Categoría: Social

  • La época en que el sida era el cáncer gay

    La época en que el sida era el cáncer gay

    Aunque se cree que el virus del VIH pasó de simios a humanos en el primer tercio del siglo XX, la pandemia del sida comenzó oficialmente en junio de 1981, cuando los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos dio la voz de alarma acerca de diferentes tipos de infecciones oportunistas que habían comenzado a sufrir simultáneamente un grupo de hombres homosexuales en San Francisco. La mayoría de ellos murieron sin remedio en los siguientes meses.

    La aparición de unas manchas rosas en la piel de algunos enfermos, y el hecho de que muchos de ellos fuesen homosexuales, llevó a la prensa a llamar a la nueva enfermedad con nombres como «cáncer rosa» o gay-related immune deficiency («inmunodeficiencia relacionada con la homosexualidad»). No tardaron quienes vieron una oportunidad para tener una justificación a su homofobia, y consideraban la nueva enfermedad un castigo de Dios a los homosexuales.

    Durante los 80, la falta de investigación e información hacía que las causas del sida no estuvieran nada claras. Por eso, en un principio muchos pensaban que tenía que ver con el sexo anal o el uso de poppers, factores más comunes entre homosexuales. En realidad, el hecho de que no existiese peligro de embarazos no deseados es lo que hizo que el sida se extendiese más rápidamente entre parejas gays, ya que las relaciones con preservativo eran mucho menos frecuentes que en parejas heterosexuales.

    Sin embargo, Estados Unidos pronto se dio cuenta de que el sida no afectaba solo a homosexuales. Los inmigrantes de Haití y los drogadictos por vía intravenosa también eran grupos de riesgo, por lo que se creó el concepto del Club de las Cuatro Haches: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos, algo que estigmatizó a estos colectivos.

    El nombre que finalmente eligieron los médicos para la nueva enfermedad, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, se eligió para evitar hacer referencia a ningún grupo en concreto, sino describir simplemente las características de la enfermedad. El nombre sida (en inglés, AIDS) comenzó a usarse en 1982.

    Obituario publicado en marzo de 1987 en un diario de San Francisco

    La epidemia de sida, para la que no existía cura ni tratamiento, tuvo un impacto brutal entre la comunidad homosexual de la época, tanto por el estigma que creó en la sociedad como por las habituales muertes. El diagnóstico de la enfermedad suponía la certeza de una muerte rápida, muchas veces en cuestión de semanas o días. En el San Francisco de los 80, en una época en que las redes sociales y los móviles aún eran ciencia ficción, los obituarios de la prensa local se convirtieron en la manera más rápida (y cruda) de saber si un amigo al que llevabas semanas sin ver había muerto por sida. La GLTB Historical Society ha digitalizado miles de obituarios de la época como homenaje a sus protagonistas, y se pueden buscar online.

    En España, la campaña «Si Da, No Da» del Ministerio de Sanidad a finales de los 80 trató de acabar con los mitos y desdramatizar ante el miedo que muchos aún tenían a acercarse, dar la mano o simplemente compartir un baño público con personas con sida o seropositivas.

    A estos mitos contribuyeron las distintas teorías conspirativas, según las cuales el virus del VIH no existe, y que en nuestro país encontraron un altavoz por ejemplo en la época amarillista de Diario 16. En Reino Unido, desde 1992 se editó Continuum, una revista que negaba la existencia del virus y daba altavoz a pseudociencias. La revista dejó de editarse en 2001 cuando el último de sus editores murió, al igual que los anteriores, por enfermedades derivadas del sida.

    Hoy en día el sida sigue siendo un gran problema a nivel mundial, pero gracias a los antirretrovirales una persona con VIH puede vivir una vida normal con la misma esperanza de vida mientras tome la medicación. Ya no se distinguen grupos de riesgo para el contagio del VIH, sino prácticas de riesgo (sexo desprotegido, compartir jeringuillas…) y afortunadamente, la época en la que se creía que era una enfermedad de homosexuales han quedado muy atrás.

