Categoría: Historia

  • La redada policial que originó el primer Orgullo LGTB+

    La redada policial que originó el primer Orgullo LGTB+

    Tener una sexualidad diferente a la convencional mayoritaria nunca ha sido fácil, y no lo era en Estados Unidos en los años 50 y 60. Por aquel entonces, la homosexualidad (considerada una enfermedad hasta 1990) estaba castigada incluso con cadena perpetua, y las redadas policiales en los pocos bares donde se aceptaba a clientes gays eran continuas. Una de ellas, en un bar llamado Stonewall Inn, originó lo que hoy conocemos como el Orgullo LGTB+ y celebrado en todo el mundo.

    El Stonewall Inn había abierto en 1846. Había sido salón de té durante la Ley Seca, y restaurante hasta que un incendio obligó a su clausura en los 60. En 1967 reabrió, controlado por la Mafia, que vio una oportunidad de negocio en crear un espacio de libertad para la aún ilegal comunidad LGTB+. En su interior se congregaban gays, lesbianas, travestis, transexuales, prostitutas…

    En 1969 ya era un lugar de referencia para la entonces denominada comunidad gay, que oficialmente seguía en la clandestinidad y perseguida por la policía. Precisamente por eso las redadas eran muy comunes. Por lo general los empleados y clientes solían saber cuándo serían, pero nadie avisó al Stonewall Inn de la redada que se produjo la noche del 27 al 28 de junio de 1969. Hay quien dice que la redada no tuvo como objetivo la clientela LGTB, sino la Mafia dueña del bar y sus prácticas de extorsión.

    En cualquier caso, a la 1:20 de la madrugada del 28 de junio de 1969, la policía encendió las luces del Stonewall Inn, encerrando en su interior a 200 personas. En estas redadas, mujeres policías llevaban a todos los clientes con ropa de mujer al baño para comprobar su sexo biológico. Tras esta humillante verificación, a las que tenían genitales masculinos (ya fuesen transexuales o travestis), se las arrestaba.

    Pero la noche del 28 de junio de 1969 no fue una noche más. Esa noche los clientes se negaron a identificarse, y las personas vestidas con ropa de mujer, a ser inspeccionadas. De modo que la policía decidió arrestar a casi todo el mundo. Pero los pocos liberados no se fueron a casa.

    Cuando llegaron los furgones policiales, cientos de personas les esperaban fuera de Stonewall. Algunas de ellas, burlándose de la policía. Cuando los agentes llevaban a sus furgones a los trabajadores del bar, se oyó gritar «¡Gay power!» y alguien comenzó a cantar We shall overcome, un espiritual convertido en canción protesta por los derechos civiles:

    Cuando la policía empujó a uno de los travestis, la multitud empezó a abuchear y lanzar monedas, primero, y botellas de cerveza, después. Entonces, Stormé Delarverie, una de las lesbianas arrestadas, forcejea con la policía y grita a la multitud: «¡¿Por qué no hacéis nada?!». La multitud enfureció. Más de 500 personas se volvieron contra la policía, que tuvo que marcharse. Un parquímetro sirvió de ariete para volver a abrir las puertas del Stonewall Inn, en cuyo interior aún quedaban algunos agentes. Finalmente, la redada se convirtió en una lucha campal entre policía y una multitud mayormente LGBT. La pelea duró 3 horas. La primera noche del Orgullo de Stonewall acabó con 13 detenidos y varios heridos. Las peleas duraron varios días, pero los marginados por la ley ganaron la batalla.

    Al año siguiente, el 28 de junio de 1970, se conmemoró el aniversario de la redada con una marcha en Nueva York: el primer Orgullo Gay de la historia. Pronto fue extendiéndose por más ciudades de EEUU, acompañado de la recién estrenada bandera arcoíris, y por todo el mundo. Sin embargo, no sería hasta 1980 cuando se derogarían las leyes que castigaban la homosexualidad.

    En España la homosexualidad también era ilegal. Desde la época de Primo de Rivera el código penal castigaba delitos como el escándalo público con más fuerza si se trataba de homosexuales. La dictadura franquista reformó en 1954 la Ley de Vagos y Maleantes, promulgada durante la República, para añadir a ella los homosexuales. En 1970 la ley fue sustituida por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social, que seguía castigando a los homosexuales con internamiento, cárcel y multas. Tras la muerte del dictador, el indulto de 1975 y la amnistía de 1976 no afectaron a los homosexuales castigados por esta ley.

