Categoría: Social

  • 7 cosas modernas que son más antiguas de lo que crees

    7 cosas modernas que son más antiguas de lo que crees

    A veces nos creemos que todo lo hemos inventado en nuestra generación. Y no es así: aunque creamos que las hemos visto nacer, muchas cosas existían desde hace más tiempo del que nos imaginamos. Ikea, Nespresso, el cine a color, la telefonía móvil… llevan más tiempo entre nosotros de lo que parece.

    Nespresso es de los 80

    Aunque todos las conocimos hace unos años, cuando empezó su gran campaña publicitaria en televisión con George Clooney, lo cierto es que las cafeteras Nespresso tienen ya más de 30 años.

    Suiza, Japón e Italia fueron los primeros países donde en 1986 el grupo Nestlé lanzó su sistema de cápsulas de café en cuatro sabores: Capriccio, Cosi, Decaffeinato y Bolero (este último, hoy conocido como Volluto). Las primeras cafeteras, como la C100 de la foto, estaban diseñadas para parecerse a las grandes máquinas de espresso de las cafeterías. Eso sí, durante los primeros años sería solo para oficinas: hasta 1989 no se lanzarían cafeteras domésticas en el mercado suizo, en colaboración con el fabricante Turmix.

    El cine a color es de los años 20

    Imagen: Wikimedia

    Si pensamos en la historia del cine, la mayoría diríamos que la evolución fue primero películas mudas, después películas con sonido y después en color. Pero esto no es exactamente así…

    En realidad, en la época del cine mudo ya se producían películas en color. Al principio, eran coloreados manuales, pero más tarde se recurrió a técnicas más sofisticadas. Una de las primeras consistía en teñir la película completa. En 1915, en plena era del cine mudo, se funda Technicolor, que probó sistemas de dos y tres colores.

    Sin embargo, debido a la Gran Depresión, se detuvo casi todo el avance en este sentido y se priorizó el sonido, que tuvo un gran desarrollo durante la década de los 30. No sería hasta 1939 cuando Lo que el viento se llevó se estrenase en color (y con sonido) dando el empujón definitivo a este sistema.

    Telefonía móvil: desde los 70 en la calle

    ¿Cuándo empezamos a oír hablar de teléfonos móviles? La mayoría de la gente, a finales de los 80, como una cosa que llevaban en el coche altos ejecutivos; o en los 90, cuando los yuppies engominados iban a todas partes acompañados de su enorme móvil con el que daban instrucciones para comprar o vender acciones. Para el público en general, en 1993 aparece MoviLine y en 1995, Movistar y Airtel (hoy, Vodafone).

    Sin embargo, la telefonía móvil llevaba mucho tiempo entre nosotros. Desde los años 30 los barcos ya incorporaban sistemas que permitían hacer llamadas de teléfono a larga distancia para sus pasajeros (a un precio equivalente a 100 dólares actuales el minuto), y desde los años 40 ya había quien llevaba en su coche un enorme sistema de telefonía.

    La primera llamada desde un móvil a pie de calle, sin estar atado a un barco o coche, la realizó el 3 de abril de 1973 Martin Cooper, empleado de Motorola, desde la Sexta Avenida de Nueva York, precisamente de camino a la presentación del teléfono que usó. Se trataba de un Motorola DynaTAC 8000X que pesaba más de 800 gramos y cuya batería permitía hablar 20 minutos tras 10 horas de carga.

    Ikea: desde los 80 en España, desde los 40 en Suecia

    Para la mayoría de españoles Ikea aparece a finales de los 90, pero en las islas Canarias y Baleares conocían el concepto mucho antes, porque allí estas tiendas de muebles y decoración habían llegado en los años 80.

    Sin embargo, Ikea ya tenía una larga historia para entonces: la compañía se funda en 1943 como un negocio de venta por correo de bolígrafos, carteras, marcos para cuadros, tapetes para mesas, relojes, joyas y medias de nylon. Cinco años después incluye los muebles en su catálogo y en 1965 abre su primer gran centro en Estocolmo.

    Videollamadas son de los 60

    Las videollamadas son un símbolo del futuro, como los coches voladores. Aunque un símbolo un poco decepcionante, porque hace años que tenemos Skype o Google Hangouts y apenas lo utilizamos en nuestra vida cotidiana.