  • Los 11 argumentos más surrealistas del PP contra el matrimonio igualitario

    Los 11 argumentos más surrealistas del PP contra el matrimonio igualitario

    En junio de 2005 el Congreso de los Diputados aprobaba la reforma del código civil para dejar de discriminar a las parejas homosexuales que desearan casarse. Esta ley de matrimonio igualitario fue aprobada con los votos de todos los partidos… excepto dos: Unió y el PP.

    Este último no solo votó en contra de la igualdad de derechos, sino que presentaron un recurso al Tribunal Constitucional. Aunque en los siguientes años trataron de aducir que el recurso es «una consulta sobre si es constitucional o no», en realidad su texto (que se puede consultar en la web de la FELGT) lo deja bien claro: lo consideraban inconstitucional y mucho más. Recogemos aquí las principales razones que esgrimían:

    1. Es «un fraude»

    Si el matrimonio siempre ha sido cosa de un hombre y una mujer, ¿qué es eso de que el significado de una palabra se amplíe? Pues un fraude. Por eso en el PP nunca llaman nevera al refrigerador.

    2. Supone cambiar «todo el conjunto normativo construido durante siglos»

    Desde la época de los romanos construyendo unas leyes para que venga el lobby gay y las tire abajo. Porque el ordenamiento jurídico es un poco como el Jenga.

    3. Vulnera el derecho al matrimonio

    ¿Una ley que favorece que la gente se case puede vulnerar el derecho al matrimonio? Atención al triple salto mortal. El PP decía que el matrimonio igualitario iba contra el artículo 32 de la Constitución, el que dice que tanto el hombre como la mujer tienen derecho al matrimonio. Y claro, si por ejemplo se casan dos hombres, ahí hay una mujer que se ha quedado sin su derecho constitucional a casarse. A casarse con un gay, suponemos.

    4. Vulnera la protección a la infancia

    Pero ojo, porque la ley no solo permite a las parejas homosexuales casarse: ¡les permite adoptar niños! Y claro, ellos exclaman que eso va contra la protección a la infancia, porque dónde va a estar mejor un niño que en un orfanato.

    5. Los hombres y las mujeres se complementan muy bien

    Que suena un poco a «ya sé que eres gay pero eres perfecto para mi prima la de Cuenca que está soltera, os complementaríais muy bien». Y oye, lo dicen los filósofos.

    6. Hay un descenso alarmante de la natalidad

    Porque todo el mundo sabe que cuando a dos homosexuales se les prohíbe casarse se vuelven a casa, se buscan una mujer cada uno y se ponen a tener hijos. O quizás sea que las parejas heterosexuales no pueden concentrarse en engendrar si hay gays y lesbianas casándose a sus alrededores.

    7. Convierte el matrimonio en una «institución borrosa»

    No era tu astigmatismo, era que había gays casándose.

    8. Hoy es el matrimonio, mañana es quitar el derecho al voto

    Por lo visto, se trata de una Hoja de Ruta del Mal que comienza con dar derechos a los homosexuales.

    9. Esto tiene que quererlo la mayoría

    Resulta que los derechos no se reconocen, se votan. Como por ejemplo cuando se anuló la esclavitud, que había que haber consultado su opinión al Ku Klux Klan.

    Es un argumento curioso teniendo en cuenta que todos los demás partidos votaron a favor, y que si se aprobó fue precisamente porque quiso la mayoría.

    10. Priva de derechos a quienes legítimamente los tienen

    Aquí falta desarrollar un poco la explicación pero parece que el hecho de que una pareja de hombres o mujeres se casa, por algún motivo, priva de derechos a otra persona. Como no sea de su derecho de prohibírselo…

    11. DESTRUYE las instituciones

    2005, el año en el que un monstruo homosexual comenzó a destruir las instituciones de camino al Juzgado para casarse.

    Afortunadamente, el final de esta historia ya lo conocemos. Siete años después de la presentación de este recurso, el Tribunal Constitucional emitía su veredicto: el matrimonio igualitario es plenamente constitucional.