    Primer Orgullo Gay en Barcelona (1977)

    El 28 de junio de 1977 se produce la primera marcha del Orgullo Gay en Barcelona, que reunió en las Ramblas a unas 4.000 personas. La marcha terminó siendo dispersada por la policía, y entre sus reivindicaciones se encontraba precisamente la derogación de la Ley de Peligrosidad, algo que no se conseguiría hasta 1979.

    Sin embargo, derogada la ley, la policía y los jueces aún tenían armas para castigar a los homosexuales con la Ley de Escándalo Público, con la que publicar imágenes de hombres desnudos o besarse en público podía suponer una condena. Esta ley se mantuvo en vigor hasta finales de los 80.

    El siguiente paso, ya en 2005, fue conseguir la plena igualdad legal con el derecho al matrimonio y al adopción. Y aunque hubo quien se opuso con argumentos surrealistas, hoy en día las reivindicaciones LGTB+ son imparables.

    Redactado por Simón Perera y Fernando De

  • El surrealista himno de la Comunidad de Madrid

    El surrealista himno de la Comunidad de Madrid

    Madrid fue la última comunidad autónoma en establecerse, y se quedó como ente uniprovincial básicamente porque ambas Castillas le hicieron la cobra, rechazando incorporarla a su región. En 1983 la recién nacida comunidad estrenaba sus propios símbolos diseñados para la ocasión, ya que no tenía ninguna historia como ente independiente. A la bandera y el escudo de la Comunidad, muy conocidos, se le une un himno, un gran desconocido ya que a diferencia de otras autonomías, casi nunca se utiliza en actos oficiales.

    Y es una lástima, porque es un himno con un toque surrealista y divertido, que explica precisamente la historia de cómo Madrid se quedó sola en el proceso autonómico. Fue escrito por Agustín García Calvo, que cobró 1 simbólica peseta por ello, y la música se la puso el compositor Pablo Sorozábal Serrano. Se trata de posiblemente el único himno regional del mundo que incluye la palabra “semáforo”:

    Yo estaba en el medio:
    giraban las otras en corro,
    y yo era el centro.
    Ya el corro se rompe,
    ya se hacen Estado los pueblos,
    Y aquí de vacío girando
    sola me quedo.

    Cada cual quiere ser cada una:
    no voy a ser menos:
    ¡Madrid, uno, libre, redondo,
    autónomo, entero!
    Mire el sujeto
    las vueltas que da el mundo
    para estarse quieto

    Yo tengo mi cuerpo:
    un triángulo roto en el mapa
    por ley o decreto
    entre Ávila y Guadalajara,
    Segovia y Toledo:
    provincia de toda provincia,
    flor del desierto.

    Somosierra me guarda del Norte y
    Guadarrama con Gredos;
    Jarama y Henares al Tajo
    se llevan el resto.
    Y a costa de esto,
    yo soy el Ente Autónomo último,
    el puro y sincero.
    ¡Viva mi dueño!,
    que, sólo por ser algo,
    ¡soy madrileño!

    Y en medio del medio,
    Capital de la esencia y potencia,
    garajes, museos,
    estadios, semáforos, bancos,
    y vivan los muertos:
    ¡Madrid, Metrópoli, ideal
    del Dios del Progreso!

    Lo que pasa por ahí, todo pasa
    en mí, y por eso
    funcionarios en mí y proletarios
    y números, almas y masas
    caen por su peso;
    y yo soy todos y nadie,
    político ensueño.
    Y ése es mi anhelo,
    que por algo se dice:
    De Madrid, al cielo

  • Así nacieron los sellos de Correos

    Así nacieron los sellos de Correos

    El sistema de Correos no ha sido siempre tal y como lo conocemos. A lo largo de los siglos se fueron incorporando novedades que hoy nos parecen obvias, como la creación de la figura de los carteros en 1756 que hacían que la gente no tuviera que ir a la oficina postal a recoger su correo, la instalación de buzones para depositar las cartas a enviar a partir de 1762 o la colocación de buzones particulares en los portales desde 1962 para mantener la privacidad de los envíos.