    Sin embargo, puede que te sorprenda saber que las videollamadas son mucho más antiguas. Desde los años 30 se estuvo investigando con esta tecnología, y tras un gran impulso en los años 50, finalmente AT&T presentó el Picturephone como una atracción en la feria de Nueva York de 1964, con cabinas donde los visitantes podían llamarse unos a otros, o a cabinas también instaladas en Disneyland por aquella época.

    Ese mismo año, la compañía telefónica instaló más centros de videollamadas en Nueva York, Chicago y Washington, donde podían hacerse videollamadas por un precio de entre 16 y 27 dólares los tres primeros minutos de conversación, que ajustando la inflación, hoy serían entre 100 y 175 euros. Un precio astronómico que pocos estuvieron dispuestos a pagar: apenas se realizaban unas pocas videollamadas al año y el servicio acabó desapareciendo en 1970.

    Netflix tiene más de 20 años

    Como ya contamos en un artículo, Netflix surgió en 1997 como un servicio de venta y alquiler de DVDs por correo. Su éxito y las nuevas posibilidades de internet hicieron que lanzara un servicio para sus abonados, con el cual además de tener las películas físicamente, podían verlas a través de su página web para no tener que esperar a que llegase el disco a casa.

    Finalmente, el streaming acabó siendo el rey y el servicio principal de la empresa, especialmente cuando entró en otros países.

    La televisión privada en España empezó en los 80

    Antena 3, Telecinco y Canal +, que empezaron a emitir en 1990, no son los primeros canales privados de España. Un par de años antes ya lo había intentado (y se había estrellado) Canal 10, un canal de televisión que fue pionero no solo por ser el primero privado, sino también por ser la primera televisión de pago de nuestro país.

    Canal 10 no era legal ni ilegal. Su hueco estaba en la alegalidad, y oficialmente emitía desde Londres. Cualquiera con una antena parabólica orientada correctamente podía recibirlo gratis durante los primeros meses de emisión, tras los cuales pasó a ser de pago.

    Una película de estreno cada noche, redifusiones en distintos horarios y contenidos sin publicidad eran sus argumentos para convencer a los clientes de que pagaran 15.000 pesetas de alta y 3.500 pesetas mensuales (con la inflación, hoy serían unos 220 euros de alta y 50 euros al mes). No lo consiguieron: apenas 600 personas se abonaron y pocos meses después el canal dejaba de emitir.

  • El origen belga de la canción «Que viva España»

    El origen belga de la canción «Que viva España»

    Por mucho que no lo recuerdes o lo niegues, probablemente has cantado alguna vez con alguna copa en la mano el famoso pasodoble «Y viva España» (también conocido como «Que viva España») que popularizó en nuestro país Manolo Escobar. Casi todo el mundo lo ve como un himno patriota, a la alegría y el orgullo de ser españoles.

    Lo que la mayoría no saben es que se trata de una canción belga, con música de Leo Caerts y letra de Leo Rozenstraten, y originalmente se llama Eviva España, con esa e que en español no significa nada, al parecer por un error de los compositores.

    La canción se lanzó por primera vez en 1971 en Bélgica interpretada por la cantante Samantha en flamenco (el idioma), y en ella la cantante nos habla de la ilusión que le hace visitar España por «la música y el baile» y afirma que la «cocina española es un festival» y hasta que se ha comprado un sombrero negro. La chica lo cuenta todo. En la época del boom turístico en España, la canción es una ristra de tópicos entre los que solo faltan López Vázquez persiguiendo suecas, el balconing y los pisos de AirBNB.

    La canción tuvo un enorme éxito y empezó a adaptarse a otros idiomas. En los siguientes dos años fue traducida a francés, alemán, noruego, árabe, danés y finés. Medio mundo cantaba este pasodoble sobre lo divertido que era veranear en España cuando, por fin, en 1973 se adaptó al español.

    La letra en español se centra más en contar que España es el mejor país del mundo que en la ilusión del cantante por hacer el pack vacacional español, porque obviamente nadie se creería que Manolo Escobar descubriese España con una oferta de Viajes Marsans.

    Además de hablar bastante sobre toros (sobre matarlos, concretamente), la canción en español tiene versos como «Solo Dios pudiera hacer tanta belleza, y es imposible que puedan haber dos» (de ahí lo de la unidad de España, es físicamente imposible que haya dos) o que los turistas «lloran cuando tienen que marchar», y concluye con el grito de «¡Y España es la mejor!» por si el mensaje no hubiera quedado claro entre líneas.