    Desde entonces, el Partido Popular, que sigue dirigido por la misma persona, no ha pedido nunca disculpas. Eso sí, han dicho que «asumen como propia» la ley y tras insinuar que lo harían ante las elecciones de 2008 y 2011, actualmente afirman que ya no está entre sus planes anular este derecho.

  • Así se hacían los primeros pagos con tarjeta de crédito

    Así se hacían los primeros pagos con tarjeta de crédito

    Las tarjetas de crédito existen desde hace décadas, muchos años antes de la invención de los TPV electrónicos que se comunican en tiempo real con el sistema informático de los bancos. ¿Cómo se pagaba con tarjeta antiguamente? La respuesta es la validadora manual, conocida popularmente como la bacaladera. Y es también la razón por la que tantas tarjetas aún tengan grabados los datos del titular en relieve.

    Cuando alguien quería pagar con tarjeta de crédito, el proceso era el siguiente. En primer lugar, se le pedía la tarjeta y se comprobaba que no fuese robada. ¿Cómo? Con el Boletín de Tarjetas Anuladas, una publicación en la que se recogían todos los números de serie de tarjetas dadas de baja, extraviadas y robadas. Si la tarjeta aparecía en el boletín, el comerciante debía quedársela y avisar de ello al Centro de Autorizaciones, que le recompensaría con 10.000 pesetas.

    También era necesario llamar a este Centro si el cliente quería hacer una compra superior a 10.000 pesetas (el “límite de consulta”), o si -tal y como recomienda el propio boletín- el cliente no tenía identificación, era demasiado joven como para hacer un gasto muy grande o su comportamiento era sospechoso.

    Si todo estaba en orden, la tarjeta se colocaba en el lugar indicado de la máquina, junto a una placa que ya estaba fijada con los datos del establecimiento. Encima se ponía un recibo con tres hojas de copia donde se apuntaba todo lo que el cliente había comprado y el importe total.

    Y con todo ello ajustado, se movía el rodillo (la pieza azul) de izquierda a derecha, haciendo que el número de tarjeta y los datos del titular y del comercio quedasen grabados en las tres copias del recibo gracias a la magia del papel carbón: una para el cliente, otra para el banco y otra para el establecimiento.

    Obviamente, en esa época de comunicaciones prehistóricas, el cargo no constaba al banco hasta el día siguiente, cuando el honrado comerciante se acercaba a su sucursal a llevar todos los recibos del día anterior.

    Por lo tanto, cuando hoy en día nos parezca lento el proceso de pagar con tarjeta (introducirla o pasarla por el terminal, esperar el OK del banco y en ocasiones introducir el PIN) podemos consolarnos pensando que hace 30 años era mucho más pesado para vendedor y cliente. De hecho, la bacaladera se sigue utilizando en algunos países, aunque los nuevos sistemas de tarjetas contactless, más seguros para ambas partes, están acabando con ella.

  • Calendario Mundial: un calendario perpetuo para simplificar nuestros meses

    Calendario Mundial: un calendario perpetuo para simplificar nuestros meses

    Si eres de los que ven como un tormento recordar qué meses tienen 30 o 31 días, o tener que calcular qué años son bisiestos, esta idea te gustará. Y es que nuestro calendario actual lleva sin actualizarse desde 1582, cuando el papa Gregorio XIII reformó el calendario para ajustarlo a la duración real del año. Y aunque hubo un intento durante la Revolución Francesa para hacerlo más racional, no llegó a calar.

    En los años 30, una mujer estadounidense llamada Elisabeth Achelis diseñó una reforma a la que llamó Calendario Mundial: un nuevo calendario perpetuo, con el que todos años empezarían en domingo (que para los estadounidenses es el primer día de la semana) y terminarían en sábado.

    Este calendario, como el actual, se basa en cuatro trimestres, que al igual que el año empiezan en domingo y acaban en sábado. Los trimestres siempre tienen 91 días: el primer mes 31 (enero, abril, julio, octubre), y el resto 30 días. Por lo tanto, los días del año siempre coincidirían con el mismo día de la semana (el 5 de marzo siempre sería martes, por ejemplo).