    Uno de los pasos más grandes se dio en octubre de 1849, cuando se publicó un decreto creando el sello de correos. Unas semanas después, el 1 de enero de 1850, se ponían a la venta los primeros: Aún no tenían los bordes dentados y en todos ellos aparecía un grabado de la reina Isabel II realizado por Bartolomé Coromina. Como curiosidad, el sello es anterior a la creación de la peseta, por lo que sus valores eran 6 cuartos de real (negro), 12 cuartos (lila), 5 reales (rojo), 6 reales (azul) y 10 reales (verde).

    El sello era un invento novedoso en España, pero la realidad es que ya llevaba una década utilizándose en Inglaterra, donde se había puesto en marcha en mayo de 1840 tras ser propuesto por Rowland Hill. Los sellos ingleses contaban con con la imagen de la reina Victoria, que por entonces tenía 21 años.

    Los sellos revolucionaron el sistema de correos, ya que hasta entonces, quien pagaba las cartas era el destinatario. Esto causaba que en ocasiones se recurriese al fraude, como codificar el mensaje a transmitir en el sobre para que el destinatario pudiese leerlo, rechazar el envío y no tener que pagar nada.

    El sello contribuyó a acabar con este tipo de prácticas y a simplificar las enrevesadas tarifas que los sistemas de Correos de cada país tenían por aquel entonces, que se basaban en kilómetros recorridos o incluso hojas de la carta. En los años posteriores el sello se extendió por todo el mundo como el sistema de pago postal, y el número de envíos se disparó. Había nacido el internet del siglo 19.

  • Cuando había medallas olímpicas de arquitectura, pintura, música y otras artes

    Cuando había medallas olímpicas de arquitectura, pintura, música y otras artes

    Si lo tuyo no es el deporte no pienses que tus posibilidades de ganar una medalla olímpica son nulas. Solo necesitas un talento artístico y… bueno, una máquina del tiempo. El caso es que a principios del siglo XX, durante los Juegos Olímpicos no solo se otorgaban mediallas deportivas, sino también a las artes desde 1912. A lo largo de este tiempo se concedieron un total de 146 medallas, 11 de ellas a mujeres.

    El impulsor de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, consideraba estas disciplinas parte indispensable de las Olimpiadas para rescatar el espíritu clásico. Sin embargo, no se incorporaron hasta 1912 ya que en los primeros años se quería preservar el incipiente movimiento olímpico, focalizándolo al máximo.

    En un principio, las categorías eran las cinco grandes artes: arquitectura, literatura, música, pintura y escultura. En 1928, además, se crearon subcategorías (por ejemplo, dentro de arquitectura, planificación urbana; o dentro de literatura, drama, lírica…). En 1936, el gobierno de la Alemania nazi que cogía los Juegos en Berlín propuso la creación de la categoría de cine, pero fue rechazada. Y es que Hitler, cuando no estaba exterminando lo que consideraba razas inferiores, era un gran aficionado al séptimo arte.

    Estas medallas, además, tenían una característica especial: no siempre se entregaban todos los premios. El jurado podía dejar desierta alguna de ellas: por ejemplo, en 1948 solo se entregó el bronce en la categoría de música vocal, al italiano Gabriele Bianchi (vaya faena que seas medallista olímpico pero el jurado quiera dejar tan claro que lo has conseguido por los pelos).

    Hubo dos personas que consiguieron medallas tanto en el ámbito artístico como en el deportivo. El húngaro Alfréd Hajós ganó dos medallas de oro en natación en los Juegos Olímpicos de 1896, y años después, convertido en arquitecto, ganó la medalla de plata en Planificación Urbana en los de 1924. Por su parte, el estadounidense Walter W. Winans logró medallas en ambas disciplinas a la vez: en los Juegos Olímpicos de 1912 ganó una de plata por tiro deportivo y una de oro en escultura.

    Otro medallista curioso fue Georges Hohrod y Martin Eschbath. Y decimos «fue» aunque sean dos nombres porque eran los pseudónimos del mismísimo Pierre de Coubertin, el fundador de los Juegos Olímpicos, que ganó una medalla de oro en literatura en 1912.

    Las competiciones artísticas dejaron de celebrarse ya que la organización consideraba incoherente que en las pruebas deportivas debieran competir deportistas amateurs, mientras que se permitía la participación de profesionales en las artísticas. Además, la falta de federaciones artísticas internacionales hacía que toda la organización de las pruebas recayese sobre el país que acogiese los juegos. Con estos argumentos, en contra, los Juegos de 1952 ya se centraron solo en pruebas deportivas. Desde esa fecha, junto a los Juegos Olímpicos se celebra una exhibición de arte, pero sin entrega de medallas.