    Agradecimientos muy españoles y mucho españoles a @exoscopia por darnos a conocer esta curiosidad.

  • 17 cosas que son más recientes de lo que parecen

    17 cosas que son más recientes de lo que parecen

    Los bares sin humo, la igualdad legal de los homosexuales, ponerse el casco para ir en moto… son cosas que hoy vemos como obvias. Pero quizás te sorprenda que muchas de estas cosas son más recientes de lo que parece. ¿Hacemos un paseo por el tiempo?

    Hasta el año 2015 se podía beber con 16 años

    La regulación de la edad mínima para beber alcohol depende de las comunidades autónomas. Hoy todas marcan la edad mínima en 18 años, aunque anteriormente lo más común es que fuesen 16 años. La última comunidad en cambiar su normativa fue Asturias: allí se podía beber con 16 años hasta 2015.

    Hasta 2006 se podía fumar en la oficina

    Aunque hoy parece increíble, hasta 2006 estaba permitido fumar en el puesto de trabajo: oficinas, tiendas o locales. Era política de empresa permitirlo o no. Y no fue hasta 2011 cuando también se limitó el humo en los locales de bares y restaurantes.

    Antes del 2000 no podías llevarte tu número a otro operador

    Si antes del año 2000 querías cambiarte de operador de telefonía móvil, estabas obligado a cambiar de número. La portabilidad móvil no existió en España hasta ese año, creando el concepto de que el número de teléfono pertenece al cliente y no al operador. En un principio el proceso de portabilidad tardaba hasta dos semanas, pero hoy en día se realiza en 48 horas.

    Hasta 1998, los números de móvil empezaban por 9

    Los números de teléfonos móviles comenzaban por 9, al igual que los de los fijos. No fue hasta noviembre de 1998 cuando se implantó el Plan de Numeración, que establecía que los teléfonos móviles deberían empezar por 6. Esto afectó a los clientes de Moviline, Movistar y Airtel (por aquel entonces aún no era Vodafone), ya que Amena salió al mercado unos meses después, ya con todas sus líneas empezando en 6.

    …y todos los teléfonos pasaron a tener nueve cifras

    Antes de 1998 el prefijo de la provincia solo había que marcarlo cuando hacías una llamada interprovincial: si llamabas a alguien de tu ciudad no hacía falta. Desde abril de 1998, todas las llamadas tuvieron que hacerse marcándolo antes, de modo que todos los teléfonos de España pasaron a tener nueve cifras.

    La pena de muerte no fue abolida por completo hasta 1995

    Aunque la constitución española de 1978 ya supuso la abolición de la pena de muerte para civiles (y desde 1975 no hubo ninguna ejecución), su aplicación en tiempos de guerra para militares seguía dependiendo del código civil militar. No fue hasta noviembre de 1995 cuando la ley orgánica 11/1995 la suprime por completo del ordenamiento jurídico español en todos los casos.

    Hasta 1994 se podía fumar en el andén del Metro

    Aunque ya estaba prohibido en los trenes, en 1994 entró en vigor el nuevo reglamento de viajeros del Metro de Madrid que prohibía fumar en los andenes y vestíbulos. Eso sí, los empleados podían seguir haciéndolo en el interior de las taquillas, las garitas de conductores y las cabinas de conducción de los trenes.

    El cinturón de seguridad no fue obligatorio hasta 1992

    El cinturón de seguridad fue desarrollado en 1958 por Nil Borhin, un ingeniero de Volvo, cuyos coches lo incorporaron de serie a partir del año siguiente. En España comenzó a ser obligatorio llevar los delanteros en carretera en 1974, aunque hasta 1992 se podía ir sin cinturón en los asientos traseros o por ciudad.

    Hasta 1988 todas las gasolineras eran de Campsa

    Desde 1927, el mercado de la gasolina en España estuvo adjudicado en monopolio a Campsa (cuyo nombre significa de hecho Compañía Adjudicataria del Monopolio de Petróleos, SA). Todas las gasolineras de España eran de Campsa, gestionadas por gente que había ganado la concesión (como quien tiene una licencia de taxi o un estanco).