    Para que este calendario encajase con la duración del año solar y con nuestro calendario actual incorpora un día festivo llamado Worldsday (Día del Mundo), entre el último día de diciembre (30, sábado) y el 1 de enero (domingo). Este día sería no laborable, no pertenecería a ninguna semana (se identifica como W) y se celebraría en todo el mundo a la vez.

    Y para adaptarse al año solar, uno de cada cuatro años también sería bisiesto, teniendo un día más llamado LeapyearDay. Pero esto no rompería la relación entre días de la semana y del año, porque este día también sería un W, festivo mundial y sin día de la semana o mes asignado. Se añadiría justo a mitad del año, entre junio y julio.

    Tanto el WorldsDay como el LapyearDay se consideran como periodos festivos de 24 horas a la espera de reiniciar el calendario, y no pertenecen a ninguna semana o mes, ni tienen día de la semana asignado (y estando situados entre sábado y domingo, serían como un puente).

    Así sería el nuevo calendario a partir de ahora:

    De hecho, dado que el ciclo se repite cada tres meses, es posible expresar el Calendario Mundial de forma mucho más simple:

    Elisabeth Achelis fundó en 1930 The World Calendar Association, y durante esa década varios países estuvieron interesados en su implantación, poniéndose como objetivo hacerlo en 1939 (año que comenzaba en domingo). Se creó un Comité Latinoamericano del Calendario Mundial, con miembros de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, México, Panamá y Uruguay. En Estados Unidos el Congreso lo estudió y se llevó a Naciones Unidas, pero el interés fue decayendo desde los años 40. La World Calendar Association sigue activa y su intención era haberlo implantado para 2017, año que comenzaba en domingo.

    Las ventajas de este calendario son principalmente su racionalidad. Nunca más habría que pensar si un mes tiene 30 o 31 días, si el 12 de enero era sábado o martes o si este año cae bien un puente. No haría falta cambiar el calendario cada año. Los festivos podrían ordenarse mejor. Además, es un calendario sumamente sencillo de implementar, pudiendo hacerlo casi sin complicaciones en cualquier año que comenzase en domingo (el próximo es 2023). Como se pregunta la World Calendar Association, ¿no debería ser nuestro calendario tan sencillo como nuestro reloj?

     

  • ¿Dónde están «Vieja» Zelanda o «Viejo» York?

    ¿Dónde están «Vieja» Zelanda o «Viejo» York?

    La época colonial y de las conquistas tenía poca imaginación para poner nombres, y en muchos casos se limitaban a homenajear los de ciudades de sus países de origen y añadir el «Nuevo» delante.

    El caso es que hoy en día muchos «nuevos» se han hecho más famosos que los que les dieron nombre. Y nosotros nos preguntamos, ¿dónde está Vieja Zelanda? ¿y Viejo York? Vamos a descubrirlos.

    York (Inglaterra)

    Se trata de la capital del condado de  Yorkshire, y en ella viven algo menos de 200.000 personas. Y si es lo que estás pensando, sí: aquí se inventó (o al menos, popularizó) el jamón de york, llamado jamón dulce en otras partes del mundo. Fue el carnicero Robert Burrow Atkinson en su local de Blossom Street el que empezó a curar jamón cociéndolo en agua salada en la década de 1860.

    El lugar donde se alza Nueva York fue descubierto (es un decir, ya había aborígenes viviendo allí) por Giovanni da Verrazzano, explorador italiano a sueldo de la corona francesa, que llamó a este lugar Nueva Angulema. Después fue conquistada por los neerlandeses que la llamaron Nueva Amsterdam, y más tarde por los ingleses que le dieron el nombre definitivo de Nueva York.

    Orleans (Francia)

    Se trata de la capital de la región de Centro y del departamento de Loiret. En Orleans viven unas 116.000 personas y está hermanada, entre otras, con Tarragona.