  • El hombre que inventó el cambio de hora

    El hombre que inventó el cambio de hora

    Cada año, a finales de marzo y de octubre, estamos acostumbrados a adelantar o retrasar la hora en nuestros relojes. Según los organismos oficiales, esto supone un ahorro de entre el 1 y el 5% de energía, ya que aprovechamos más las horas de luz solar durante el verano. Pero, ¿cómo surgió esta idea?

    El aprovechamiento de las horas de luz en verano no es nada nuevo. Los antiguos romanos ya adaptaban sus costumbres a las horas solares, y en su época Benjamin Franklin ya propuso que durante el verano la gente se despertase antes (con ideas, medio en broma medio en serio, como poner un impuesto a las contraventanas, restringir las velas y tocar las campanas por las mañanas).

    Sin embargo, todas estas ideas estaban centradas en cambiar las costumbres de la población y no tanto la hora en sí. Y es que hasta el siglo 19, la hora «oficial» no fue realmente importante, e incluso cada ciudad o región dentro de un mismo país solía tener la suya propia. La invención de nuevos sistemas de comunicación (telégrafo, ferrocarril…) hizo que hubiera que crear el concepto de hora legal.

    Pero el cambio de hora moderno se basa en las propuestas de un hombre inglés llamado William Willett. Él era un constructor inglés, aficionado a actividades al aire libre. Un día, paseando a caballo una mañana de verano, observó que la mayoría de las casas aún tenían las contraventanas cerradas, y se lamentó de que sus vecinos estuviesen perdiéndose la mejor parte del día. Además, también era aficionado al golf, y le fastidiaba tener que terminar de jugar al anochecer.

    En julio de 1907, Willett decidió imprimir un panfleto llamado The waste of daylight (El desperdicio de la luz diurna), en el que proponía que cada domingo de abril se retrasase la hora 20 minutos, haciendo lo contrario durante cada domingo de septiembre. Así, durante el verano tendríamos un retraso de 80 minutos respecto a la hora de invierno.

    Willett sabía que su idea solo podría llevarse a cabo si lograba convencer a los políticos. Por eso se alió con los diputados Robert Pearce y Winston Churchill, que le ayudaron a defenderlo en el Parlamento, aunque no había mucho interés en llevarla a cabo.

    Wikimedia

    Fue el estallido de la Primera Guerra Mundial la que hizo que el ahorro de energía (carbón, principalmente) pasara a ser un tema fundamental. En Alemania comenzó a aplicarse desde el comienzo de la contienda, y en Gran Bretaña se hizo desde mayo de 1916, aunque a diferencia de la idea de Willett, se adelantó el reloj una hora de una sola vez.

    Lamentablemente, Willett no llegó a ver su idea en aplicación: una gripe lo había matado en 1915. Hoy en día se le recuerda en una parcela de terreno comprada por suscripción pública en el mismo bosque donde cabalgaba cuando ideó el cambio de hora, en Petts Wood (Londres),  y donde se instaló en su honor un reloj de sol adaptado al horario de verano.

  • El día en que la libra pasó a ser decimal

    El día en que la libra pasó a ser decimal

    Una de las primeras cosas que tenía que aprender Harry Potter al descubrir que era un mago fue el funcionamiento del dinero mágico, compuesto por tres monedas: el Galeón, el Sickle y el Knut. Hay 17 Sickles en un Galeón, y 29 Knuts en un Sickle; de modo que cada Galéon está compuesto por 493 Knuts.

    Suena complicado (y lo es), pero no se trata solo de una fantasía de JK Rowling. Este sistema monetario mágico está basado en el que tenía el Reino Unido antes de 1971. Y es que la libra esterlina es la moneda en uso más antigua del mundo y eso de estar basado en un sistema decimal es relativamente reciente.

    Antes, la libra estaba dividida en monedas que seguro te suenan al menos de los cuentos: chelines y peniques. Una libra estaba compuesta por 12 chelines, y cada chelín estaba compuesto de 20 peniques. Es decir, que una libra eran 240 peniques.