    Esto cambió tras la entrada de España en la Unión Europea, que obligaba a acabar con el monopolio. En 1988 comenzó a funcionar la red paralela de estaciones de servicio, en las que se podían vender combustibles comprados a otras empresas que no fuesen Campsa. Y en 1993 se deshizo completamente el monopolio: La antigua Campsa se convirtió en CLH, y su red comercial (es decir, las gasolineras) se repartieron entre sus accionistas Repsol, Cepsa y BP. Eso sí, el nombre Campsa no desapareció del todo, pues pasó a ser una segunda marca de Repsol.

    El código postal se implantó a mediados de los 80

    Aunque algunas grandes ciudades ya tenían distritos postales de una o dos cifras para dividir su territorio, no fue hasta mediados de los 80 cuando comenzó a implantarse el código postal tal y como lo conocemos hoy, de cinco cifras. Como curiosidad, las dos primeras cifras del código postal están asignadas a las provincias según el orden alfabético de su nombre oficial en los 80:

    Wikipedia

    El último privilegio legal de los nobles se suprimió en 1984

    Tener un título nobiliario en España estuvo acompañado de privilegios varios a lo largo de los siglos en España, pero lo más llamativo es que la última distinción legal para los nobles se mantuvo en nuestro país hasta el año 1984: hasta ese momento, condes, duques y demás podían viajar con un pasaporte diplomático. Desde la regulación estrenada ese año, este tipo de pasaporte está reservado a personas relacionadas con la Administración Pública.

    Todocolección

    Hubo céntimos de peseta hasta 1983

    La peseta también tuvo céntimos, aunque con el paso del tiempo la moneda española fue valiendo menos y no tenía sentido dividirla. En octubre de 1983 se retiró de la circulación la última moneda en céntimos de peseta de España, la de 50 céntimos (es decir, media peseta).

    Hasta el año 1982 los niños podían comprar tabaco

    En 1982 entraron en vigor las primeras normativas de tabaco en España: se establecía una edad mínima de 16 años para comprarlo, debía haber espacios para no fumadores en centros educativos y transportes, y las cajetillas debían llevar una advertencia sanitaria. En ese momento los niños se tuvieron que conformar con comprar cigarrillos de chocolate, hoy también impensables.

    Las chicas de hoy en día, sin casco en la moto

    El casco en la moto no fue obligatorio hasta 1982

    La primera persona que recomendó el uso del casco fue el neurocirujano Hugh Cairns en 1935, tras asistir a la muerte de T.E. Lawrence (mas conocido como Lawrence de Arabia). Sin embargo, no comenzó a ser obligatorio hasta los años 70 en algunos países. En España, los conductores de moto podían ir sin él hasta 1982, e incluso entonces la obligatoriedad de su uso era solo para las motos de más de 125 centímetros cúbicos. Quienes condujesen una de menor cilindrada por ciudad, o un ciclomotor, pudieron circular sin casco hasta 1992.

    Hasta 1981 las mujeres eran consideradas menores de edad

    Hasta el año anterior al mundial de Naranjito, las mujeres eran tratadas como ciudadanas de segunda: las solteras tenían que pedir permiso a su padre para abandonar su hogar, o de su marido para hacer una compra grande o abrir una cuenta bancaria.

    Hasta 1979 era ilegal ser homosexual

    El 11 de enero de 1979 se reformó la Ley de Peligrosidad Social, que hasta entonces castigaba a los homosexuales con multas, hasta 5 años en centros de reeducación, vigilancia e incluso la prohibición de residir en ciertos lugares. Sin embargo, la plena igualdad legal no llegaría hasta 10 años después, cuando en 1989 se eliminaron los últimos artículos en las leyes que se utilizaban para perseguir a gays y lesbianas de manera arbitraria.

    El Barrio Gótico de Barcelona es del siglo 19

    Aunque contiene edificios del siglo 13 y 14, el Barrio Gótico de Barcelona fue sometido a una gran reforma entre finales del siglo 19 y principios del 20, de modo que más que gótico es neogótico. De hecho, la impresionante fachada de la Catedral de Barcelona fue construida por  Josep Oriol Mestres y Augusto Font Carreras y se inauguró en 1913.

  • ¿Qué significa el código en la parte de atrás del DNI?

    ¿Qué significa el código en la parte de atrás del DNI?