    Nueva Orleans, por su parte, es la ciudad más grande del estado de Luisiana (EEUU) con algo más de un millón de habitantes en su área metropolitana, y es famosa internacionalmente por ser la cuna del jazz, dentro de una población muy multicultural.

    Jersey

    Su nombre oficial es Bailía de Jersey, y se trata de una dependencia de la Corona británica: es decir, al igual que la Isla de Man o Guernsey, no forma parte del Reino Unido pero tampoco es un país completamente independiente. Eso sí, tiene su propio dominio de internet (.je) y emite sus propias monedas y billetes (libras de Jersey) aunque valen lo mismo y se pueden usar para pagar mezcladas con las libras esterlinas.

    En Estados Unidos, Nueva Jersey es uno de los 50 estados que forman el país, uno de los más ricos gracias a su cercanía a ciudades como Nueva York o Filadelfia, además de ser uno de los más progresistas del país (abolió la pena de muerte en 2007). Entre sus 8,4 millones de habitantes hay una gran comunidad italoamericana e hispana.

    Zelanda (Países Bajos)

    Se trata de una de las doce provincias que forman el Reino de los Países Bajos. Su nombre en neerlandés es Zeeland, que significa «tierra del mar». Según el último censo, viven en Zelanda algo menos de 400.000 personas.

    Nueva Zelanda (el país de Oceanía) está formado por dos grandes islas y muchas menores, y recibe su nombre por el que le pusieron los cartógrafos neerlandeses, apareciendo por primera vez documentado en 1645.

  • Libros para tener la cabeza llena de cosas interesantes

    Libros para tener la cabeza llena de cosas interesantes

    Hay libros con la cualidad de llenarte la cabeza de cosas interesantes, tal y como intentamos en La cabeza llena. Libros de cualquier tema que contienen historias, anécdotas o información sobre temas que no imaginabas que te iban a fascinar.

    Por eso hemos decidido recopilar algunos de los que más nos han gustado y que en ocasiones han inspirado artículos de la web. Y si quieres hacer más recomendaciones, no dudes en hacerlo a través de nuestro Twitter @lacabezallena o en Facebook.

    Auge y caída de una historieta

    Editorial Bruguera fue todo un mito durante los 60 y 70. En las páginas de sus revistas nacieron personajes como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Anacleto, Las hermanas Gilda… sus personajes son muy conocidos, pero la historia interior de su empresa no tanto. En este libro, el autor del blog En todo el cocodrilo explica perfectamente esta historia y ofrece montones de datos interesantes.

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    Atlas de metros del mundo

    Si te gusta el diseño, el transporte o ambas cosas, disfrutarás muchísimo con este libro. Recoge todos los mapas de metro del mundo, su evolución y explicaciones sobre la historia de la red y el propio proceso de diseño.

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    Anatomía de la lengua

    Este estupendo libro de la lingüista Elena Álvarez Mellado va a hacer que te interese la lengua española. Está lleno de ideas, curiosidades y explicaciones sobre por qué hablamos como hablamos y cómo nuestro idioma construye nuestra realidad, todo explicado de forma fácil y muy accesible.

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    No es fácil ser verde

    Este libro de Miguel Ángel Parra es a la vez una biografía de Jim Henson y un repaso a la productora que fundó, creadora de películas como Dentro del Laberinto y programas tan famosos como Los Muppets o Barrio Sésamo. Una historia apasionante y muy bien documentada de alguien que revolucionó el entretenimiento, los programas infantiles y el mundo de las marionetas.

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    100 años de TBO

    La fama de la revista TBO, lanzada hace 100 años, es tan grande que llegó a dar nombre a los tebeos. Sin embargo, hoy en día apenas es un recuerdo de los más mayores. Su historia es muy interesante y merece un repaso, que es lo que hace Antoni Guiral en este enorme libro. Muy recomendable.

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    El efecto ZP

    Simpatices o no con el PSOE, este libro narra una de las campañas electorales más interesantes de nuestra democracia: la que llevó a Zapatero a la Moncloa en 2004. Con este libro descubrimos cómo se define una idea, se reposiciona la marca de un partido político y se crea la estrategia para comunicar de una manera diferente.