    Además, los ingleses ya habían puesto apodos a las monedas y tenían su propio sistema para indicar los precios. Por ejemplo, un cartel con 3/4 se refiere a 3 chelines y 4 peniques… que también sería equivalente a 64 peniques, claro. Y de aquí viene la imagen del cartel del Sombrerero Loco en Alicia en el País de las Maravillas: porque el sombrero que lleva puesto cuesta 10 chelines y 6 peniques:

    En todo caso, con toda Europa con sistemas decimales (algo que había comenzado con la breve unión monetaria del siglo 19), los británicos se dieron cuenta de que necesitaban decimalizar su moneda, algo de lo que más allá de poner en circulación la moneda de florín, que valía un décimo de libra, no se había hecho mucho en las últimas décadas.

    El nuevo sistema decimal no cambiaba el valor de una libra, pero sí sus divisiones: pasaba a estar compuesta por 100 peniques decimales (llamados así para distinguirlos de los antiguos peniques). Se emitieron monedas de diferentes valores para reemplazar el antiguo sistema, y el 15 de febrero de 1971 fue elegido como el Decimal Day, el día en que Reino Unido e Irlanda cambiarían oficialmente al sistema decimal.

    Todos los hogares del Reino Unido recibieron una guía con las equivalencias entre los antiguos y los nuevos precios. Se produjeron calculadoras, tablas de conversión, campañas de publicidad, programas en la BBC y la ITV y hasta se comercializaron «monederos» con las nuevas monedas. Muy parecido al proceso que el resto del continente viviría años después con el cambio al euro.

    Conversor a libras decimales

    El día del cambio fue bien, y poco a poco los británicos se fueron haciendo a una moneda que pasaba a estar dividida de forma distinta (pero más sencilla) que a la que estaban acostumbrados. Eso sí, como siempre hubo algunas voces de protesta. Por ejemplo, se creó una campaña para salvar el sixpence (la antigua moneda de 6 peniques pre-decimales), que muchos consideraban parte de la cultura británica.

    Finalmente no hubo piedad, y desde el 15 de febrero de 1971, la libra esterlina pasó a ser completamente decimal.

  • El matrimonio, los bares, la familia y otras cosas que desaparecieron por culpa de las leyes

    El matrimonio, los bares, la familia y otras cosas que desaparecieron por culpa de las leyes

    Ya estamos acostumbrados a que siempre que hay una ley que amplía derechos (el matrimonio igualitario, las zonas libres de humo…) o cualquier avance social, surjan voces prediciendo que este va a ser el fin de la sociedad tal y como la conocemos. Por eso hemos recopilado seis ejemplos de cosas que han desaparecido por culpa de no haberles hecho caso a estos alarmistas.

    El matrimonio

    Cuando se promulgó la ley del divorcio en 1932, muchos aventuraron lo peor. La institución del matrimonio quedaría destruída («será un barreno que hará saltar a la familia», decía el portavoz del PNV). Cuando tras la dictadura, en 1981 se volvió a promulgar una ley similar, tampoco faltaron los que dijeron que esta ley acabaría con las familias tal y como las entendemos hoy en día. Qué barbaridad es esa de que cada uno decida si quiere seguir emparejado con su cónyuge o no.

    Todos tenían razón: ya no existen los matrimonios. La gente no se empareja y nadie es feliz. ¡Deberíamos haberles hecho caso!

    Los bares y discotecas

    Imagen: comunicacionsellamaeljuego.com

    Cuando se redactaba la ley antitabaco de 2011, los empresarios de bares y discotecas pusieron el grito en el cielo. Si no se permite fumar en cafeterías, bares, discotecas y demás lugares de ocio, nadie irá a ellos y acabarán cerrando. «Están matando la noche», afirmaba el portavoz de los empresarios madrileños. «Los españoles quieren fumar en los bares, la ley será un fracaso».

    También tenían razón: hoy en día es imposible encontrar un bar o una cafetería en nuestras calles. Y en los apenas dos o tres que quedan en todo el país, la gente sigue fumando dentro, porque como advertían estos empresarios, los españoles jamás aceptarían salir a la puerta a fumar.

    La familia

    Un hombre célibe soltero, nuestra mayor autoridad para establecer qué es una familia.

    Por si fuera poco con haber destruido el matrimonio, las leyes también han acabado con la familia. La aprobación en el verano de 2005 de la ley de matrimonio igualitario, que permitía que gays y lesbianas también pudieran casarse con sus parejas, destruyó completamente la familia, tal y como advertían los partidos conservadores (con argumentos bastante surrealistas) y la Iglesia.