    Si eres español, seguramente tengas en tu cartera el documento nacional de identidad, el DNI. Un carnet de tamaño estándar creado hace más de 60 años en el que están codificados nuestros datos personales y sobre el que hay bastantes leyendas urbanas.

    Una de las partes más llamativas del DNI es la trasera inferior, en la que aparece una sopa de letras y números en los que adivinamos nuestros datos, pero acompañados de números que no sabemos qué significan. Pues bien, descifrémoslos.

    Este área del DNI es una zona de información impresa para OCR, es decir, destinada a que sea leída por máquinas. En este caso, la información está regulada por el estándar internacional ISO 7501, lo que explica que puedas encontrar el mismo tipo de letras e información en carnets de otros países. Vamos línea por línea para descubrir qué significan:

    Primera línea

    Empieza con ID, que es el tipo de carnet (de identidad). Continúa con el código internacional de país de España, ESP. Después aparece el número de soporte (es decir, el identificador de esa tarjeta de plástico), que son tres letras y seis números, y a continuación, nuestro número de DNI acompañado de su letra.

    Esta letra se obtiene mediante una sencilla operación matemática: se divide el número entre 23 y según el resto de la división, se aplica una letra u otra según una tabla en la que cada cifra tiene asignado un carácter. Por lo tanto, para cada número de DNI hay una única letra. Es un dato redundante que sirve básicamente para comprobar que se ha leído bien: si la letra no encaja con el número, da error. De este tipo de códigos de control hay varios en el DNI, ahora veremos más. La línea acaba con varios caracteres < de relleno.

    Segunda línea

    Comienza con nuestra fecha de nacimiento escrita en seis caracteres (año, mes y día), seguida de otro dígito de control basado en operaciones matemáticas sobre esa fecha. Continúa una letra para determinar nuestro sexo (M de masculino o F de femenino) y de nuevo otra fecha, la de caducidad del DNI. A continuación, otro dígito de control (en este caso, basado en la fecha de caducidad) y nuestra nacionalidad en tres letras. A continuación algunos caracteres < de relleno más, y otro dígito de control.

    Este, quizás por estar en una posición más aislada, es el que está rodeado de más leyendas urbanas: que si es el número de personas que se llaman como tú, que si es el número de hijos que vas a tener (?)… pero en realidad no es más que otro dato redundante, el producto de una operación matemática realizada sobre los campos anteriores. Todos estos dígitos de control sirven para confirmar a la máquina que ha leído bien.

    Tercera línea

    Esta es la más obvia: se trata de nuestros apellidos y nombre, separados por caracteres de relleno.

    Más información: Enchufa2.es

  • Las seis vidas de la revista Life

    Las seis vidas de la revista Life

    Hay marcas que se resisten a desaparecer, incluso aunque el producto que representan lo haga. Ese es el caso de la revista Life, un nombre que en España puede que no nos suene mucho pero que en Estados Unidos es toda una institución. Precisamente, el nombre Life («Vida») fue importante desde el principio, y es que en cuanto a vidas, Life ya ha tenido cinco.

    La primera empieza en 1883, cuando Life nace como una pequeña revista de humor sobre la actualidad, chistes gráficos y crítica de espectáculos y películas, con portadas ilustradas al gusto de la época.

    Henry Luce, el editor de las revistas Fortune y Time (esta última considerada ya la más prestigiosa del mundo), compró la revista en 1936 interesado únicamente por el nombre. Con los derechos de la marca en su poder, Luce lanzó la nueva Life como un semanario de periodismo gráfico. Esta segunda vida es la etapa más icónica de la revista, y la que la mayoría de estadounidenses recuerdan aún hoy. Sus coberturas de grandes eventos le proporcionaron un archivo fotográfico envidiable de los principales acontecimientos del siglo XX, así como portadas icónicas. Sin embargo, tras una paulatina caída de las ventas y un aumento de los costes, dejó de editarse en diciembre de 1972.

    Sin embargo, la popularidad de la marca no desapareció. Desde ese año, comenzó su tercera vida, editando ediciones especiales de Life sin periodicidad fija, generalmente monográficas sobre un tema, como Israel, las mujeres americanas más destacadas o un clásico de Life: el año en imágenes.