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    Historia gráfica de la prensa diaria española

    Este impresionante libro recoge una detallada historia de los periódicos en España, desde el siglo XVIII hasta la fundación de El País en 1976. Se centra sobre todo en el aspecto gráfico, pero a través de sus páginas (llenas de reproducciones de páginas) vemos también la historia de los propios diarios y la historia de España.

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    Ortotipografía para diseñadores

    Aunque no te dediques profesionalmente al diseño, con este libro descubrirás que todas las rayitas, puntos, símbolos raros y hasta los espacios tienen sus propias normas y significados, que hay que tener en cuenta al componer una página.

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    Pensar con imágenes

    Este libro de Enric Jardí es un cuaderno de ejercicios. En cada página nos propone que pensemos cómo representaríamos un concepto, una idea, una noticia. Y en la página siguiente nos explica (y nos muestra) cómo lo hizo él. A veces con collage, otras veces con ilustraciones, metáforas visuales… a lo largo del libro vas abriendo tu mente y aprendiendo sin querer montones de maneras de representar la realidad visualmente.

    Precio: 14,16€ (Comprar en Amazon)

    Atlas de países que no existen

    El geógrafo Nick Middleton ha repasado Estados de todo el mundo que no son países reconocidos oficialmente. Algunos, restos de guerras; otros, territorios en disputa; otros son países en lo imaginario (uno de ellos reclamó el Purgatorio cuando el Vaticano dejó de usarlo), y también algunos movimientos independentistas como Cataluña. El libro es una gozada visual, muy bien diseñado y lleno de historias interesantes. Aunque no te guste la geografía, te atrapará.

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    Algunas recomendaciones de libros incluyen enlaces a Amazon. Comprando un libro en Amazon, La cabeza llena se lleva un pequeño porcentaje de la venta sin que a ti te cueste nada, con la esperanza de que algún día dé para que nos podamos tomar un café.

  • «Me llena de orgullo y satisfacción» y otras frases que sus autores en realidad nunca dijeron

    «Me llena de orgullo y satisfacción» y otras frases que sus autores en realidad nunca dijeron

    Hay muchas frases que usamos en el día a día, o situaciones que relacionamos con películas y libros, que en realidad no son así. Ni Hamlet tiene una calavera en la mano al decir «Ser o no ser», ni en el Quijote dicen «Ladran luego cabakgamos», ni el Sherlock Holmes de Doyle dijo nunca «Elemental, querido Watson». Y es que cuando nuestra mente almacena una frase, ya parece imposible cambiarla. Así que vamos a darles caza.

    «Me llena de orgullo y satisfacción», de Juan Carlos I

    Si alguien nos pide que imitemos al anterior rey, posiblemente engolemos la voz y empecemos diciendo «Me llena de orgullo y satisfacción» sencillamente porque se ha instalado el tópico de que el monarca comenzaba así sus discursos de Navidad.

    En realidad… no fue así nunca. En El País hicieron un análisis de más de 40 años de mensajes navideños televisados y en ninguno aparece esa frase. Sí otras parecidas, como «Nos llena de satisfacción», lo que puede ser el origen del mito, al ser modificado por sus imitadores.

    «Elemental, querido Watson» de Sherlock Holmes

    La frase que todos relacionamos con Sherlock Holmes no aparece en ninguno de los libros de Arthur Conan Doyle. La más parecida que se puede leer en esta colección de libros es «Superficial, mi querido Watson». La primera vez que aparece la frase en cuestión es en una de sus primeras adaptaciones cinematográficas, Las aventuras de Sherlock Holmes, en 1939.