    Hoy en día ya no quedan familias en España. Los parques infantiles se marchitan sin nadie que los use y en la TDT, Boing y Clan han sido sustituidos por programación de misas satánicas 24 horas al día.

    Los negocios en calles peatonales

    Como vemos en la imagen, en la calle Fuencarral de Madrid solo circulan bolas de paja desde que se peatonalizó.

    Los empresarios lo advertían: si se peatonalizan las calles donde están sus tiendas, nadie irá allí. Todo el mundo sabe que la gente entra al Zara en coche y lo aparca en los probadores, para poder ver cómo le queda la chaqueta en los retrovisores.

    Pero nadie les hizo caso y las consecuencias han sido nefastas. Las calles Preciados o Fuencarral en Madrid, antes llenas de la vida y alegría que propocionan los motores de los coches y el humo, ahora mueren solitarias sin nadie que pasee por ellas.

    La música

    En los años 80 ya se advertía que la copia de cintas de casete estaba matando la música. En los 90 fue la copia de CDs. En los 2000s, las descargas de MP3. En realidad, más que a la música se referían a la industria de vender discos, que no es lo mismo.

    Y por supuesto, sus alarmantes avisos eran verdad. Hoy servicios como iTunes o Spotify apenas tienen suscriptores, nadie los conoce y solo ofrecen canto gregoriano.

    La sociedad en general

    La integración es un pecado mortal, dice el cartel de esta buena mujer que protestaba en 1960 frente a la escuela de blancos donde iba a acudir la primera niña afroamericana.

    Y por supuesto, esta mujer también tenía razón. Permitir que la gente con diferentes tonos de piel hiciera cosas juntos acabó con nuestra sociedad, y ahora todos somos una proyección holográfica. Quién nos lo iba a decir, si tan solo hubiéramos hecho caso a esta mujer racista.

  • ¿Qué pasó con los matrimonios que se habían divorciado durante la República?

    ¿Qué pasó con los matrimonios que se habían divorciado durante la República?

    Tras la instauración de la República en España, se promulgaron diferentes leyes sobre derechos sociales. Una de ellas fue la del divorcio. En marzo de 1932, y con bastante polémica de por medio pero una mayoría aplastante, se aprobó la primera ley en la historia moderna de España que permitía deshacer un matrimonio.

    Aunque España fue uno de los últimos países en tener divorcio (en 1932 solo quedaban por regularlo en Europa Italia y Portugal), la ley española era una de las más avanzadas hasta el momento. Se podía iniciar a instancia de cualquiera de los cónyuges, y también le reconocía a la madre (y no solo al padre) la patria potestad sobre los hijos. Esto era algo revolucionario en una época en que la mujer española había estado al servicio del hombre: primero de su padre, luego de su marido, y algunas empresas como Metro de Madrid les prohibían trabajar tras el matrimonio.

    Para divorciarse había que aducir uno de los trece motivos que contemplaba la ley, entre los que estaban el adulterio no consentido, el abandono, las enfermedades venéreas contraídas por relaciones fuera de la pareja, la separación de hecho, la tentativa de prostituir a la mujer o a los hijos o los malos tratos.

    El 2 de marzo de 1938, cuando el bando golpista ya había avanzado posiciones en la guerra, proclamó un decreto suspendiendo todos los pleitos de separación o divorcio. Y terminada ya la guerra, en 1939, llegaría el golpe más duro para las parejas separadas: el 23 de septiembre se promulgaba una ley derogando la del divorcio republicana.

    Esta orden establecía que cualquier sentencia de divorcio sería anulada automáticamente a petición de uno de los cónyuges, que solo tenía que dar como razón su «deseo de reconstituir su legítimo hogar, o simplemente, el de tranquilizar su conciencia de creyentes». Es decir, si una mujer había pedido el divorcio por malos tratos, el marido podía conseguir que volviesen a estar casados legalmente, lo cual suponía convivencia obligada, ya que el abandono del hogar estaba castigado por ley.

    Además, aunque ninguna de las dos personas quisiera deshacer el divorcio, ambas tenían prohibido volver a casarse mientras la otra estuviese viva. Del mismo modo, todos los matrimonios civiles celebrados entre divorciados también quedaban anulados a petición de «cualquiera de los interesados», de modo que podías conseguir que tu expareja, que se había casado con contra persona, tuviese que dejarla.

    Harían falta 42 años más, hasta 1981, cuando los españoles recuperarían el derecho a terminar legalmente una relación privada con su pareja.