    El gran éxito de estas ediciones especiales animaron a la editorial a comenzar una nueva etapa en 1978. La cuarta vida de Life sería como revista mensual, incluyendo una pequeña variación del logo, ahora más grande. Durante algunos años, las cosas fueron más o menos bien para la revista, pero desde los 90 las ventas comenzaron a caer, así como su influencia, hasta que en 2000 Time anunció que cesaría la publicación regular de la revista. Poéticamente, su último número recogía una historia del primero: en 1936 se había dedicado un reportaje a un bebé llamado George Story con el título Life Begins (La vida empieza), y en 2000 volvieron a localizarle para narrar cómo había sido su vida: A Life ends.

    Como curiosidad, la película La vida secreta de Walter Mitty (2013) narra las aventuras del encargado del departamento de negativos de Life en aquel año, en un universo paralelo en el que la revista ha continuado editándose como mensual.

    Sin embargo, Life resucitó para una quinta vida en 2004 como suplemento dominical de una serie de periódicos de Washington, Nueva York y Los Angeles, entre otros, con el subtítulo America’s Weekend Magazine. A diferencia de España, en Estados Unidos los periódicos son mayoritariamente regionales, así que no es extraño que compartan las revistas dominicales. Durante esta época, Life competía con Parade y USA Weekend, dos suplementos que acompañaban a cientos de diarios. La etapa de Life como revista de fin de semana acabó en 2007, y sus editores no deben estar muy orgullosos de ella porque no se recoge en ninguna historia «oficial» de la revista.

     

    Desde entonces, Life se mantiene en una sexta reencarnación como marca en redes sociales y en un proyecto de digitalización de fotos con Google, además de seguir editando números especiales en papel de cuando en cuando (por ejemplo, con motivo del 75 aniversario de Paul McCartney). Sin embargo, no tiene ni siquiera web independiente: Life.com redirige al canal de imágenes históricas de la revista Time.

    La marca Life sigue viva, aunque en cierto modo está hibernando de nuevo. ¿Volverá a la vida como revista?

  • Cuando Halloween se usaba para buscar novio

    Cuando Halloween se usaba para buscar novio

    Halloween es una de las fiestas estadounidenses por excelencia, pero no fue allí donde nació sino que está muy influenciada por las costumbres irlandesas. Y la verdad es que las actividades de Halloween en Irlanda no tenían mucho que ver con la fiesta de disfraces y golosinas que es hoy, según leemos en la hemeroteca. Así explicaba la fiesta irlandesa de Halloween la revista El Museo de Familias, de 1839.

    Para los irlandeses, Halloween era la noche en que los seres como brujas, duendes y diablos caminaban libremente por la tierra, una especie de tregua entre las personas y las fuerzas sobrenaturales. Y también el momento del año en el que cualquiera podía tratar de adivinar su futuro. Y en el siglo 19 lo que más le interesaba del futuro a la gente eran sus futuros novios.

    El día de Halloween, las muchachas solteras caminaban por el campo de la mano y de dos en dos, arrancaban la primera col que encontraban. Esa col grande, pequeña, recta o torcida, sería un reflejo de cómo sería su novio: guapo, feo, alto o encorvado. Y no solo eso, la col ofrecía mucha más información. Si la raíz llevaba un poco de tierra, el novio sería rico. Si su tallo era liso y suave, tendría buen genio, pero si el tallo fuese áspero, habría muchas peleas en la relación.

    ¿Y si una muchacha sin novio no tenía otra amiga soltera para salir en busca de la col reveladora? Pues también podía montárselo sola para saber cómo sería su novio. La superstición irlandesa decía que debía ponerse frente a un espejo la noche de Halloween y cerrar los ojos mientras come una manzana. Al abrir los ojos, vería en el reflejo la cabeza del hombre que amaba realmente, inclinada sobre su espalda.

    Si la pareja ya estaba formada, los irlandeses creían que Halloween también les ofrecía oportunidades para ver cómo sería el futuro de los dos. Poniendo dos nueces juntas a arder en el fuego se vería cómo sería el matrimonio, según si ardiesen juntas (matrimonio feliz) o se separasen chisporroteando al fuego (muchas peleas).

  • Así era tener teléfono hace 100 años

    Así era tener teléfono hace 100 años

    Hoy en día el teléfono fijo es casi un accesorio del ADSL o la fibra, algo que tenemos más por costumbre que por necesidad y que muchos apenas usan ya solo para llamar a su propio móvil cuando lo pierden.