    «Si me necesitas, silba» en Tener y no tener

    Se supone que es una de las frases más famosas de la película Tener y no tener (1944), pero en realidad Lauren Bacall no la pronuncia así. La auténtica versión es «No tienes que representar ningún papel conmigo, Steve. No tienes que decir nada ni hacer nada. Sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas»

    «Tócala otra vez, Sam» en Casablanca

    En Casablanca no se pronuncia esta frase. Las más parecidas son «Play it, Sam. Play As time goes by» y «You played it for her, you can play it for me. Play it», pero en ninguno de los dos casos se tradujo como «Tócala otra vez, Sam». La frase sí que aparece en una película: «Una noche en Casablanca», de los Hermanos Marx, dos años después. ¿Quizás de ahí la confusión?

    Tampoco se dice en la película «Siempre nos quedará París». En realidad el doblaje dice algo muy parecido: «Siempre tendremos París». El original es básicamente lo mismo: «We’ll always have Paris».

    En todo caso, no podemos estar 100% seguros de esto: la película ha sido doblada varias veces, ya que en 1950 se perdieron los doblajes de Warner cuando su fondo fue comprado por United Artists, según cuenta ElDoblaje.com. La película se volvió a doblar en 1966 (para el cine), en 1972 (para TVE) y en 1983 (de nuevo para TVE). Puede que en la primera versión, ya perdida, se pronunciasen esas frases… pero es imposible saberlo.

    «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos» y «Con la Iglesia hemos topado» en el Quijote

    «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos» no aparece en el Quijote. En realidad su origen está en el poema Ladrador de Johann Wolfgang von Goethe. Parece ser que Eva Perón empezó a usar la frase mal atribuida en sus discursos… y ahí se quedó.

    En cuanto a la frase de la Iglesia, que mucha gente usa para expresar frustración ante la autoridad eclesiástica, en realidad no es así en el libro. La original es «Con la iglesia hemos dado», sin la palabra topado y con iglesia en minúscula, que obviamente tiene otra connotación: Sancho y Quijote cabalgaban de noche y se encontraron con un edificio que era una iglesia. Sin más.

    La escena de «Ser o no ser» con la calavera en la mano

    No te vamos a negar que exista la escena de Ser o no ser… pero no es como se suele representar, con Hamlet recitando la famosa frase con la calavera en la mano. En realidad, la escena de «To be or not to be» es la primera escena del tercer acto y Hamlet no lleva nada en la mano. La calavera en la mano no llegará hasta mucho después, la primera escena del quinto acto. Y por cierto, la calavera es de Yorick, amigo de la infancia del protagonista.

    Artículo realizado con la ayuda de Mila Juan, Rocío Broseta, Elena Álvarez Mellado, Álex Ferrero. ¡Gracias a todos!

  • Cuando Franco ganó un millón en la Quiniela

    Cuando Franco ganó un millón en la Quiniela

    La Quiniela es un juego de apuestas deportivas que existe desde 1946. Uno de sus episodios más curiosos se produjo en 1967, cuando uno de los acertantes fue… Francisco Franco, el dictador del país.

    Franco acertó 12 resultados, que esa semana constituyeron pleno porque se suspendieron varios partidos, ganando unas 900.000 pesetas (casi 5.500 €), una enorme cantidad para aquella época: con ese dinero se podía comprar un piso en Madrid y sobraba dinero.

    Boleto en el que Franco acertó 12 resultados por la gracia de Dios. Foto: La Razón

    Resulta además curioso que la Quiniela que ganó Franco fuese especial: los partidos sobre los que había que apostar esa semana no eran de la Primera División de la Liga como normalmente, sino de la liga italiana, ya que en aquella jornada la española había terminado, como explica este recorte de El Mundo Deportivo que publican en Curiosidades del Fútbol:

    En todo caso, el dictador de pálidas posaderas podría haber ganado más dinero al haber sido máximo acertante, pero dos factores se lo impidieron: las jornadas sin equipos españoles la recaudación bajaba y además hubo nueve otros máximos acertantes. Pero en todo caso, una buena propina a cambio de las 24 pesetas que costaba el boleto.

    Como última curiosidad, todas las fuentes que recogen esta anécdota explican que el boleto premiado de Franco se encuentra enmarcado en algún despacho de Loterías y Apuestas del Estado.