ejemplares del modelo que se instaló durante los años republicanos, y que sustituía símbolos borbónicos como la corona o la flor de lis por la corona almenada.