    Pero desde finales del siglo 19, el teléfono ha sido un aparato que ha revolucionado las comunicaciones, los negocios y las relaciones personales. ¿Te imaginas cómo era llamar a principios del siglo 20? Había bastantes cosas diferentes a las que hoy conocemos. Hagamos un repaso por las más llamativas.

    No existía Telefónica

    Aunque parezca mentira para quienes vivimos el monopolio, había teléfonos antes de Telefónica. Los gobiernos de finales del siglo 19 exploraron diferentes maneras de extender el teléfono en España: cuando gobernaban los conservadores, le daban las competencias a Telégrafos; y cuando gobernaban los liberales, a empresas privadas. Ninguna de las dos opciones fue un éxito, y el teléfono no empezó a despegar realmente en España hasta que se fundó Telefónica en 1924.

    De aquí procede la expresión «colgar el teléfono». Imagen: Fundación Telefónica.

    Había tarifa plana

    Al principio no había contadores telefónicos, así que las compañías telefónicas cobraban una cuota anual que te permitía usar el teléfono todo lo que quisieras, que dependían del tipo de establecimiento donde lo fueras a instalar. Por ejemplo, en 1886 el precio era de 300 pesetas al año si lo ibas a tener en casa, 600 si era una casa de huéspedes y 1000 pesetas para locales públicos como cafés. Precios que solo algunos podían permitirse: una persona ganaba entre 600 y 1000 pesetas anuales.

    Mesa de Telefonemas. Imagen: Fundación Telefónica.

    Podías enviar «telefonemas»

    La llegada del teléfono permitió un nuevo servicio que hacía la competencia a los telegramas: los telefonemas. Eran básicamente lo mismo, un mensaje que se transmitía a otro lugar, solo que el operario lo hacía por teléfono en vez de por el cable telegráfico. Podías enviar uno desde tu propia casa o acercarte a las oficinas de la compañía para hacerlo.

    Imagen: Fundación Telefónica

    Los números de teléfono eran muy cortos

    Hoy en día todos los teléfonos tienen nueve cifras, pero en una época en la que en las ciudades había tan pocos y llamar fuera era imposible, los números de teléfono apenas tenían cuatro o cinco cifras. Además, las propias compañías te decían que no te encariñases mucho con él porque no era extraño que, por cuestiones técnicas, te lo cambiasen. La propia Telefónica recomendaba no indicar el teléfono en las tarjetas de visita.

    No se podía hablar con todo el mundo (aunque tuviese teléfono)

    Hoy parece obvio llamar donde queramos, pero a principios del siglo XX no todas las redes de teléfono estaban conectadas. Como algunas ciudades no tenían red urbana con su centralita, primero se establecieron líneas particulares, es decir, dos teléfonos unidos entre sí que no podían llamar a ninguna otra parte. Muchos empresarios lo usaban para comunicar su despacho de casa con su fábrica, por ejemplo. El equivalente avanzado del teléfono de yogures, vamos.

    Después poco a poco se fueron extendiendo las líneas interurbanas e incluso internacionales (a países cercanos), pero no todas las poblaciones podían hablar con todas, ya que era necesario que las dos redes estuvieran conectadas por no más de cinco nodos, para evitar que la calidad de voz se deteriorase.

    Al descolgar, atendía una operadora

    Hasta que llegó el teléfono automático, para hacer una llamada tenías que descolgar el teléfono y decirle a una operadora el número del abonado con quien ibas a hablar. Ella se encargaba de conectar nuestro cable con el de la otra persona. En cierto modo, lo que hoy harías con Siri.

     

    Cuando llegó el teléfono automático hubo que enseñar a usarlo

    Con el público acostumbrado a hablar con operadoras, la llegada del teléfono automático fue un gran cambio. A partir de entonces, al descolgar el auricular ya no nos saludaría una señorita (nunca señora, recordemos que al igual que en Metro de Madrid, tenían prohibido casarse), sino que sonaría un tono continuo.

    Telefónica tuvo que hacer campañas de publicidad para enseñar a sus clientes a distinguir entre los diferentes tonos; el continuo de marcar, el intermitente largo de conexión y al intermitente corto de comunicando.

    Los números especiales eran básicamente los mismos que hoy

    Ha pasado casi un siglo, pero algo permanece casi igual: con la llegada del teléfono automático se pusieron en marcha algunos números especiales: atención al cliente, averías… y si les echas un ojo, seguro que te suenan:

    El 02 es el actual 1002, el teléfono de averías, mientras que el 04 es el actual 1004, atención al cliente de Telefónica.

    Otros ya no existen pero funcionaron hasta hace poco: el 03 se convirtió en 003 y después en 1003, y continuó siendo el número de información hasta que lo sustituyeron todos esos números que empiezan por 118xx y que nadie usa porque tenemos Google. El 07 se convirtió en 007, y aunque no se usaba ya para telefonemas, en los años 80 era el número para solicitar radioconferencias con barcos. El 09 dejó de utilizarse para llamadas interurbanas, pero continuó usándose para las especiales (cobro revertido, etc) y hoy ha mutado ligeramente y es el 1409.

     

    Con datos de los informes anuales históricos de Telefónica, La implantación del teléfono en Zaragoza y la cuenta de @HistoriaTelefon

  • La jerarquía de los títulos nobiliarios

    La jerarquía de los títulos nobiliarios

    A todos los que no solemos frecuentar las bodas reales o leer el Hola cada semana, los títulos nobiliarios se nos hacen algo confusos. ¿Es más ser duque o marqués? ¿qué significa ser Grande de España? Y sobre todo… ¿para qué sirve todo esto?

    La jerarquía de los títulos nobiliarios

    Los títulos nobiliarios tienen su propio orden de importancia protocolaria. Antiguamente se trataba de distinciones que hacían los reyes a determinadas personas como agradecimiento por su actuación (para defender la corona, en una batalla, etcétera). Y no era lo mismo que te otorgaran uno que otro, claro.

    Tras los títulos de la familia real (rey, príncipes e infantes), los demás títulos nobiliarios se ordenan así:

    1. Duque
    2. Marqués
    3. Conde
    4. Vizconde
    5. Barón
    6. Señor

    Además del título correspondiente (marqués, conde, barón…) el rey te puede nombrar Grande de España, que no se refiere a tu peso, sino que es una distinción especial. Es la más alta que se concede en España y te pone justo por debajo de la familia real en el orden de molar. Además, esto te hace escalar puestos en el ranking de la nobleza: por ejemplo, un conde que sea Grande de España está por encima de un marqués a secas. Eso sí, hay un puesto que viene con ventaja: todos los duques son Grandes de España por defecto. Además, el rey puede nombrar a gente random Grande de España, aunque no tenga título nobiliario.

    El principal privilegio de los Grandes de España era poder estar cubiertos frente al rey, mientras que todos los demás ciudadanos debían quitarse el sombrero. Por eso era tradicional que el rey nombrase a alguien Grande de España diciéndole: «Cubríos».

    La grandeza también influye en el tratamiento. Los Grandes de España son Excelentísimos Señores; y los demás nobles, Ilustrísimos Señores. Ahora ya sabes cómo dirigirte a un duque si te lo encuentras en el metro.

    La Constitución de la II República suprimió los títulos nobiliarios, pero tras su golpe de Estado, Franco los recuperó y se otorgó la potestad de crear nuevos. Entre los que creó están el Ducado de Primo de Rivera (adivina para quién), el Ducado de Mola (ojalá hubiera tenido sentido del humor y fuese de Mola Mogollón) o incluso el Condado de Fenosa. Sí, se llama como la compañía eléctrica porque Franco se lo otorgó a su fundador. ¿Tendrá Amancio Ortega algún día el Condado de Zara o el Ducado de Lefties?

    ¿Pero para qué sirve ser conde, marqués o Grande?

    Tener un título, y especialmente, ser Grande de España significaba disfrutar de diferentes privilegios, según la época histórica: por ejemplo, cobrar rentas, poder acceder directamente a puestos más altos (y mejor pagados) en el ejército o tener entrada libre en el Palacio Real hasta la galería de retratos.

    Hoy en día afortunadamente no queda ninguno de estos privilegios, más allá de que puedan invitarte a una boda real o que tengas más posibilidades de aparecer en el Hola. El último privilegio legal que desapareció lo hizo en 1984: viajar con pasaporte diplomático.

    Lo que sí puedes hacer es llamar a tu compañía telefónica y pedir que, a partir de ahora, la factura del móvil te llegue con el Ilustrísimo Señor delante.